“… Dicho de otro modo, si hay un juego político al interior de un espacio diferenciado, es porque quienes lo juegan son actores a través de representaciones no solo teatrales, sino también simbólicas de los intereses de individuos y grupos que están siendo representados a través de una lucha que de lúdica tiene poco y de agonal mucho”. (Alfredo Joignant: El juego político).

La democracia en el mundo está mutando, no en una polisemia, sino en el grado de agonía que se sintetiza en el vacío de contenido que los enemigos de esta expresan y emergen, solo en el espacio emocional, en los sentimientos básicos del Homo Lundens que hoy nos encierra. El tecnofeudalismo lo ha generalizado todo, sin racionalidad ni validez de la verdad misma.

Hoy en día, tanto el capital político como el capital simbólico, en la sociedad digital, en la sociedad de la red, se vuelve meramente coyuntural. Como difícil paradoja el contraste entre la sociedad del conocimiento y el tecnofeudalismo que el mismo produce, como instrumentalización de su haber y su existencia. Solo que la visión corporativa impone reglas a partir de la rentabilidad que ella pueda originar, cercena la información veraz, rupturando el valor intrínseco de la razón humana en su fase trascendida del Homo Sapiens.

El capital reputacional cobra más cuerpo y sentido en medio de la hilaridad trastocada en la madeja de la posverdad y el fake news. El peso del capital reputacional se sobredimensiona más allá del capital político, que viene expresado, en gran medida, en el poder político. El capital reputacional encierra, por así decirlo, todo lo que hay en el ser humano como ser. Son sus atributos. Es la combinación de su praxis. Es la imaginación proyectada en un hacer, en un decir, en un pensar. La democracia de los últimos 30 años cuasi no ha producido, al menos visiblemente, actores sociales y políticos referenciales, que su solo nombre dibuje la cartografía exacta de la confianza, de la credibilidad.

El capital reputacional envuelve la ética como axioma y el recurrir del accionar a lo largo de la vida. No es el puesto, ni la mera visibilidad mediática. Es el respeto de que solo pronunciar su nombre, invita y convoca al hacer en conjunto. Es la referencia en su rastro. Nos encontramos, por la crisis de la democracia, no solo frente al vacío de contenido ni con la problemática de referencia, que conduce al capital reputacional, que significa valoración y estima, ello nos lleva a todo un espacio agonístico y con ello, a una perplejidad sin parangón.

La desideologización nos lleva al camino de los guiones y de tres palabras sin discursos. La teatocracia y con ella, los dramas de la dramatización más inverosímil hacen presencia, y lo peor encuentra espacio de resonancia y ondas expansivas de encuentros y recreación social.

Una autofagia y un canibalismo perenne nos caracteriza, donde parecería que los animales inferiores subvierten y ocupan los lugares de los animales que evolucionaron a lo largo de la historia. La biopolítica de Foucault quedó atomizada por las nuevas realidades, explicada ya en su contexto con la psicopolítica de Byung-Chal Han, y trascendida en esta crisis de la geopolítica en una necropolítica de Achille Mbembe. Hay una crisis espiritual de la democracia reflejada en la polarización, totalitarismo, relativismo, como nos dice Julio Borges Junyent, “La democracia verdadera nace y se sostiene sobre una visión clara del ser humano, sobre una idea de justicia que trasciende al estado y sobre valores prepolticos que no pueden ser negociados: ´la dignidad, la verdad, el bien común”.

Hoy, la política es vista, sobre todo en la derecha y ultraderecha, como un espectáculo, como un performance. Es una nueva morfología que genera la alta tecnología en la sociedad de la conexión digital. Allí donde la verdad deja de ser baluarte, el epicentro del encuentro común para el bien común.

Latinobarómetro 2026 acaba de salir. Representa un estudio serio desde 1995, donde nos refleja el andar de la democracia latinoamericana, en todos los planos de la vida social, económica, institucional. Constituye un espejo de la evolución, en esta oportunidad de 17 países de la región, que se llevó a cabo desde el 7 de mayo al 17 de junio, a través de 19,207 encuestas conforme a su ficha técnica. En lo que llamaríamos su preámbulo nos dice “… la democracia liberal no ha estado “instalada” en América Latina, lo que se inauguró, fueron proyectos de democracia que están en desarrollo. Ninguna democracia de América Latina está consolidada, quizá con la excepción de Uruguay. Los clivajes no desmantelados no permiten reunir las condiciones indispensables para que se consolide la democracia…”.

