El pasado 16 de enero tuve la oportunidad de presentar ante el tercer Congreso Internacional de Inclusión y Mejora Educativa, organizado por la Universidad del Caribe en conjunto con la Universidad de Alcalá de Henares de España y el Ministerio de Educación (MINERD), el proyecto presidencial para la excelencia educativa, Centros Educativos de Innovación (PEE/CEI).
El PEE/CEI surge como una respuesta estructurada a uno de los desafíos más persistentes del sistema educativo dominicano, los bajos niveles de aprendizaje en lengua y matemática que se mantienen a pesar del incremento sostenido y significativo de la inversión pública en educación. Durante los últimos años, el país ha contado con diagnósticos abundantes, marcos normativos claros y mayores recursos financieros. Sin embargo, los resultados de aprendizaje no han evolucionado al mismo ritmo. El proyecto parte de una premisa central que resulta incómoda pero necesaria, el problema no está en la falta de recursos ni de conocimiento técnico, sino en la brecha profunda que existe entre el diseño de las políticas educativas y su implementación efectiva en las aulas.
Desde esa comprensión, los Centros Educativos de Innovación se conciben como una estrategia de innovación aplicada que busca cerrar esa brecha desde la escuela, que es el espacio donde las políticas públicas educativas se concretan o fracasan. El enfoque del proyecto desplaza el énfasis tradicional en la formulación normativa hacia la transformación de las prácticas pedagógicas y de gestión escolar, entendiendo que es allí donde se define, en última instancia, la calidad del aprendizaje de los estudiantes.
La experiencia inicial del proyecto se desarrolló en una fase piloto que involucró 155 centros educativos públicos, seleccionados mediante un proceso de asignación aleatoria. Esta decisión metodológica permitió evitar sesgos de selección y generar evidencia sólida sobre los efectos reales de la intervención. La fase piloto impactó directamente a más de 54,000 estudiantes, 2,500 docentes, 18 regionales educativas y 105 distritos. A partir de los resultados obtenidos, el proyecto entra en una fase de expansión que amplía su alcance a 300 centros educativos, más de 100,000 estudiantes y 5,000 docentes, con cobertura del cien por ciento de los distritos educativos del país.
El diseño del proyecto se apoya en metodologías contemporáneas de innovación en políticas públicas, particularmente en enfoques de planificación desde el futuro y en modelos de prototipado aplicados al ámbito educativo. En lugar de concebirse como una intervención cerrada, rígida y predeterminada, el PEE/CEI funciona como un prototipo operativo que se ajusta de manera continua a partir de evidencia, retroalimentación y aprendizaje institucional. Esta lógica permite priorizar los resultados de aprendizaje por encima del cumplimiento formal de planes, actividades o cronogramas, introduciendo una cultura de mejora continua poco frecuente en la gestión pública tradicional.
El modelo operativo del proyecto se organiza en siete ejes estratégicos, cinco de carácter endógeno al centro educativo y dos de naturaleza exógena. Entre los ejes internos destaca la inteligencia curricular, entendida como la capacidad del docente para interpretar y operar el currículo por competencias de forma flexible, ajustando ritmos, secuencias y estrategias pedagógicas para garantizar que los estudiantes desarrollen los aprendizajes esperados. El foco se desplaza de la cobertura de contenidos hacia la comprensión profunda y el dominio efectivo de competencias fundamentales.
Otro eje clave es el fortalecimiento del talento humano, con especial atención al rol del director como líder pedagógico y gestor del aprendizaje. El proyecto trabaja directamente con los equipos directivos para reorientar la gestión escolar hacia el aprendizaje efectivo de los estudiantes, promoviendo liderazgo pedagógico, trabajo colaborativo y uso sistemático de datos para la toma de decisiones. De manera complementaria, se acompaña a los docentes en el desarrollo de capacidades de planificación, implementación y evaluación, integrando aportes de la neurociencia y estrategias didácticas basadas en evidencia.
