Este 17 de octubre, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, las Naciones Unidas dedican la jornada a los hogares seguros para todos, dentro del lema «Unidos por la paz y los derechos humanos».
Pero.. ¿qué es un hogar?. De acuerdo con CEPAL (2024), un hogar es “una persona o conjunto de personas, emparentadas o no entre sí, que residen habitualmente en una misma vivienda y que se asocian para atender sus necesidades de alimentos y de otros bienes y servicios esenciales” (CEPAL, 2024). Sin embargo, propongo extender su significado y entenderlo también como el espacio donde una persona (o conjunto de personas) se desarrolla a partir de dos tipos de seguridades: las individuales (que se supone debe brindar la familia) y las colectivas, que más bien guardan relación con las garantías que debe proveer el Estado. Desde esa perspectiva, entonces, un hogar es seguro cuando ambas se cumplen.
La casa en la orilla
En el Gran Santo Domingo, buena parte de la población empobrecida vive en los márgenes de los ríos Ozama e Isabela, en cañadas y en laderas donde el suelo es barato porque nadie más quiere ocuparlo. Esa localización responde a un mercado de suelo que expulsa a quienes tienen menos ingresos hacia los terrenos de mayor riesgo. Cada temporada ciclónica lo hace visible. Una vaguada basta para que el agua entre en las casas, arrastre enseres y obligue a desalojar. La familia pierde en una noche lo acumulado en años y la recuperación corre casi siempre por su cuenta. El cambio climático intensifica esa exposición: lluvias más concentradas sobre un territorio con drenaje precario y cauces ocupados.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (ENHOGAR) 2024, en el Gran Santo Domingo, el 14.9 % de los hogares vive a la orilla de un río, arroyo, cañada o canal: unos 218,000 hogares. En la provincia Santo Domingo urbana la proporción llega al 16.4 % y en el Distrito Nacional, al 11.5 %. En todo el país son unos 580,000 hogares (15.3 %), y uno de cada cinco (21.4 %) vive en algún lugar de riesgo: la orilla de un río, una cañada, el mar o una presa, una ladera, un cerro o una barranca. La exposición sigue a la pobreza: en los grupos socioeconómicos muy bajo y bajo, cerca del 22 % de los hogares vive junto a un río o una cañada; en el grupo alto, el 3.5 %. En el Gran Santo Domingo, el 28.7 % de los hogares de la orilla sufrió una inundación en los doce meses previos a la encuesta, el doble que el conjunto de la ciudad (14.0 %).
Un mapeo de la Defensa Civil, el Sistema Integrado Nacional de Información (SINI) y el INTEC identifica 53 zonas vulnerables en el Distrito Nacional, 43 de ellas por riesgo de inundación; 14 tienen vulnerabilidad muy alta o crítica. Entre los sectores señalados están Gualey, Los Ríos, Capotillo, Los Guandules y La Puya.
Las lluvias del 18 de noviembre de 2023 inundaron unos 132 km² de la zona urbana de Santo Domingo, el 42.5 % del área urbana analizada en imágenes de satélite, y expusieron a unas 72,500 personas, según un estudio realizado por El Grupo de Investigación de Ciencias Aeroespaciales del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Las lluvias de esos días dejaron al menos 21 muertos en el país, 18 de ellos en Santo Domingo; nueve murieron cuando un muro colapsó sobre varios vehículos. Este año, la vaguada de abril dejó más de 30,500 personas desplazadas y 6,100 viviendas afectadas en el país, según el Centro de Operaciones de Emergencias; en Los Ríos, el desborde de una cañada afectó más de 500 viviendas.
Un hogar seguro, en este plano, exige suelo urbanizado, drenaje, ordenamiento territorial y reasentamientos que respeten los vínculos comunitarios.
La casa en la mira
El segundo riesgo llega con uniforme, ese mismo que ha sido “destinado” a defender. De acuerdo con los datos recopilados desde el sitio web “Patrulla Letal”, entre el 1 de enero y el 16 de octubre de 2026, se han registrado 127 personas muertas a manos de agentes del Estado. Si comparamos los primeros nueve meses del año (de enero a septiembre) suman 124 en este 2026, frente a 115 en el mismo período de 2025.
