Al iniciar mis clases de este semestre en la Universidad Autónoma de Santo Domingo les pregunté a mis alumnos: ¿Qué esperan de esta clase? Una gran cantidad me dijo que esperaba aprender más, pero que también iban a hacer aportes. Esta es una expresión muy importante y positiva en estos tiempos, porque demuestra que el estudiante está dispuesto a asumir responsabilidades para la construcción de su propio conocimiento y aportarles a los demás estudiantes. Hoy el conocimiento es una construcción y no una propiedad particular de ninguna persona como se creía en los viejos paradigmas.
Al modelo en que el profesor lo sabia todo y le transmitía información al alumno, el pedagogo y pensador brasilero Paulo Freire le llamó “educación bancaria”; es decir, el alumno era un depósito donde se acumulaban informaciones pero que, al final, solo demostraba mucha memoria y muy poco el utilizar estos conocimientos para la vida.
Una de las características de la educación bancaria es la relación que existe entre docente y alumno, la cual según Freire es “narrativa discursiva”, ya que un sujeto y unos objetos, Uno activo (el docente) otros pasivos (los alumnos) En esta relación el docente es quien lo sabe y lo controla todo.
Los alumnos reciben del docente toda la información como meros receptores, los cuales van archivando sin antes haber procesado y mucho menos filtrarlos. El alumno se convierte fácilmente en un instrumento de dominación.
En este sentido Freire dice: “En la medida en que esta visión bancaria anula el poder creador de los educandos o lo minimiza, estimulando así su ingenuidad y no su criticidad, satisface los intereses de los opresores”.
Este tipo de educación carece de comunicación, ya que es un proceso unilateral en donde el docente, en vez de comunicarse con los alumnos, hace comunicados que estos simplemente memorizan.
De ahí que la educación bancaria no permita la acción, la investigación, limita la creatividad y la capacidad de reflexionar; en consecuencia, lleva a la domesticación de los educandos, a adaptarse a la realidad sin permitir la posibilidad de plantarse transformar su propia realidad; es una educación que modifica la mentalidad de los oprimidos, pero no la situación opresora.
Esta educación entra en contradicción con la educación liberadora o problematizadoras que, para ser tal, debe superar la contradicción docente -alumno.
Debe estar fundamentada en la conciliación de sus polos, de tal manera que ambos se hagan, simultáneamente, docentes y alumnos “eliminando, así, las barreras y consecuencias negativas que trae consigo la educación bancaria.
La concepción freiriana le llamó educación liberadora a la que permitía el desarrollo del estudiantado a través de la participación consciente en los procesos de aprendizaje y se observa al alumno como un igual y no como un objeto.
En el momento actual se desarrolla la educación por construcción de conocimiento y hay que ver si las características de ese modelo coinciden con el pensamiento de Freire, por lo que este artículo lo dejo como una motivación para la discusión que existe entre la concepción liberadora de Freire y la construcción del conocimiento.
El constructivismo es una corriente de la pedagogía que entiende el acto de enseñanza como la entrega al alumno de las herramientas necesarias para que él mismo construya su conocimiento. Su objetivo es propiciar que sea el estudiante quien aplique los procedimientos mentales que le permitan resolver los problemas planteados y aprender. En este párrafo se expresa una coincidencia con Freire en el sentido que plateaba que para lograr un pensamiento critico el proceso de enseñanza aprendizaje debía darse en situaciones problematizadora, donde el alumno aporte algún tipo de soluciones.
Según el constructivismo, el conocimiento no es un saber dado o una copia de la realidad, que se transmite del docente al alumno, sino una construcción del ser humano. Por lo tanto, el estudiante construye de forma activa el conocimiento como parte de su propio aprendizaje, a partir de sus esquemas mentales, sus experiencias subjetivas y su relación con el entorno y con sus semejantes.
El constructivismo pedagógico se basa en el constructivismo filosófico o epistemológico. Surgida a mediados del siglo XX, esta teoría del conocimiento plantea que la realidad es un constructo mental elaborado a partir de la información que registran los sentidos y del análisis de los datos empíricos que se extraen de ellos. Desde este punto de vista, la realidad es hasta cierto punto la perspectiva que cada uno tiene de ella, y la realidad verdadera o definitiva es inaccesible a nuestra conciencia. Por lo tanto, todo conocimiento es relativo y depende de los esquemas mentales y las experiencias de cada individuo.
Otras características y que desde el punto de vista del autor coinciden con la educación liberadora que plantean las corrientes criticas freirianas son:
- Educación individualizada. Se basa en una concepción de la educación y del aprendizaje que hace foco en el alumno, ya que entiende la enseñanza como un proceso de acompañamiento y facilitación. En este proceso, el docente brinda al alumno las herramientas y el soporte para que este construya su propio conocimiento. En este sentido, se diferencia de las tendencias tradicionales, que plantean la enseñanza como la transmisión del saber del docente al alumno o la memorización por parte del alumno de lo que está escrito en un libro.
- Experiencia y aprendizaje significativo. Plantea que, para que el aprendizaje se produzca en óptimas condiciones, el entorno del alumno debe ser propicio y adecuado respecto a su desarrollo biológico y mental, y a sus ritmos de aprendizaje. Considera que un conocimiento solo es perdurable cuando se puede poner en relación con saberes previamente adquiridos, por lo que se debe tomar en cuenta la experiencia previa del alumno para generar aprendizajes significativos. Además, recomienda que las actividades implementadas tiendan a despertar su interés.
- Docente facilitador. Entiende el rol del docente como el de un facilitador o acompañante, y no como el de una autoridad poseedora del conocimiento o la sabiduría, ni como el de un operario en un proceso de formación. El docente debe generar las condiciones para que los alumnos participen de manera activa en su aprendizaje y para que interactúen o colaboren entre ellos para potenciar este proceso.
- Beneficios. Según sus defensores, sus principales beneficios son la construcción de individuos autónomos, creativos y dispuestos al aprendizaje, en un entorno que considera sus necesidades, actitudes e ideas, mejora la experiencia pedagógica y desarrolla habilidades cognitivas, como la capacidad de resolver problemas.
Aunque existe una gran coincidencia entre los enfoques, las teorías liberadoras y los enfoques constructivistas, los aportes de Freire casi nunca a parecen en la literatura; referido este aspecto sus principales exponentes son: el suizo Jean Piaget (1896-1980), el ruso Lev S. Vigotsky (1896-1934), nacido en una ciudad actualmente de Bielorrusia, y los estadounidenses Jerome Bruner (1915-2016) y David Ausubel (1918-2008). Si bien estos autores no se denominaron a sí mismos constructivistas, pusieron las bases de esta corriente y defendieron sus principios.
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