Hoy en día, el sector empresarial es uno de los aspectos clave para el desarrollo económico sostenible de cada país. Incluso, si se aborda la situación de manera desagregada, es notable cómo la dinámica de las empresas es beneficiosa para cada uno de los individuos de la economía, al ser capaces de resolver problemas y necesidades mediante la innovación y la competencia.

Un ejemplo palpable de la importancia de este sector se encuentra en las estadísticas del Banco Central de la República Dominicana, institución que presentó los resultados de la Encuesta Nacional de las MIPYMES 2022-2023, y reveló que solo las empresas MIPYMES (micro, pequeñas y medianas empresas) representan el 32% del aparato productivo nacional. Esta cifra nos envía un mensaje acerca de la importancia de un entorno empresarial saludable para nuestro país.
Pero la visión de un empresario es aún más impresionante si se entiende este concepto desde su origen hasta la actualidad. En los siglos XVI y XVII, el panorama internacional estaba plagado de políticas estatistas y nacionalistas, como el mercantilismo, la concesión de monopolios respaldados por el Estado y una economía mayormente agrícola. Como podemos ver, todo estaba bastante centrado en la figura del Estado. En ese entonces, la palabra "entrepreneur" —que proviene del francés “entreprendre” y se asocia a la persona que emprende una actividad— tenía connotaciones completamente distintas a las que conocemos hoy en día. Principalmente, hacía alusión a quien trabajaba para el gobierno como contratista privado, constituyendo lo que podríamos llamar un "empresario político".
Fue en 1730 cuando un economista le dio un giro de 180 grados al significado habitual del entrepreneur y a su rol en la economía, cambiando la visión de un ente estatal a un agente de mercado. Este personaje fue Richard Cantillon. Con esta transformación al concepto de entrepreneur, Cantillon definió al empresario como aquel cuyos costos son ciertos (la renta de la tierra o salarios de empleados) pero sus ingresos son inciertos (beneficio empresarial).
Al Cantillon trasladar el centro del entrepreneur de un agente del sector público a uno del sector privado, logró ampliar los clientes o beneficiarios de este agente de solamente al gobierno a todos los consumidores. Pasar de un sistema en que todas las decisiones económicas pasan por la burocracia estatal a uno donde las decisiones descentralizadas de los individuos conducen a una asignación eficiente que permite a la mano invisible del mercado asignar los recursos de manera competitiva fue un aporte que transformó la economía de manera sustancial.
Siglos más tarde, este concepto evolucionó de la mano de destacados autores que pudieron ampliar sobre la visión de Cantillon y crearon diferentes teorías sobre la función empresarial. Puedo destacar conceptos como el introducido por Schumpeter de destrucción creativa, el cual se refiere al proceso por el cual la innovación y el progreso tecnológico resultan en la creación de nuevas industrias y productos, mientras destruyen antiguas industrias y productos. También podemos resaltar el concepto de vigilante de Israel Kirzner, que se basa en como el espíritu del empresario se fundamenta en detectar oportunidades. Viendo esto, nos damos cuenta de que ahora el entrepreneur más que ser solo un agente económico, es también ese individuo innovador, que saca ventaja de las oportunidades presentadas antes que el resto, incluso en ambientes de incertidumbre. Sin duda un concepto para reflexionar incluso más a nivel social que en términos de eficiencia económica.
En la actualidad, los frutos del emprendimiento en el siglo XXI han sido la generación de riqueza para la sociedad como un colectivo, logrando atender necesidades que ni los mismos consumidores tenían presente, mediante la innovación y la competencia. El emprendimiento ha sido una herramienta que también ha facilitado la división de trabajo y especialización en la economía, pero lo más importante a destacar es que ser un entrepreneur es una capacidad innata que tiene todo ser humano ante las oportunidades que surgen día a día. Por lo tanto, independientemente de nuestros objetivos siempre resultará favorable el esfuerzo constante en ser cada vez más entrepreneurs.
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