Pero el mes de septiembre marca una diferencia que asusta y parece anunciar una apuesta por asignar un destino, para quienes delinquen, siempre y cuando su origen esté vinculado a un barrio o zona con un origen deslegitimado. En septiembre de 2025 la base registró 8 víctimas en 3 hechos, y cinco de ellas murieron juntas en La Barranquita, Santiago: once policías fueron imputados por ese caso, y testigos y familiares aseguraron que entre los muertos había un barbero y su cliente. Pero en septiembre de 2026, se “abrió la llave” de las balas, dando como resultado en la misma base, unas 46 víctimas en 40 hechos distintos, en 21 provincias. Del total de las víctimas de septiembre, 18 murieron en el Gran Santo Domingo. Se trata de una muerte tras otra, casi a diario, con el mismo relato.
Pero es posible que las cifras de Patrulla Letal se queden cortas. Esta investigación periodística recoge los casos que publica la prensa, pero la Policía registra algunos más. Según los informes semanales de criminalidad de la Policía Nacional, entre enero y el 26 de junio murieron 141 personas en hechos clasificados como «acción legal»: 19 en enero, 17 en febrero, 21 en marzo, 25 en abril, 35 en mayo y 24 en junio. Desde julio, la Policía agrupa esos casos con los que están en investigación, y la cifra deja de publicarse por separado. Patrulla Letal documenta 69 en esos meses, cerca de la mitad.
El perfil de las víctimas del año es el siguiente:
- 124 de las 127 son hombres.
- De las 59 con edad registrada, la mediana es 27 años, 37 tenían menos de 30 y 36 estaban entre los 18 y los 29.
- 63 de las 127 muertes (50 %) ocurrieron en el Gran Santo Domingo. La provincia Santo Domingo suma 57, más de cuatro veces las 13 de Santiago.
- Dentro de la ciudad, las muertes se concentran en la periferia este y oeste: Invi-Dorex, Las Caobas, Sabana Perdida, Herrera, Buenos Aires de Herrera, Los Frailes, El Almirante, Mendoza, Los Alcarrizos y el corredor de la autopista Duarte.
En 104 casos el relato policial afirma que la víctima disparó o atacó primero. La secuencia se repite: era buscado, al notar la presencia policial abrió fuego, los agentes repelieron la agresión, fue trasladado a un hospital y murió «mientras recibía atenciones médicas». En 60 de las 115 muertes en operativo el relato menciona ese traslado. El delito atribuido es siempre la versión policial y ninguno de estos hombres llegó a juicio.
Esa secuencia empieza antes del operativo. Primero crece la queja por la inseguridad en los sectores medios, después, el discurso político pide mano dura, luego, el respaldo de las autoridades a la Policía se lee en la calle como un “permiso”. Con ese permiso, los agentes salen a buscar y aplican, sin juicio, una pena de muerte que la Constitución prohíbe en su artículo 37.
Detrás de estas cifras hay nombres, hay barrios, hay gente llorando a sus muertos, sin importar el nivel de culpabilidad. Darlin Enmanuel Mercado Reyes, de 19 años, murió en julio en la cañada de Guajimía, en Herrera, de un disparo de un cabo durante una requisa; solo se había acercado a decir que la motocicleta era suya. Nathanael Elena Matos, de 18 años, murió en agosto en Mendoza, y un video muestra a los agentes lanzando su cuerpo a la parte trasera de una patrulla. Cristofer Almonte Díaz, de 19 años, murió en septiembre en Santiago; su madre asegura que fue detenido con vida y ultimado después. La madre de Willi David Gómez Batista, de 26 años, denunció que su hijo recibió unos 14 disparos en Palmarito, varios por la espalda. En La Vega, un video muestra a Marky Abraham García Gil con las manos levantadas antes de que varios agentes le dispararan. Y en Mendoza, Ana Wilmeri Ramírez Sánchez, de 14 años, murió de un disparo en la casa de un raso de la Policía.