La tecnología cumple un rol transversal dentro del proyecto. No se plantea como un fin en sí mismo ni como una solución automática, sino como una herramienta al servicio del aprendizaje. El CEI promueve el uso pedagógico de recursos digitales gratuitos y disponibles, tanto del Ministerio de Educación como de plataformas abiertas, orientando a los docentes en su selección, integración y uso efectivo en el aula.
La investigación y el uso sistemático de evidencia constituyen otro pilar del modelo. Desde el inicio, cada centro educativo cuenta con una línea de base diagnóstica que permite identificar el punto de partida de los aprendizajes en lengua y matemática. Durante la implementación, se fomenta la reflexión docente basada en datos, el seguimiento continuo de los avances y la identificación temprana de estudiantes que requieren apoyos diferenciados.
Una de las innovaciones más relevantes del proyecto es la figura del mentor educativo. Se trata de personal altamente calificado y funcionario del propio MINERD, reorganizado estratégicamente para acompañar de manera directa a las escuelas. Cada mentor atiende hasta tres centros educativos, realiza visitas presenciales quincenales y mantiene un acompañamiento continuo mediante comunidades virtuales de aprendizaje. El mentor actúa como colega pedagógico, facilitador y apoyo técnico permanente, fortaleciendo tanto las prácticas de aula como los procesos de gestión escolar.
El proyecto incorpora además un esquema de gobernanza innovador caracterizado por una APPA (Alianza Público-Privada-Academia) con el liderazgo de la Universidad Pontificia Católica Madre y Maestra (PUCMM) y la participación de la Universidad Central del Este (UCE) y la Universidad del Caribe (UNICARIBE). También ha creado un sistema de seguimiento y monitoreo gerencial a partir de una Comisión Mixta que integran representantes del Ministerio y de estas universidades, que en reuniones semanales ajustan la planeación para no desviar la gerencia de los resultados pretendidos. En esta Comisión se toman decisiones técnicas, administrativas y financieras basadas en indicadores, permitiendo una gestión flexible, adaptativa y orientada al impacto. La planificación se ajusta a los objetivos de aprendizaje y no a la inversa, lo que representa un cambio significativo respecto a la lógica tradicional de gestión pública.
La implementación del CEI sigue una secuencia clara que inicia con diagnóstico y dirección educativa, continúa con el fortalecimiento del liderazgo escolar, el desarrollo del núcleo pedagógico en lengua, lectura y matemática, la integración de tecnologías educativas, el acompañamiento mediante mentoría, la vinculación activa de las familias como coeducadoras y culmina con procesos de evaluación independiente y auditoría externa.
En términos de resultados, la primera fase del proyecto mostró incrementos significativos en los niveles de logro. En promedio, los centros participantes multiplicaron por 2.69 su nivel de logro en lectura y por 2.09 en matemática. En los centros con mayor nivel de implementación integral, los resultados fueron aún más elevados. La evaluación externa, y auditada, confirmó un aumento sustantivo en la proporción de estudiantes que alcanzaron niveles satisfactorios, especialmente en lectura, así como una reducción del número de estudiantes ubicados en los niveles más bajos de desempeño. Aquellos lectores que quieran profundizar en el modelo pueden consultar el siguiente link: https://www.linkedin.com/feed/update/urn:li:activity:7366539894631936000/
La experiencia acumulada demuestra que intervenciones bien diseñadas, de escala controlada, basadas en acompañamiento pedagógico, uso de evidencia y liderazgo escolar, pueden generar mejoras sustantivas sin requerir incrementos adicionales de recursos. Sobre esta base, el Proyecto Presidencial Centros Educativos de Innovación se consolida como un modelo replicable de política educativa orientada a resultados, con capacidad de escalar a nivel nacional manteniendo coherencia técnica y un foco claro en el aprendizaje efectivo de todos los estudiantes.
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