El presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, se quejó sin tapujos sobre las oportunidades dadas por el Poder Ejecutivo a figuras ajenas al partido (el suyo, en este caso, Revolucionario Moderno), para que ocupen posiciones en el tren gubernamental, en perjuicio de los compañeros de su organización política.
Aunque el diputado se declaró un abanderado de los cambios anunciados por el presidente Luis Abinader y un defensor de su Gobierno, aseveró que si bien los ajustes son necesarios, los nombramientos que benefician a "arribistas" afectan a quienes, además de ser políticos, se han preparado para ejercer una función técnica.
"No voy a comprender que, en nombre de esos cambios se persiga a compañeritos de la base del partido para satisfacer egos de funcionarios que son arribistas, porque están en todos los gobiernos y se hacen los imprescindibles y vienen a obrar en contra de los que ayudaron a construir ese Gobierno".Alfredo Pacheco, presidente de la Cámara de Diputados.
Pacheco, quien fue empático al reconocer que lo mismo ha ocurrido en otros partidos, como en el hoy opositor de la Liberación Dominicana, enfiló su encono hacia los "arribistas", como calificó en múltiples ocasiones durante un turno entre votaciones en la Cámara Baja, sobre quienes dijo que, cuando una organización política en el poder atraviesa por dificultades, estos se hacen a un lado, cosa que no hacen "los compañeritos que resultan golpeados".
Sostuvo que, si bien a él se le reconoce el desempeño que ha tenido a lo largo de su vida partidaria (e incluso antes, cuando era miembro del Partido Revolucionario Dominicano), otros, los de la base, que según sus palabras no tienen nombre o apellido reconocidos o que no son amigos "de un arribista de esos", son perjudicados, aprovechándose de la desesperación del presidente Abinader para lograr una gestión de gobierno exitosa.
Si bien el político reconoce el liderazgo que ejerce Abinader, no tardó en afirmar – airado – que no entiende ni entenderá su proceder, poniendo su posición dentro del partido a la orden de la institución si su crítica pública, en plena testera, crea ronchas insoportables para la organización o el mandatario. "Si me cuesta el puesto, que me cueste, porque no me voy a quedar callado ante esta situación".
Nuevamente, Pacheco dijo que la base de su partido, como en todas las organizaciones políticas, son comprensibles, pero advirtió que esa comprensión no debe traducirse como un maltrato en su contra, sobre todo, fustigó, si han obrado con seriedad y han tenido un buen desempeño.
El legislador puso como ejemplo las denuncias de cambios radicales en la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), donde, según sus palabras, habrían ocurrido desvinculaciones en masa este jueves 8 de enero, por decisión, en este caso, de uno esos "oportunistas que se hacen los imprescindibles", como los tildó en varias ocasiones durante su pronunciamiento.
En la DGII, el presidente Abinader nombró, mediante el decreto número 2-26, a Pedro Porfirio Urrutia Sangiovanni, como su director general, en sustitución de Luis Valdez Veras.
Pacheco lanzó una advertencia: "Por vestir a un santo, pueden desvestir a otro", relatando que cuando el partido se encontraba fuera del poder, eran los miembros de la base – hoy cancelados, según dijo – los que se mantenían impulsando al partido, trabajando día a día.
Finalmente, adelantó que seguirán trabajando como "soldado disciplinado" cumpliendo con su deber, pero rogó por la consideración, en especial del presidente, a quien Pacheco se atrevió a reprochar, según él, al convertirse en voz de los compañeritos que no se atreven a decir lo que piensan "por temor a que les quiten el empleíto".
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