En estas siete muertes en “operativo”, las familias contradicen la versión oficial y en otros casos hay videos que la ponen en sospecha. Nos deja sembrada la duda: ¿intercambio de juicio por bala? ¿Condena acelerada? ¿Limpieza social? ¿Aporofobia?
La trampa y el techo territorial
Esas balas vienen programadas para el lugar donde se acaba el asfalto: para los cuerpos de los jóvenes que viven en barrios atrapados en la pobreza, sin las condiciones que las Naciones Unidas exigen para una vivienda adecuada. El comentarista o el influencer de turno ya les asignó un destino de «escoria social», y a fuerza de repetirlo ha logrado que esas vidas valgan poco y que su muerte se celebre. El joven del barrio nace y crece al margen del estatus que otros dan por garantizado, con una bala que ya lleva su nombre y su dirección.
Pierre Bourdieu explicó cómo las jerarquías del espacio social se inscriben en el espacio físico de la ciudad (Bourdieu, 1999): la distancia entre posiciones sociales se convierte en distancia entre barrios, y el lugar de residencia funciona como un capital o como su ausencia. El barrio estigmatizado degrada simbólicamente a quienes lo habitan, y ellos cargan con esa marca adonde van.
Así, quienes viven en estos barrios cargan, además de la precariedad material, con una deslegitimación social. Loïc Wacquant llama a este proceso estigmatización territorial: el descrédito del lugar se suma al de la pobreza, y la imagen del barrio como «tierra sin ley» justifica medidas de excepción que no se aplicarían en otras zonas de la ciudad. En Castigar a los pobres describe un Estado que se retira de esos territorios como protector social y se hace presente en ellos como fuerza penal.
Esa deslegitimación le otorga a la policía atribuciones que no tendría en otros barrios. Llega, persigue, perfila y dispara. El perfil combina edad, sexo, apariencia y dirección: ser joven, varón y vivir en determinado sector basta para volverse sospechoso. La filósofa Adela Cortina llamó aporofobia al rechazo al pobre; en estos barrios, ese rechazo se ha convertido en práctica institucional.
Que estas muertes se repitan con tan poco escándalo tiene una explicación. En una sociedad de tradición conservadora como la dominicana, el orden establecido se defiende con relatos que lo hacen parecer natural. El sociólogo Peter Berger llamó legitimación a ese saber que explica y justifica el orden social, y lo colocó junto a la socialización y al control social como garantías de ese orden. Franz Hinkelammert, al criticarlo, mostró dos cosas: que la necesidad de legitimaciones crece cuanto más precario es el orden, y que cuando quien queda fuera de él es tratado como portador del caos, sus defensores se sienten autorizados a tomar cualquier medida. El «intercambio de disparos» cumple esa función. Es una versión que se repite casi idéntica en 104 de los 127 casos y que presenta la muerte de un joven como el desenlace previsible de un orden que se protege. El joven del barrio, sospechoso por su edad y su dirección, queda colocado del lado del caos.
Una geografía de la vida y la muerte
Las dos inseguridades que recorren este texto se encuentran en el mismo lugar. La cañada que se desborda y la bala que llega con uniforme apuntan a los mismos barrios, a los mismos hogares, a los mismos cuerpos. Juntas trazan una geografía de la vida y la muerte: un mapa que decide dónde se nace, cómo se crece, quién deja de ser joven y quién no llega a dejar de serlo, quién vive y quién muere.
Esa geografía actúa desde temprano. Un niño que crece en la orilla aprende a medir la lluvia, y luego aprende a medir horarios, esquinas y miradas, porque la calle puede costarle la vida. La juventud, que debería ser el tiempo de ensayar quién se quiere ser, se vive como un tiempo de sobrevivencia. Y para muchos se detiene a los veinte años. Quien cae en un operativo queda fijo en la foto del velorio y en el nombre escrito en la pared de la esquina, siempre con la misma edad. Y así, el barrio aprende la terrible “tradición” de contar a sus jóvenes por sus ausencias.
