La izquierda política dominicana, a lo largo de la historia, ha sido impulsora de profundas transformaciones sociales, luchando por la justicia, la igualdad y la dignidad de los dominicanos. Sin embargo, como cualquier movimiento político, no está exenta de errores, contradicciones y desviaciones que pueden alejarla de sus principios fundamentales. La autocritica no es solo una herramienta teórica, sino una necesidad imprescindible e histórica para evitar el dogmatismo, corregir errores y mantener la legitimidad de su lucha por el poder. Es más, junto a la crítica, son puntos obligatorios en todas reuniones de las estructuras política del partido que se denomina de izquierda.

El Peligro del Triunfalismo y la autosatisfacción

Uno de los principales riesgos que enfrenta la izquierda es caer en el triunfalismo o en la autosatisfacción ideológica y política. Es común que, en determinados momentos de éxito, los movimientos progresistas eviten reconocer sus errores, temiendo que ello pueda debilitar su posición. Sin embargo, la historia ha demostrado que la falta de autocrítica conduce a la desconexión con la realidad social, lo que puede provocar el estancamiento y, en última instancia, la derrota política.

El fracaso de algunos gobiernos de izquierda en América Latina, por ejemplo, no siempre ha sido producto de la conspiración externa o el asedio de la derecha, sino también de errores internos como la corrupción, el burocratismo, la falta de renovación de liderazgos o el distanciamiento de las bases populares. Reconocer estas fallas no significa traicionar la causa, sino fortalecerla.

Lenin en una oportunidad subrayó que “De la política y de los partidos se puede decir-con las variantes correspondientes-lo mismo que de los individuos. No es inteligente quien no comete errores. Hombres que no cometan errores, no los hay ni puede haberlos. Inteligente es quien comete errores que no son muy graves y sabe corregirlos bien pronto. (Lenin, Vladimir, Enfermedad Infantil del izquierdismo en el comunismo, pag 16.)

¿Qué estamos haciendo mal en la izquierda? Explicamos que esta dicho en primera persona del plural: es decir que estoy incluido, soy parte del “nosotros”. Lo expreso así porque existe la tendencia a decir “la izquierda “no sabe por dónde ir,” la izquierda” está algo perdida y sin rumbo, expresándolo en tercera persona, lo que estaría excluyendo de la responsabilidad a quien lo enuncie, y somos parte de la debacle.

El Dogmatismo y la Falta de Debate Interno

Otro de los grandes problemas dentro de ciertos sectores de la izquierda es la tendencia al dogmatismo. La creencia de que las ideas propias son incuestionables e impide la evolución del pensamiento y la adaptación a nuevas realidades. La izquierda debe ser un espacio de debate constante, donde las ideas se pongan a prueba y se revisen sin temor a la disidencia interna.

Las sociedades cambian, y con ellas deben cambiar también las estrategias y los discursos. La izquierda no puede aferrarse a esquemas del pasado que ya no corresponden a las necesidades actuales. La incapacidad de reformularse ha sido uno de los motivos por los cuales ha perdido apoyo y credibilidad en algunos sectores de la sociedad, especialmente entre las clases trabajadoras y sectores populares que no siempre se ven representadas por discursos demasiado abstractos o alejados de sus preocupaciones diarias.

Autocritica y Conexión con la Sociedad

Para que la autocrítica sea efectiva, debe estar acompañada de una voluntad genuina de escuchar y dialogar con la sociedad. Es un error considerar que la izquierda tiene el monopolio de la verdad absoluta y que las criticas que recibe provienen únicamente de sectores reaccionarios. Muchas veces, las advertencias sobre los errores vienen de los propios sectores populares o de voces progresistas que buscan un camino más expedito y efectivo para el cambio social y político.

Esto implica un ejercicio de humildad política; reconocer cuando las estrategias han fallado, cuando las alianzas han sido equivocadas o cuando las decisiones no han estado en correspondencias con los valores que se defienden. La izquierda no puede conformarse con defender lo existente si lo existente no está funcionando y no está dando los resultados esperados.

La autocritica en la izquierda no debe ser vista como un acto de debilidad, sino como una muestra de fortaleza y madurez política. Un movimiento que se niega a revisar sus errores está condenado a repetirlos, y en un mundo en constante cambio, la rigidez ideológica y política solo conduce al aislamiento y a la disolución.

Si la izquierda dominicana quiere seguir siendo una fuerza transformadora, debe hacer de la autocrítica una práctica habitual, no solo en momentos de crisis, sino como parte de su identidad política. Solo así podrá construir proyectos sólidos, capaces de responder a las necesidades del pueblo y de estar a la altura de los desafíos del siglo XXI.

Julio Disla

Estudió Comunicación Social en Universidad de La Habana, con un posgrado sobre Prensa Internacional en el Instituto Internacional José Martí, en Cuba. También estudió Pedagogía Mención Ciencias Sociales en el Centro Regional Universitario del Noroeste (CURNO), extensión de la UASD. Laboró como periodista en el Nuevo Diario, El Hoy y El Nacional de Ahora. También para los noticieros radia Noti tiempo, Radio Comercial, Acción Informativa, Radio Acción, Santiago y Disco 106, en la capital. Fue director de prensa de la Agrupación Médica del Seguro Social. Ha escrito varios libros; entre ellos De Pueblos y Héroes, Onelio Espaillat, ejemplo de firmeza y Agenda de la Libertad. Reside en Estados Unidos.

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