Uno de los dolores de cabeza más frecuentes de los países que sufren de afectaciones por fenómenos naturales o humanos, es el relativo a poder desarrollar, de forma rápida y clara, los reportes de daños y pérdidas de desastres. Las crisis que provocan los fenómenos naturales y humanos tienen un impacto significativo en las economías de los países que se ven afectados. Conocer a tiempo lo ocurrido después de un huracán, terremoto u otro evento hace la diferencia.

Una vez pasado el acontecimiento de un sismo, una lluvia, inundación o deslizamientos de tierra, las pérdidas materiales y humanas tienen que ser identificadas y cuantificadas de forma rápida. Los materiales, las vidas y medios de producción deben ser evaluarlos para planificar la recuperación.  Es un proceso que pareciera largo y costoso, pero no.  Luego de ser impactado por un evento atmosférico, geológico o humano, evaluar y planificar para poder seguir el camino hacia el progreso es lo que procede.

Un método de evaluación de pérdidas y daños que ha resultado ser útil en el logro de un análisis perfecto de afectación de desastres es el utilizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), a través de su Unidad de Evaluación de Pérdidas y Daños que dirige el doctor en economía Omar Bello.

Recientemente, conversé con el doctor Omar Bello, punto focal de desastres de la CEPAL, y me expresó que en los últimos años ha contribuido en Centroamérica y el Caribe con evaluaciones de pérdidas y daños usando la metodología de la CEPAL, la cual ha permitido obtener resultados que han servido de apoyo post desastres al desarrollo de los países que han vivido experiencias dolorosas de desastres en la región.

Según el Dr. Bello, “cuando se habla de una evaluación de desastre, lo que se hace es una estimación de los efectos y los impactos de la tragedia. Los efectos de un desastre son los daños, las pérdidas y los costos adicionales. Los impactos son las consecuencias que tienen los efectos en variables macroeconómicas, por ejemplo, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), el déficit fiscal, la masa salarial que se paga, entre otros”.

Omar nos aclara que “es importante entender que daño es cualquier afectación que sufran los activos físicos”.  Nos precisa que “se hace una valoración utilizando el costo de reposición del activo similar al que se tenía”. “Y en cuanto a las pérdidas, precisa que es un poco menos intuitivo que el daño, y las pérdidas son todos los bienes que se dejan de producir o los servicios que se dejan de prestar como consecuencia de un desastre”.

En el país, el MEPyD y Ministerio de Hacienda cuentan con una herramienta llamada Sistema de Recopilación y Evaluación de Daños (SIRED-RD). Una plataforma tecnológica desarrollada con el propósito de “cuantificar de manera oportuna los daños económicos causados por desastres naturales, como tormentas y huracanes, permitiendo a la administración actuar con mayor rapidez en la evaluación para la recuperación de las áreas afectadas”.

En aras de que el país cuente con un buen equipo de evaluadores nacionales de desastres, desde la Comisión Nacional de Emergencias se estará coordinando un proceso formativo que permita constituir y fortalecer los grupos multidisciplinarios y poder tener responsables en cada sector. Evaluar pérdidas y daños de un desastre no es un simple listado de elementos presumiblemente impactados (infraestructura, medios de producción, etc.), es más que eso…

Bernardo Rodríguez Vidal

Psicólogo clínico

Subdirector Ejecutivo de la Defensa Civil Psicólogo Clínico, Maestría en Alta Gerencia y Especialista en Gestión de Riesgo de Desastres.

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