Vivir abarca más que respirar y esperar un milagro: supone encontrar sentido, ser y disfrutar. Esa posibilidad se recorta cuando el Estado invierte poco en el barrio, cuando deja que el agua entre en las casas cada temporada y cuando sus agentes confirman con disparos el estigma que pesa sobre quienes lo habitan. Para esos jóvenes, la vida que promete un hogar seguro queda fuera del mapa desde el principio.
Para las familias de estos territorios deslegitimados, el hogar seguro tiene dos condiciones: que la lluvia no se lleve la casa y que el hijo regrese vivo a ella.
Un hogar seguro empieza en el barrio
Erradicar la pobreza pasa por garantizar que el territorio donde viven los pobres sea habitable y que sus jóvenes tengan derecho a la vida y al debido proceso. Cuatro tareas concretas:
- Incorporar el riesgo de inundación y deslizamiento en la política de vivienda, con reasentamientos negociados con las comunidades.
- Hacer pública y verificable cada muerte en intervención policial, con investigación independiente del Ministerio Público.
- Medir la pobreza también por exposición territorial al riesgo, ambiental y social, y orientar la inversión pública según esa medición.
- Reconocer a quienes viven en los barrios como sujetos de derechos, con la misma dignidad que quienes viven en el centro de la ciudad, y garantizarles escuela, empleo juvenil, espacio público y servicios como derechos.
El 17 de octubre nació en 1987 para honrar a las víctimas de la pobreza, el hambre y la violencia. En República Dominicana, recordar a esas víctimas incluye nombrar a los jóvenes que murieron por residir en sus propios hogares (barrios).
Los nombres
Estas son las 127 personas que Patrulla Letal registra como muertas a manos de agentes del Estado entre enero y el 2 de octubre de 2026, con su edad cuando se conoce y el lugar del hecho.
Enero (7): Víctor del Rosario, 28 años (La Altagracia); José Adames, 51 años (Brisa del Canal, Santiago); Smerlin Solano Frías, 24 años (Cruce de La Cruz, Hatillo, San Cristóbal); Martín Díaz Martínez (Km 18 autopista Duarte, Santo Domingo); Sin identificar, 20 años (Autopista Joaquín Balaguer, Santiago); Licairis Yalibes Díaz Valenzuela, 25 años (Mirador Sur, Distrito Nacional); Santiago Payano Paredes, 37 años (Higüey, La Altagracia).
Febrero (14): Sin identificar (Los Frailes, Santo Domingo); Omar Paniagua (La Rusa, San Luis, Santo Domingo); Yosmal Guzmán Cabrera, 24 años (Av. Jacobo Majluta, Sabana Perdida, Santo Domingo); Sin identificar (Av. Jacobo Majluta, Sabana Perdida, Santo Domingo); Sin identificar (Av. Jacobo Majluta, Sabana Perdida, Santo Domingo); Luis Manuel Peralta Torres, 25 años (La Caleta, Boca Chica, Santo Domingo); Fraulin Manuel Santana Then, 32 años (Higüey, La Altagracia); Yeison Yanuar Howley Dipré, 32 años (Santo Domingo Oeste); Yunior Vargas Samboy, 31 años (La Guáyiga, Pedro Brand, Santo Domingo); Yamal Anthony Núñez Vargas, 20 años (Los Negros, Azua); Sin identificar (Los Negros, Azua); Joan Manuel Familia, 22 años (Invivienda, Santo Domingo); Dieuphete Desinor, 27 años (El Algarrobo, Moca, Espaillat); Yordan Valdez, 24 años (Pantoja, Santo Domingo Oeste).
