Una brisa que refresca, activa e impulsa; suaviza.
La brisa te anuncia, Señor,
despierta mi sueño y levanta mi anhelo, eleva mi duelo.
Te presenta en los momentos difíciles, días nublados,
tardes sombrías, noches llorosas.
La brisa adelanta tu cercanía, Señor.
La brisa te dibuja, Señor, te esculpe con buen arte, y esparce por doquiera el aroma de tu gracia.
Es un perfume que huelo sin aprehensión y disfruto en silencio,
mientras río y converso para celebrar tu amor.
La brisa me acerca a ti, Señor.
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