RFI: El ataque contra un campamento militar en el centro de Yemen con tres misiles balísticos, que dejó 53 reclutas muertos y dos centenares de civiles heridos, es el ataque más mortífero en varias semanas. Ocurre en un momento en que se intensifican los combates entre los combatientes hutíes proiraníes y el gobierno yemení reconocido internacionalmente y respaldado por Arabia Saudí, tras el colapso de una tregua que se había mantenido durante años. Las víctimas eran nuevos integrantes de las fuerzas de seguridad yemeníes que se encontraban en entrenamiento. ¿Representa este ataque un punto de inflexión en este conflicto?
Estaba claro que esto está escalando cada vez más. Y está escalando en ambos bandos. Los muertos que ocurren dentro de Yemen se cuentan dentro de la guerra civil y es un mensaje de "no armen a más yemeníes en contra nuestra" por parte de los hutíes.
Aunque más grave, si bien fue menos letal en número de muertos, fue el ataque que hicieron los hutíes contra el aeropuerto de Riad. Esa sí que fue una amenaza directa al corazón de Arabia Saudí y a uno de sus centros económicos neurálgicos. Los hutíes están doblando la apuesta a nivel interno, ya sea en clave de guerra interna yemení, de yemeníes contra yemeníes, como ha sido el ataque de la víspera, o ya sea en clave regional.
RFI: Algunos estiman que esto puede ser el preludio a una nueva ofensiva terrestre. ¿Es posible?
En realidad, la guerra ya está declarada y la ofensiva ya ha comenzado. La lanzan los hutíes cuando intentan retomar estratégicamente Bab el-Mandeb. Pero fue a principios de este mes cuando el propio gobierno yemení, asentado en Adén, anunció lo que llaman "Amanecer en Yemen". Esta ofensiva no es otra cosa que reanudar la guerra que pararon hace cuatro años con esa tregua que se firmó entre Arabia Saudí y los hutíes. Esa guerra ya ha comenzado y ya está activa desde principios de este mes.
Lo que sí está claro es que este ataque ha llegado en un momento de impasse en Oriente Medio y en el conflicto que se está viendo ahora mismo entre Irán y Estados Unidos. Tenemos varias capas y muchos actores regionales involucrados, con lo cual hay varios intereses mezclados y, sobre todo, un hartazgo, un impasse por los dos lados.
Los hutíes han intentado con Bab el-Mandeb coger una carta a su favor para tener la delantera en las negociaciones con los saudíes, a los que les están pidiendo básicamente que les levanten el embargo, que compartan los ingresos en Yemen para ellos poder pagar a sus hombres y a su gobierno. No olvidemos que gobiernan en el 30% de Yemen, pero tienen el 70% de la población en ese territorio. Eso, por un lado. Pero no han conseguido ganar cartas frente a los saudíes en la negociación, no han avanzado.
RFI. ¿Y Arabia Saudí?
En ese país es el hartazgo porque desde su punto de vista ha cedido en la mesa de negociaciones, ha tomado una vía de acercamiento y distensión hacia Irán y hacia los hutíes y ve que, después de cuatro años de negociaciones, estas no han dado frutos.
No solo eso, sino que Arabia Saudí ha visto que se han cruzado unas líneas rojas con los ataques a sus intereses vitales: aeropuertos, yacimientos, el oleoducto que va de este a oeste, que era su única salida alternativa a Ormuz. Ese hartazgo también explica que los saudíes hayan reanudado la guerra.
Lo que no queda muy claro es si Arabia Saudí va a apoyar y financiar una guerra, como dice el gobierno de Adén, para recuperar todo el país, lo que incluye Saná, la capital de los hutíes, o si reanuda una guerra para tomar Bab el-Mandeb y el control del pasaje de los hidrocarburos.
RFI: Arabia Saudí pidió la ayuda de Trump, pero Estados Unidos no se ha mostrado muy entusiasmado por dársela. ¿Por qué?
Esto ha sido una de las grandes decepciones en clave de política internacional de Arabia Saudí. Ese país se ha dado cuenta de que, después de invertir miles de millones de dólares para supeditar su defensa y su seguridad a las armas de Estados Unidos, con entrenamientos llegados de Estados Unidos y con esa política transatlántica que llevó hasta Washington MBS, Mohammed bin Salman, un líder que suele visitar la Casa Blanca y que ha tenido bastantes intercambios con Trump, a pesar de todo eso, ha habido esa negativa a extender la protección al mar Rojo.
De ahí que Riad ahora mismo esté buscando alternativas, como es el Pacto de La Meca, donde se alía con una potencia miembro de la OTAN, que es Turquía, y una potencia nuclear, que es Pakistán. Y luego, por otro lado, esa coalición de coordinación que están haciendo para la protección del mar Rojo. Eso ya denota que Riad no confía en que sea Trump o que sea Estados Unidos quien vaya a asegurar su defensa en la región.
RFI: ¿Pueden los hutíes ganar esta guerra?
Nos encontramos en el contexto de las nuevas guerras globales y asimétricas. En este tipo de conflictos, ya sea para los hutíes o para Hezbolá en Líbano, no se trata de ganar la guerra, sino de no perderla. Con eso ya es una victoria.
Los hutíes han sido muy hábiles para convertirse en el aliado más importante que tiene Irán en la región. Y esto es simplemente por su posición estratégica. Ellos son capaces, junto a Irán, de hacer un doble estrangulamiento de un cruce tan básico como es Bab el-Mandeb. Eso es geografía pura, pero no es casual.
Los hutíes en los últimos cinco años se han entrenado precisamente en los ataques aéreos. Cada vez han invertido más en la precisión de sus misiles balísticos y en la precisión del uso de los drones, obviamente con asesoramiento y financiación iraní. Pero han sido ellos quienes lo han hecho.
Entonces han sabido especializarse y aprovechar su situación geográfica para poder amenazar a Arabia Saudí en sus centros neurálgicos más importantes.
Pero, obviamente, frente a una aviación saudí no son un enemigo porque ellos no tienen aviación. El problema de todas estas milicias, ya sea Hezbolá, las milicias kurdas en el norte de Siria o los hutíes, es que la superioridad aérea siempre puede acabar con ellos, pero pueden seguir causando daño, como hemos visto que han sido capaces incluso de cerrar temporalmente el único oleoducto por el que ha estado evacuando, vendiendo y sacando sus reservas de petróleo para la venta.
Compartir esta nota