Marzo (12): Ricardito Jesús Reynoso, 39 años (Guajimía, Buenos Aires de Herrera, Santo Domingo); Sin identificar (El Ártico La Pared, Haina, San Cristóbal); Sin identificar (El Ártico La Pared, Haina, San Cristóbal); Sin identificar (Hoyo Frío, Bajos de Haina, San Cristóbal); Alexis Martínez (Boca de la Cañada, Sosúa, Puerto Plata); Carlos Ignacio Arias Ferreiras (Santiago); Yoel Alberto Solano (Av. México esq. Salcedo, Distrito Nacional); Ronald Rosario Feliz (Villa Mella, Santo Domingo); Santo Pimentel Lebrón (Malecón, Distrito Nacional); Enmanuel Ozoria (Pantoja, Santo Domingo); Ángel Fermín Valdez, 19 años (Barrio Haití, Puerto Plata); Gregry Eduardo de la Cruz Flemin, 22 años (Santo Domingo Norte).
Abril (9): Ambiorix Acevedo, 24 años (Nazareno, Los Alcarrizos, Santo Domingo); Anthony Montilla Cabrera (Herrera, Santo Domingo); Yeison Nivar Pérez (Ensanche Luperón, Santo Domingo); Isidro Oliver Cotes Medina, 29 años (Teta Quieta, Verón-Punta Cana, La Altagracia); Junior Antonio Araujo Guevara, 30 años (San Isidro Arriba, Santo Domingo Este); Yodany François, 22 años (La Romana); Jorge Junior Pérez Encarnación, 26 años (Pantoja, Santo Domingo); Jefferson Voicy Lamy (Hato Nuevo, Manoguayabo, Santo Domingo); Christopher Paredes (Los Santos, Santiago).
Mayo (15): Marcos Pérez Contreras, 35 años (Buenos Aires de Herrera, Santo Domingo); Guillermo de la Cruz, 28 años (Calle Palmeras Orientales, Santo Domingo Este); Andry Guzmán (El Almirante, Santo Domingo); Yessika Álvarez, 26 años (Barrio Nuevo, carretera Sánchez, Santo Domingo); Melvin Rafael Rodríguez Feliz (Loma Blanca, Imbert, Puerto Plata); Anderson Peña (San Francisco de Macorís, Duarte); Sebastián Peña (Boca Chica, Santo Domingo); Jorge Raylin (La Joya, km 14 autopista Duarte, Santo Domingo); Luis Javier Gregorio de la Cruz (La Joya, km 14 autopista Duarte, Santo Domingo); Carmelo Polanco (La Ciénaga, Distrito Nacional); Carlos Alberto Díaz Rodríguez, 37 años (Hato del Yaque, Santiago); Ángel Manuel Luna, adolescente (San Francisco de Macorís, Duarte); Ranller Encarnación Vicente, 32 años (Hondo Valle, Elías Piña); Sánchez Montero Montero, 47 años (Hondo Valle, Elías Piña); Brayant Liberato Pinales (Villas Agrícolas, Distrito Nacional).
Junio (12): Joel Henry Aponte, 23 años (24 de Abril, San Pedro de Macorís); Joel Antonio Mateo Encarnación (El Mango, Sánchez, Samaná); Mauricio Medina (Las Flores, San Cristóbal); Alejandro Montero Encarnación (Sabana Perdida, Santo Domingo); Marky Abraham García Gil (El Hatico, La Vega); Bartolo Rodríguez, 66 años (Savica, Higüey, La Altagracia); Julio Ernesto Rosario, 29 años (Los Lotes, Sabana Perdida, Santo Domingo); Reymond Taveraz Ortega (Autopista de San Isidro, Santo Domingo); Eliam Roques Ruiz (Invi-Dorex, Santo Domingo Este); Starling Morillo (Invi-Dorex, Santo Domingo Este); Víctor Ramírez (Invi-Dorex, Santo Domingo Este); Elin López (Invi-Dorex, Santo Domingo Este).
Julio (3): Darlin Enmanuel Mercado Reyes, 19 años (Cañada de Guajimía, Herrera, Santo Domingo); Luis Adriano Acosta Mercedes, 30 años (Los Trinitarios II, Santo Domingo Este); Jhoel Severino de los Santos (Los Solares, km 14 autopista Duarte, Santo Domingo).
