¿Qué te exiges constantemente a ti mismo?
¿Qué nos estamos exigiendo como sociedad y como pueblo? ¿Qué exigencias se han vuelto una carga demasiado pesada de llevar? ¿Qué ya no deseamos seguir cumpliendo porque hemos reconocido que quienes defienden esas reglas no escritas ni siquiera las sostienen ellos mismos? ¿Qué ya no queremos seguir sosteniendo porque nos separa de nuestra integridad, de nuestra humanidad, de nuestro fuego creativo, de nuestro sentido de pertenencia y la conexión con nuestras comunidades? ¿A dónde y a qué intentamos encajar y por qué?
Esta reflexión me parece importante para esta Luna Nueva en Capricornio, la primera Luna Nueva del año, ocurrida el 18 de enero. Y no fue una Luna Nueva cualquiera, formó parte de un gran stellium —entre la Luna, el Sol, Mercurio, Venus, Marte y Plutón— y se dio en sextil con Saturno y Neptuno, y en trígono con Urano.
Esto le otorga a la lunación, por un lado, una sensación más de cierre que de inicio, especialmente por el sextil a Saturno y Neptuno, que están recorriendo los últimos grados de Piscis, cerrando su vuelta por el zodíaco y preparándose para ingresar en Aries (Neptuno el 26 de enero y Saturno el 13 de febrero).
Las Lunas Nuevas son momentos de siembra, no de manifestación, y con tanta energía concentrada en Capricornio, el clima es sumamente favorable para sembrar semillas a largo plazo. No es un momento para apurar procesos, sino para planificar, establecer objetivos y construir, poco a poco, paso a paso, hacia el lugar al que quieres ir.
Capricornio nos ayuda a fijar metas que son ambiciosas pero alcanzables. No se queda solo en intenciones o deseos abstractos, sino que propone pasos concretos, estructura y un camino realista para llegar a destino.
Esta Luna está regida por Saturno, y con la energía tan fuerte de cierre que este está atravesando junto a Neptuno, puede que todavía no tengamos del todo claro qué queremos sembrar. Si ese es el caso, podemos enfocarnos en aquello que deseamos remover, arrancar de raíz, y en el tipo de base que queremos establecer.
Permítete una pausa para revisar cómo estás. ¿Qué área de tu vida deseas reorganizar? ¿Qué objetivos a largo plazo quieres construir? ¿Qué visión deseas ampliar? No necesitamos tener todas las respuestas en este momento. Basta con sentir curiosidad, preguntarnos, explorar y reflexionar sobre las nuevas posibilidades.
La energía acuariana también está muy presente en esta Luna. Tenemos al Sol, la Luna, Mercurio y Marte agrupados en los últimos grados de Capricornio, y a Venus y Plutón en los primeros grados de Acuario, creando un stellium y un puente entre el mundo viejo (Capricornio) y el mundo nuevo (Acuario).
Capricornio representa lo que hemos venido construyendo durante las últimas décadas, y Acuario señala lo que sigue, el nuevo mundo al que estamos entrando.
El Sol es nuestro propósito, nuestro centro. Así como es literalmente el centro del sistema solar, sostiene la vida, el movimiento y la dirección de nuestra experiencia. Al activarse en stellium, alinea los planetas involucrados, sincronizando nuestros deseos, nuestro accionar, nuestra pasión y nuestros pensamientos.
Cuando existe este nivel de alineación, es como si todos los planetas se pusieran de acuerdo con nuestros propósitos, ayudándonos a movilizar deseos, necesidades, recursos y energía hacia un mismo objetivo, sin autosabotaje, sin contradicciones ni dudas constantes. ¿Qué se ha estado sintiendo así en tu vida?
El rol de Plutón dentro del stellium añade una capa extra de profundidad, intensidad y transformación a este momento, impulsándonos a mirar más allá de la superficie. Esta conexión con Plutón busca despertar nuestros poderes de sanación y regeneración.
Y con Mercurio también presente en este stellium —activando nuestros procesos mentales y nuestra comunicación—, hay una invitación a ser honestos con nosotros mismos. Encontrar espacios donde podamos hablar abiertamente de nuestros dolores y de aquello que nos pesa nos libera y crea espacio para la sanación. Recordemos que el crecimiento muchas veces viene de atravesar la incomodidad.
Cuando Plutón se involucra, no podemos evitar encontrarnos cara a cara con lo más primal y crudo que habita en nuestro interior. Pueden estar emergiendo emociones que han estado enterradas, o una sensación de inquietud, especialmente si no te sientes del todo alineado con quien, en el fondo, sabes que eres.
El saber de Plutón no llega como una comprensión racional, sino como un conocimiento profundo, un reconocimiento visceral de quién eres y de para qué estás aquí.
Por eso, esta Luna también nos conduce a un encuentro con una parte muy profunda de nosotros, esa que sabe qué es lo mejor sin negociación.
¿De qué maneras sientes que has retomado más de tu propio poder y que puedes hacer para seguir nutriendo esto? Si no lo tienes claro, esta pregunta puede darte una pista: ¿Dónde te sientes más vivo últimamente?
¿Qué ya no estás dispuesto a sostener ni a soportar? ¿Qué historias has sentido que ya no te es posible seguir habitando?
Este año comenzó lento pero firme. Los primeros seis meses —hasta la Luna Llena en Capricornio del 29 de junio, que ocurre justo un día antes de que Júpiter ingrese en Leo— serán un tiempo para sentar las bases de aquello que queremos construir y de las acciones a las que les queremos dar con más fuerza cuando el cielo ya esté oficialmente dominado por las energías de fuego y aire.
Esa Luna Llena de junio funcionará como un punto de inflexión de este proceso, el momento en que lo que sembramos hoy comenzará a hacerse más visible, tangible y real. Por eso, este umbral de Luna Nueva es un momento perfecto para aclarar propósitos y revisar intenciones de lo que quieres para este año y planificar el futuro con mayor conciencia, sabiendo que la estructura que armemos ahora será la que nos impulse hacia adelante cuando Júpiter finalmente ingrese en Leo.
Compartir esta nota