He estado siguiendo los desagradables acontecimientos en torno al secuestro del Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moro, por los modernos piratas del Caribe. Como dije en una nota sobre el cambio de época, ahora estos tendrán que desembarcar las tropas y será, entonces, cuando la puerca retuerza el rabo para ellos. Espero que no lo harán pues sería muy costoso para los invasores e igualmente para los venezolanos.

Lo que Venezuela significa

Uno está espantado con un bufón al frente del imperio estadounidense y como éste se burla de todo el mundo a través de su plataforma digital y la televisión. Todo se convierte en un espectáculo mediático y cualquier cosa puede ocurrir. Estamos frente a retos que ponen al mundo en peligro. En realidad, pienso que, desde el punto de vista de Estados Unidos, Venezuela significa, por lo menos, dos cosas: el petróleo y una distracción de sus problemas internos.

Las graves dificultades que enfrenta Estados Unidos

Recuerdo que en 1965 Estados Unidos invadió a la República Dominicana para encubrir la escalada de la guerra en Vietnam. Hoy día, los estadounidenses necesitan, sobre todo, distraer a su población de sus propios problemas. Los problemas sociales como salud, aumento del costo de la vida, desempleo y vivienda se empeoran cada día. Esta situación le lleva a buscar una distracción, pero, contrariamente, a 1965 en la República Dominicana, ahora tiene, por lo menos, cuatro graves dificultades:

1) Venezuela tiene un ejército que se ha estado preparando por más de 20 años y un Estado organizado. Secuestrar al Presidente es solo el primer paso. Habrá que ver cómo proceden en esta ocasión. También habrá que observar cómo proceden las Fuerzas Armadas bolivarianas de Venezuela y su resistencia. La puerca retuerce el rabo para ellos también.

2) Estados Unidos no tiene plata sin límites y mucho menos una economía que le permita enfrentar una guerra prolongada. En estas últimas semanas el secretario del Tesoro de Estados Unidos viaja por el mundo buscando a quien le compre 3 billones de bonos del Tesoro que se necesitan para pagar los intereses de una deuda de 35 billones. China ha estado retirando su plata de Estados Unidos desde 2019 y no parece interesada en comprarla.

3) En vista de que la Unión Europea, luego de la invasión de Rusia a Ucrania, ha secuestrado 300,000 millones de dólares de Rusia, invertidos en Europa, se ha perdido la confianza en la banca no sólo en Europa sino también Estados Unidos.  Por ejemplo, Arabia Saudita lo pensaría dos veces si quiere comprar bonos del Tesoro de Estados Unidos. No olvidemos que ya hace muchos años que el Banco de Inglaterra no permite que Venezuela retire sus preciosos lingotes de oro de las bóvedas del Banco.

La perdida de confianza en el dólar estadounidense

Otro asunto no menos importante es la pérdida de confianza en el dólar. Los chinos y los BRICS + ya tienen el EmBridge para hacer sus transacciones fuera del Swift (Society for Worldwide Interbank Financial Communication o Sociedad mundial interbancaria para la comunicación financiera) o código de identificación bancaria. La creación del EmBridge atemoriza a Estados Unidos porque las transacciones en Embridge no pagan cuotas de peaje y se realizan en 5 segundos. Una transacción dentro del Swift tiene que pasar por Estados Unidos y, obviamente, tiene que pagar un montón de peajes y, además, la transacción tarda 5 días en realizarse. El Swift aún tiene un poder incomparable, pero Estados Unidos ve el nuevo código como una amenaza. Venezuela estaba y, pienso que aún está, interesada en manejarse a través del Embridge, pero Estados Unidos no quiere que esto ocurra.

Los límites de la fuerza militar de Estados Unidos

No cabe duda de que Estados Unidos tiene una fuerza militar inigualable, pero su economía no tiene la fuerza que tenía en 1965 cuando invadió a la República Dominicana. La reindustrialización que propone su Presidente no se puede llevar a cabo en cuatro años y tiene ante sí la terrible realidad de que el eje de acumulación de capital ya se ha trasladado a Asia. Estados Unidos no pueden revertir este proceso de la noche a la mañana. El Estado puede pedirle al capital que se mueva de aquí para allá, pero otra cosa es que este lo haga; los capitalistas hacen sus cálculos y luego deciden cómo proceder. No es tan fácil pedirle a una empresa industrial que desmantele una fábrica en México y, por arte de magia, la lleve a Estados Unidos. Todo esto toma su tiempo aun cuando haya disponibilidad para hacerlo.

Los retos del presidente de Estados Unidos

De manera que el Presidente de Estados Unidos tiene que lidiar con retos difíciles porque también para él la puerca retuerce el rabo. Esto es así porque Estados Unidos representa un imperio en decadencia, qué si bien tiene la fuerza militar para intimidar y secuestrar a un Presidente en Nuestra América, también tiene límites marcados para imponer sus deseos en el mundo. Se puede tener una armada y una aviación potente que puede doblegar la fuerza de cualquiera ejército, pero luego hay que enviar a los soldados para tomar el territorio y poder gobernar.

No olvidemos los casos de Vietnam, Iraq y Afganistán, de donde los estadounidenses bombardearon todo lo que quisieron, pero luego tuvieron que mandar a los soldados y, en esta materia, salieron derrotados. Además, si hay una guerra prolongada en Venezuela u otra parte del mundo habría que imponer el servicio militar obligatorio en Estados Unidos y ese sería un reto difícil de vencer. En fin, quiérase o no, hay límites, aunque se tenga un gran poderío militar.

Emelio Betances

Emelio Betances tiene un doctorado en sociología por la Rutgers, the State University of New Jersey (1989) y se ha desempeñado como catedrático de sociología en la Universidad Autónoma de Puebla y la City University of New York (1982-1990). En 1990, funda el Programa de Estudios Latinoamericanos en Gettysburg College y lo dirige por 10 años. Luego se dedica a la docencia y la investigación sociológica. Sus publicaciones incluyen: State and Society in the Dominican Republic (Westview Press, 1995), En busca de la ciudadanía: los movimientos sociales y la democratización en la República Dominicana (Archivo General de la Nación, 2016), La Iglesia católica y la política del poder en América Latina: El caso dominicano en perspectiva comparada (segunda edición en español, Funglode, 2017) y, en colaboración con el Dr. Carlos Figueroa-Ibarra, compiló Popular Sovereignty and Constituent Power: Democray from Below (Palgrave/Mcmillan, 2016). En la actualidad, el Dr. Betances realiza una investigación sobre el movimiento magisterial en México.

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