Agosto (6): Maicol Soto Pío, 25 años (Mata Palacio, Hato Mayor); Roberto Then Almeida (Higüey, La Altagracia); José Luis Santana, 22 años (Pueblo Arriba, Cabral, Barahona); Collin Joseph Garry, 36 años (Cerro Alto, Santiago); Nathanael Elena Matos, 18 años (Mendoza, Santo Domingo Este); Joel Antonio Rodríguez Rodríguez (La Jagua, Jánico, Santiago).
Septiembre (46): Ana Wilmeri Ramírez Sánchez, 14 años (Mendoza, Santo Domingo Este); Ángel Manuel Castro Santana (Sabana de la Mar, Hato Mayor); Dalgeni de Jesús (Dajabón); Pedro Luis Paredes (Estebanía, Azua); Danny Braulio Contreras (Palmar de Ocoa, San José de Ocoa); Estarling Leonel Peñaló (Palmar de Ocoa, San José de Ocoa); Luis Rivera Simón, 30 años (El Almirante, Santo Domingo Este); Henry Joel Borrell Rudecindo, 31 años (El Almirante, Santo Domingo Este); Edilio Rafael Salcedo (La Otra Banda, Santiago); Willi David Gómez Batista, 26 años (Palmarito, Barahona); Michael Junior Rodríguez Peguero (La Arboleda, Santo Domingo Norte); Enger (La Arboleda, Santo Domingo Norte); Wander Alcántara (Andrés, Boca Chica, Santo Domingo); Deivi Rosado Durán (Santo Domingo); Jordi Antonio Ogando (Villa María, Distrito Nacional); Dilson Humberto Reynoso Cruz (Pontezuela, Santiago); Jhoan Omar Leonardo Rodríguez, 22 años (Carretera Pimentel-Nagua, María Trinidad Sánchez); Rolando Torres Vásquez, 32 años (Salcedo, Hermanas Mirabal); Cristofer Almonte Díaz, 19 años (Santiago); Sin identificar (El Pescozón, Cevicos, Sánchez Ramírez); Yonathan (Las Caobas, Santo Domingo Oeste); Yovany (Las Caobas, Santo Domingo Oeste); Luis David Fortuna Perdomo, 27 años (Verón-Punta Cana, La Altagracia); Jorge Luis Tissol Báez, 34 años (Consuelo, San Pedro de Macorís); Pedro Núñez (Villa Riva, Duarte); Javier Mercedes Severino, 27 años (Villa Guerrero, El Seibo); Melvin Francisco, 25 años (Altamira, Puerto Plata); Carlos Julio Féliz Sena (Cabral, Barahona); Domingo Santiago Valdez (Progreso, Los Alcarrizos, Santo Domingo); Gabriel Luis Montero Valdez (Progreso, Los Alcarrizos, Santo Domingo); Ricardo Polanco García (Gaspar Hernández, Espaillat); Genny Santos Franco Jiménez, 35 años (Los Frailes II, Santo Domingo Este); José Daniel De La Cruz Valdez (Los Alcarrizos, Santo Domingo); José Manuel San Luis (Las Caobas, Santo Domingo Oeste); Jean Luis Almonte Núñez, 31 años (Puerto Plata); Hansel (Honduras, Samaná); José Ignacio Rodríguez, 48 años (Pastor Bella Vista, Santiago); Cristhofer Carlos Belliard, 25 años (Villa Vásquez, Monte Cristi); Jesús Alberto Aracena Castillo (Cienfuegos, Santiago); Junior Antonio Cueva Toribio, 28 años (Herrera, Santo Domingo Oeste); José Miguel de Jesús García (Bonao, Monseñor Nouel); Neyfi Then Monegro, 29 años (Maquiteria, Santo Domingo Este); Alexander López Grabiel, 22 años (Bijao, San Francisco de Macorís, Duarte); Erick Stiven Manzueta Alfonso, 26 años (Santo Domingo Norte); Eudy Antonio Infante de León, 25 años (Santiago); Sin identificar (Villa Fundación, Baní, Peravia).
Octubre (3): Sin identificar (Aguas Locas, km 15 de Las Américas, Santo Domingo); Adolfo María Bello Heredia, 39 años (Batey 9, Tamayo, Bahoruco); Samuel Antonio Brook de los Santos (El Brisal, San Pedro de Macorís).