Vamos a glosar el contenido en todo lo que vale para nuestro país, para determinar dónde estamos como nación en los diferentes tópicos. Visibilizaremos, para un mejor y mayor aprendizaje, donde estamos en cada indicador o ítem, y cuál es el promedio de la región, ponderando el ranking en que nos encontramos como sociedad.

  Promedio Latinoamericano Rep. Dominicana
Apoyo a la democracia:

La democracia es preferible

  52 47*

 

Progreso en reducción de la corrupción   34 43
Apoyo a la democracia (1996/2025-2026)   52 / 52 47 / 55
¿Cuánto ha hecho el Estado por usted y su familia en los últimos tres años? (1996/2025-2026)   26 (+) / 35 (-) 27 (+) / 24 (-)
Satisfacción con la manera cómo funciona: (2025-2026) La Policía 30 21
Hospitales públicos 28 39
Justicia 22 25
¿Qué tan eficiente es el Estado?   4.7 5.0
¿Confía en que el dinero de los impuestos será bien gastado por el Estado?   78 76
¿Se siente representado por el Parlamento/Congreso? Representado 22 31
No Representado 76 68
La democracia puede funcionar sin elecciones Puede funcionar sin elecciones 22 28
Sin elecciones no puede haber democracia 74 70
Confianza en instituciones Iglesias 63 75
Radio 43 43
Fuerzas Armadas 43 45
Policía 40 24
Televisión 39 45
Periódicos 37 42
Institución electoral 34 44
El Presidente 33 35
Redes sociales 32 40
El Congreso 25 30
Partidos políticos 16 20
La Información y la democracia ¿Cómo se informa de asuntos políticos? Televisión 49  
Radio 24  
Internet 31  
Familia 32  
Amigos 24  
Tik Tok 21  
Instagram 16  
WhatsApp 10  
Revistas 10  
Compañeros de trabajo 13  
YouTube 12  
Compañeros de estudio 4  
X (Twitter) 7  
Redes sociales 28  
Circulación de noticias falsas Redes sociales 76  
Televisión 66  
Radio 58  
Prensa 55  
Democracia, dictadura o régimen autoritario Democracia 49 61
Régimen autoritario 25 20
Dictadura 16 16
Actitudes autoritarias. No me importaría que un gobierno no democrático al poder, si resuelve los problemas   52 61
Actitudes hacia la democracia Democracia churchilliana 55 59
Mano dura 63 69
El país va en la dirección correcta   35 30
Mi familia y yo vamos en la dirección correcta   82 77
La importancia de los inmigrantes indocumentados   5.7 6.6
Percepción del poder del crimen organizado Mucho/Bastante 79 80
El país está perdiendo la batalla contra el crimen organizado 47 52
No se puede ganarle 29 25
Le está ganando 18 21
Presencia del crimen organizado. Si hay grupos 29 35
Frecuencia con que se preocupa de llegar a ser víctima de un delito Total o casi todo el tiempo 60 57
Ocasionalmente 39 42
Asaltos o agresiones los entrevistados o algún pariente en los últimos 12 meses Si 24 28
No 75 72

* Estamos clasificados, actualmente, como un gobierno de: Centro derecha, conjuntamente con Costa Rica, Honduras, Bolivia, Panamá, Ecuador, Paraguay. De extrema derecha: Colombia, Chile, Perú y Argentina

De los 38 ítems o indicadores que consideramos para evaluarnos con el promedio de América Latina, en 20 fuimos más positivos y en 18 quedamos por debajo del promedio. Es importante resaltar que no tomamos en cuenta el acápite 02 relativo a las relaciones internacionales. Esta radiografía nos permite hablar con mayor rigor, con más validez y confiabilidad para dejar atrás los juicios, cuya caracterización máxima termina siempre en: Crisis.

Cándido Mercedes

Sociólogo

Sociologo. Experto en Gerencia. Especialidad en Gestion del Talento Humano; Desarrollo Organizacional y Gerencia Social y Sociología Organizacional. Consultor e Instructor Organizacional. Catedrático universitario.

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