Cuando se habla de “retiro” generalmente pensamos en un aparte de la vida diaria para ponerse en comunicación consigo y con Dios; estos, los católicos.  Los “cristianos”, como se hacen llamar, le dicen encuentro u otras formas más, pero mi retiro es especial.

Siempre he visto cómo los europeos trabajan duramente y sacan un tiempo para vacacionar. Las playas y los hoteles siempre están abarrotados de turistas del viejo continente.

Cuando mis hijos estaban pequeños sacábamos unos días al año para vacacionar en un resort. Siendo honesta, no tenía esa costumbre, pero en uno de mis cumpleaños mi hermana Araceli nos regaló un fin de semana en un hotel de Juan Dolio y despertó en mí el “cariño” a ese tipo de vacaciones. Por eso conocimos y visitamos todos los hoteles de esa zona y muchos de Puerto Plata.

Luego de que mis hijos crecieron seguimos con esa costumbre, pero cuando formaron sus familias me vi obligada a vacacionar sola, hasta fuera del país.

Al año me he propuesto visitar algún hotel, eso sí, sola, porque siempre he dicho que soy como la “mala ré”, que anda sola, sin compañía. Disfruto la soledad y en soledad, eso me permite meditar, pero más que eso, observar.

Cada año voy al menos tres veces, en marzo, julio y noviembre, este último mes coincidiendo con mi cumpleaños y haciendo honor a mi hermana Araceli recordando ese viejo regalo.

Para decir verdad, julio es un mes que voy a descartar, porque coincide con las vacaciones escolares y en los hoteles hay una gran cantidad de familias dominicanas con niños y yo, por mi edad, soy alérgica a ellos porque hacen mucho escándalo.

En estas vacaciones no he venido sola, me ha acompañado el escritor, periodista y poeta Eloy Alberto Tejera.

Una cosa he de decirle a su esposa e hijos si los tiene y a los que me leen, no sean mal pensados, me traje alguna de sus obras, porque poseo varias de él, incluso con dedicatoria especial y que están escritas, según yo,  para leerlas por pedazos, no de un tirón, para mí son libros de cabecera, de mesita de noche, de ratos, porque en cada uno de ellos hay una narrativa interesante, ya sea en prosa o en verso y se disfrutan de cualquier manera que se lean.

Don Eloy, me encantan sus libros, gracias por escribir y acompañarme en estos días de descanso.

Esta última semana me la he pasado en un hotel del este. Está lleno de turistas europeos, franceses y alemanes, también canadienses, casi todos acompañados de niños. Me ha sorprendido que son familias numerosas, una joven pareja con una niña como de seis años, otra de cinco, unos gemelos de dos y un bebé en un coche. ¡Ay Dios mío, cuántos muchachos!

Me ha llamado la atención la ternura de los papás con sus hijos pequeños. Lo mucho que disfrutan bailar en el escenario un merengue dando saltos sin nada de ritmo, la gran cantidad de personas tatuadas, a algunos no les queda espacio en brazos ni piernas, al parecer las excepciones éramos los niños y yo. Parejas mayores, casi todas en sobrepeso. Muchas jóvenes, algunas con un vestuario muy sugerente y el de las viejas como yo, moderno, pero conservador.

He podido bañarme en la piscina, aunque con muchos niños no se escucha el escándalo de julio.

De la playa no he podido disfrutar, porque cuando en agosto fui a Las Terrenas con mi hijo mayor y mis nietos, inventé bañarme y una pequeña ola me tumbó y tuvo mi nieto que rescatarme, y esto, que fue en la orilla, pero no podía levantarme, aquí no tengo quién me rescate a no ser que digan, “pero si esa vieja no puede ni con ella…”

Me he convencido de que los años no pasan en vano. Tengo la misma rutina que en mi casa. Despierto a la misma hora a leer periódicos y hacer crucigramas. Desayuno lo mismo que en mi casa, no como nada que no sea lo conocido para evitar molestias y subidas de azúcar. Me tiendo en la cama a ver televisión y exploro poco por los alrededores.

Pero algo muy importante, he disfrutado plenamente del descanso, en otro ambiente y despertando con el sonar del mar y viéndolo desde mi habitación a un solo paso.

Elsa Guzmán Rincón

Bibliotecóloga

Maestra y Bibliotecóloga, retirada.

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