Nota de datos y fuentes
Las cifras corresponden a los 127 casos que Patrulla Letal registra entre el 1 de enero y el 2 de octubre de 2026, consultados el 15 de octubre. La edad se conoce en 59 casos. Yordan Valdez figura en la base sin ficha; su lugar y circunstancias se tomaron de N Digital y Diario Libre. La base recoge lo que publicó la prensa y registra cerca de la mitad de las muertes que reporta la Policía: 69 frente a 141 entre enero y el 26 de junio. El análisis completo, mes por mes, está en el informe y el mapa Patrulla Letal 2026.
Datos
- Patrulla Letal — Diario Libre, CONNECTAS e ICFJ (investigación de Tania Molina, Mariela Mejía y Suhelis Tejero)
- 65 fallecidos en intervenciones de la Policía Nacional — ZOL FM / RCC Noticias, 4 de mayo de 2026
- Intercambio de disparos superan los 142 muertos en este 2026 — Diario Libre, 1 de julio de 2026. Cifras mensuales de los informes semanales de la Policía Nacional, Análisis estadístico de criminalidad n.º 150 (corte al 29 de mayo) y n.º 154 (corte al 26 de junio)
- Abatido Yordan Valdez, sospechoso de la muerte del cabo Canario, tras enfrentar a la Policía en Pantoja — N Digital, 1 de marzo de 2026
- Oficina Nacional de Estadística (2025). ENHOGAR 2024, base de datos de hogares, preguntas V123 (ubicación de la vivienda) y V124 (eventos en los últimos 12 meses). Cálculo propio con el factor de expansión; margen de error al 95 %: ±3.6 puntos para el Gran Santo Domingo y ±1.7 para el país.
- Ministerio de Hacienda y Economía (2024). Mapas de pobreza de la República Dominicana 2024. Reporte técnico (ENCFT 2024 y X Censo 2022)
- Amnistía Internacional (2011). «Cállate si no quieres que te matemos». Violaciones de derechos humanos cometidas por la policía en República Dominicana. Datos y cifras
- Inundaciones en la capital: ¿dónde viven los que más pierden cuando llueve? — Acento, 16 de abril de 2026
- Al menos 132 kilómetros cuadrados de zona urbana en SD fueron afectados por inundaciones del 18 de noviembre — INTEC
- Lluvias en República Dominicana dejan 21 muertos — Emisoras Unidas, 19 de noviembre de 2023
- COE reporta 6,100 viviendas afectadas y más de 30,500 personas desplazadas — Proceso, 14 de abril de 2026
- Vaguada deja desplazados y casas bajo agua — El Nacional, 8 de abril de 2026
- International Day for the Eradication of Poverty, 17 October 2026 — Naciones Unidas, DESA
Marco teórico
- Bourdieu, P. (dir.) (1999). «Efectos de lugar», en La miseria del mundo. México: Fondo de Cultura Económica.
- Gutiérrez, A. B. (2003). «La construcción social de la pobreza. Un análisis desde las categorías de Pierre Bourdieu». Anduli, 2.
- Gutiérrez, A. B. (2004). Pobre, como siempre. Estrategias de reproducción social en la pobreza. Córdoba: Ferreyra Editor.
- Wacquant, L. (2001). Parias urbanos. Marginalidad en la ciudad a comienzos del milenio. Buenos Aires: Manantial.
- Wacquant, L. (2009). «La estigmatización territorial en la edad de la marginalidad avanzada». Renglones, 60.
- Wacquant, L. (2010). Castigar a los pobres. El gobierno neoliberal de la inseguridad social. Barcelona: Gedisa.
- Cortina, A. (2017). Aporofobia, el rechazo al pobre. Barcelona: Paidós.
- Berger, P. y Luckmann, T. (1968). La construcción social de la realidad. Buenos Aires: Amorrortu.
- Hinkelammert, F. (1984). Crítica a la razón utópica. San José: DEI.
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