Por la corresponsal de RFI en Londres
Van vestidos con camisetas amarillas y con el letrero en caracteres negros “Not my King” (no es mi rey) y se mezclan entre los turistas caminando en la Plaza Trafalgar, en el centro de Londres. Son los simpatizantes de la organización Republic, que busca acabar con la monarquía, exigen del rey Carlos III y su heredero, William, explicaciones por lo que consideran “un encubrimiento” sobre la amistad de Andrew Mountbatten y el pedófilo millonario Jeffrey Epstein.
Las autoridades siguen investigando a Andrew, hermano menor de Carlos III, por presuntamente haber filtrado información confidencial, de Estado, cuando ejerció como enviado especial de comercio británico entre 2001 y 2011, a Epstein para que se enriqueciera.
“Está claro que les habrían informado hace mucho tiempo de muchas de estas acusaciones. Han hecho todo lo posible por protegerlo. Intentaron mantener alejada a la policía. Le pagaron a Virginia Giuffre (acusadora de abuso sexual) 12 millones de libras (más de 16 millones de dólares) para que no lo demandara. Así que necesitamos saber qué sabían y cuándo”, le dice a RFI Graham Smith, CEO de Republic.

Andrew, el príncipe de las controversias
Alejado a la fuerza del ojo público y despojado de mansiones y títulos, las amistades de Andrew fueron un baldazo de agua sucia para la popularidad de los royals que no se tradujo en baja de popularidad.
Andrew tiene hoy una opinión desfavorable del 93%, según una encuesta de YouGov.
Sin embargo, pese a este escándalo, el apoyo popular para la monarquía y sus deseos para preservarla se mantienen en un 65%, según la misma medición de YouGov.
“La forma como el rey lo enfrentó (escándalo) favoreció y ha blindado a la familia real. La respuesta directa, contundente y sobre todo quitado el título de duque, eso nunca se había visto en tiempos modernos, lo está impactando de una forma favorable”, asegura la experta en monarquía Laura Pérez.
Sin embargo, Smith, quien se precia en público de haber enviado una copia de los archivos de Epstein, publicados en Estados Unidos a la Policía para que investigara a Andrew, cree que estas polémicas han disparado sus seguidores republicanos, que ya llegan a más de 100. 000 registrados.
Carlos y su éxito con Trump
La influencia y poder sutil de la familia real es la estrategia más poderosa para “derretir” a un Donald Trump especialmente hostil con el Reino Unido y su primer ministro, Keir Starmer, por su negativa de respaldarlo en los bombardeos iniciales a Irán.
Tras su visita de Estado de cuatro días a Estados Unidos, Trump parece haber dejado atrás, por lo menos temporalmente, las disputas que amenazaban la relación bilateral y los intereses británicos.
Su “regalo” para Carlos fue la eliminación de los aranceles para el whisky escocés, industria que había perdido millones tras la imposición de tarifas y que recibiría más de 5 millones de dólares a la semana.
“En la visita de Estado, [Carlos III] hizo un uso acertadísimo de las ‘bromas políticas’, supo bajar la guardia del presidente más poderoso. Si el gobierno británico quiere algo del gobierno Trump, ya sabe que el mejor camino es la familia real”, afirmó Pérez.

Sin embargo, Smith desmiente ese poder y critica que el costo anual de los royals sea de 700 millones de dólares. Cifras oficiales indican que la subvención estatal que reciben es de 180 millones de dólares para el periodo 2025-2026.
“Fue una reacción extraña a un discurso bastante corriente. Se debió en gran medida al clima político en el que se pronunció. No son buenos diplomáticos. No marcan ninguna diferencia en ningún sentido. Ese discurso ya ha caído en el olvido y el mundo sigue adelante”, estima.
“La monarquía es como un dinosaurio, es prehistórica, debería estar extinta”
En otro punto de la plaza Trafalgar, otros pocos simpatizantes terminan de ensamblar las enormes piezas del dinosaurio de plástico verde, de casi 5 metros, que luce una corona dorada y una capa morada con blanco.
Este dinosaurio, una metáfora llamativa, desfiló por las calles del centro de Londres hasta las puertas del Palacio de Buckingham.
Anna, quien ha sido miembro de Republic por más de 20 años, explica que ha sido antimonárquica toda su vida adulta porque la sola idea es “ridícula” y por ello, la imagen dinosaurio es tan elocuente.
“No tiene sentido y es injusto que tengamos a esta única familia a la que elevamos por encima de todos los demás. Y me parece que va en contra de los valores británicos de igualdad, justicia y democracia”.
A favor de la democracia
Pero no todos protestan por los escándalos de Andrew. James, quien no es miembro de Republic, se ha unido a la manifestación porque la “abolición de la monarquía es algo positivo que mejora la equidad, la justicia y la igualdad, que es por lo que deberíamos luchar en una democracia moderna”.
En la plaza Trafalgar, en este día Republic Day, el día de la república, abundan pancartas amarillas con letras negras donde se puede leer también “democracia, no monarquía”, además de ¡abajo la corona!, entre otros.
“Han acumulado una enorme cantidad de trapos sucios que no quieren que se aireen en público. Mucho de esto no es necesariamente delictivo. Mucho de ello es simplemente de mal gusto, mal uso del dinero público, presión política, influencia y exigencia de exenciones fiscales”, le dice Griff a RFI.
A simple vista, no son muchos, pero Republic cree probable que en 20 años estén contando otra historia y es la de que el Reino Unido se estaría convirtiendo en una república.
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