El 10 de enero del recién concluido año 2025 publiqué un artículo titulado “2025, año para sembrar, sincerar y ajustar estrategias en el sector turismo”. En él, además de reconocer los innegables éxitos alcanzados por el turismo dominicano, advertía sobre un riesgo que hoy, un año después, se confirma con preocupante claridad: El éxito sostenido del sector no puede descansar únicamente en cifras récord de llegadas, sino en la concretización efectiva de los proyectos estratégicos anunciados.
En aquel momento señalaba que el turismo podía seguir siendo exitoso por muchos años más, siempre y cuando se ejecutaran los planes y proyectos prometidos, muchos de ellos esenciales para elevar la calidad del producto, diversificar la oferta y garantizar sostenibilidad económica, social y ambiental. Lamentablemente, al revisar hoy esos compromisos, compruebo que casi todos siguen pendientes.
Hablamos de iniciativas largamente anunciadas y reiteradas: El Centro de Convenciones de la ciudad de Santo Domingo; los programas de educación superior y capacitación en alianza con universidades internacionales y organismos multilaterales, fundamentales para desarrollar segmentos como el turismo de lujo; los planes de turismo accesible; la necesaria regulación de plataformas como Airbnb y Uber; la revitalización de la Ciudad Colonial; la regeneración de playas; el puerto Duarte en Arroyo Barril, Samaná; la Autopista del Ámbar; el teleférico de Puerto Plata; y una política clara y operativa de turismo sostenible y protección ambiental.
La cosecha ha sido buena, nadie lo niega. El turismo se recuperó, creció y lo hemos celebrado con razón. Pero, no se puede vivir eternamente de la cosecha si no se vuelve a sembrar, y sembrar en turismo implica planificación, ejecución, seguimiento y evaluación.
El problema de fondo es que el éxito de un sector tan complejo y transversal como el turismo no puede reducirse a simples conteos de turistas. Las estadísticas de llegadas son importantes, pero insuficientes. El verdadero termómetro del desarrollo turístico está en la calidad del producto, en la competitividad del destino, en la preparación del capital humano, en la sostenibilidad ambiental y en la distribución de los beneficios.
En mi artículo más reciente, “Doce claves para sostener el éxito del turismo dominicano”, volví a insistir en los mismos puntos que desde hace varios años vengo señalando. Y aquí surge una pregunta incómoda pero necesaria: ¿estamos realmente escuchando las señales de alerta que muestran algunos números?
Existe un refrán muy conocido que dice que “todo depende del cristal con que se mire”. El vaso puede verse medio lleno o medio vacío. En turismo ocurre exactamente lo mismo: podemos celebrar cifras históricas de visitantes o el crecimiento de determinados mercados, mientras obviamos aquellos que descienden o los indicadores que advierten sobre pérdida de calidad, deterioro ambiental o falta de diversificación real.
Quizás la clave esté en algo aparentemente simple, pero estratégicamente importante: definir objetivos claros a corto, mediano y largo plazo, y a partir de ellos estructurar estrategias coherentes, con cronogramas, actores responsables y mecanismos de seguimiento. Lo que hoy percibimos con frecuencia es una sucesión de anuncios estratégicos sin una ruta crítica claramente comunicada, lo que puede responder tanto a una debilidad en la planificación como a una deficiente gestión de la comunicación.
El caso de los mensajes derivados de la participación del país en FITUR resulta ilustrativo. Para la edición 2026 se anunció nuevamente la promoción de destinos como Cabo Rojo, en Pedernales; Miches; y Punta Bergantín, en Puerto Plata, junto al lanzamiento de una estrategia de turismo deportivo. Todo ello bajo el argumento, válido, de diversificar la oferta. https://acento.com.do/turismo/cabo-rojo-miches-y-punta-bergantin-otra-vez-en-fitur-9601165.html
Sin embargo, estos mismos destinos han sido presentados en múltiples ocasiones bajo distintos enfoques:
– En FITUR 2022 se presentó Cabo Rojo, con la presencia del presidente de la República y anunciando una inversión proyectada de más de US$2,245 millones. https://hoy.com.do/economia/fitur-2022-seis-cadenas-hoteleras-iniciaran-operacion-en-pedernales_901406.html Se anunció, además, que seis cadenas hoteleras iniciarían la construcción de sus hoteles.
– En FITUR 2023 se presentó el nuevo destino turístico Miches con inversiones de más de US$735 millones https://acento.com.do/turismo/miches-sera-la-presentacion-oficial-de-rd-en-fitur-2023-9137487.html. Se presentó igualmente el nuevo proyecto Punta Bergantín.
– En FITUR 2024 se introdujo la marca “Cabo Rojo, descubre el nuevo Caribe” y se presentó nuevamente Miches, al tiempo que se lanzó una estrategia para captar el turismo de lujo y el deportivo. https://acento.com.do/turismo/fitur-2024-un-analisis-sobre-la-participacion-de-republica-dominicana-9297884.html
– En FITUR 2025, nuevamente Cabo Rojo fue protagonista, destacando estudios de capacidad de carga y el inicio de la construcción de miles de habitaciones.
La pregunta no es si los anuncios son ambiciosos —lo son—, sino dónde está el seguimiento público, transparente y sistemático de esos anuncios. ¿Cuáles metas se cumplieron? ¿Cuáles no? ¿Qué obstáculos existen? ¿Qué se ha corregido en el camino?
Y lo que probablemente más me preocupa: ¿cuál es la estrategia de mercadeo propuesta para lograr conseguir la cantidad de turistas que se necesitará para llenar esta vasta oferta hotelera que estaremos alcanzando, que se añade a la ya existente y la cual no logra (a excepción de Punta Cana y La Romana) una ocupación por encima del promedio necesario para lograr un punto de equilibrio?
El turismo dominicano ha demostrado ser resiliente, competitivo y exitoso. Precisamente por eso, ya no basta con celebrar el crecimiento. Ha llegado el momento de gobernar el éxito, de ordenar prioridades y de pasar del discurso reiterado a la ejecución verificable.
Definir objetivos, trazar una ruta crítica y comunicarla con claridad es una responsabilidad ineludible si queremos que el turismo siga siendo la principal locomotora del desarrollo nacional.
Compartir esta nota