1. El estallido: la ofensiva conjunta de EE.UU. e Israel contra Irán (28 de febrero)

En el Consejo de Seguridad de la ONU, China calificó la ofensiva de "descarada" y Rusia la consideró "infundada", mientras que en el Congreso estadounidense los republicanos respaldaron a Trump y los demócratas denunciaron una "guerra ilegal".

La noche del 28 de febrero de 2026 marcó un punto de inflexión en la historia contemporánea de Medio Oriente. Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva militar conjunta contra territorio iraní, con bombardeos masivos dirigidos a instalaciones nucleares —como Fordow y Natanz—, sistemas de defensa aérea, infraestructura de la Guardia Revolucionaria (IRGC) y centros de mando en Teherán.

El ataque fue justificado por Washington como una acción para proteger "intereses de seguridad nacional" tras la confirmación, el 14 de febrero, por parte de la OIEA de que Irán había cruzado el umbral de enriquecimiento de uranio al 90%, lo que tanto EE.UU. como Israel habían señalado como una "línea roja". El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó la operación como un ataque "preventivo", aunque analistas de la BBC señalaron que se trató más bien de "una guerra de elección" ante la percepción de vulnerabilidad del gobierno iraní.

En el Consejo de Seguridad de la ONUChina calificó la ofensiva de "descarada" y Rusia la consideró "infundada", mientras que en el Congreso estadounidense los republicanos respaldaron a Trump y los demócratas denunciaron una "guerra ilegal".

El golpe más impactante de las primeras horas: la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, de 86 años, cuya residencia en Teherán fue alcanzada en la primera oleada de bombardeos. Su fallecimiento fue confirmado horas después y desató una crisis de sucesión interna.

2. La respuesta iraní: misiles sobre Israel, el Golfo y una guerra asimétrica

La Guardia Revolucionaria declaró que sus misiles eran "ahora más potentes que al inicio de la guerra" y que tenía capacidad de "expandir" el conflicto, según informó la agencia EFE.

Irán respondió de inmediato con una estrategia que los expertos describen como de guerra asimétrica y desgaste prolongado. La Guardia Revolucionaria lanzó oleadas de misiles balísticos y drones contra múltiples objetivos: territorio israelí, bases militares estadounidenses en Jordania, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Kuwait y Arabia Saudita, e incluso la embajada de EE.UU. en Riad.

Según reportó France 24, lo que parecía una reacción desordenada era en realidad una estrategia calculada: "resistir y desgastar a un adversario más fuerte". La Guardia Revolucionaria declaró que sus misiles eran "ahora más potentes que al inicio de la guerra" y que tenía capacidad de "expandir" el conflicto, según informó la agencia EFE.

El 7 de marzoIrán afirmó que podía "seguir luchando durante seis meses", mientras Israel intensificaba sus bombardeos sobre Teherán con más de 400 objetivos atacados en un solo día, según EFE. El conflicto también se extendió a Líbano, donde Hezbolá lanzó cohetes y drones contra Israel, y las fuerzas israelíes ampliaron su operación terrestre y bombardearon el centro de Beirut.

3. La crisis del estrecho de Ormuz: el arma económica de Irán

El precio del barril de Brent rozó los 100 dólares el 13 de marzo. La Armada de EE.UU. reconoció ante la industria naviera que no podía garantizar escoltas por el estrecho debido a las capacidades militares iraníes, lo que profundizó la crisis.

Quizás la jugada más disruptiva de Irán ha sido el bloqueo del estrecho de Ormuz, el paso marítimo por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Desde el 2 de marzo, la Guardia Revolucionaria declaró el estrecho cerrado y amenazó con disparar contra cualquier buque que intentara cruzar.

El 11 de marzoIrán advirtió que el mundo debía prepararse para un barril de petróleo a 200 dólares, mientras sus fuerzas atacaban buques mercantes en el Golfo Pérsico. Según France 24, las minas marinas iraníes aumentaron los temores de una interrupción prolongada. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) calificó la situación como "la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero mundial" y propuso la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas.

El precio del barril de Brent rozó los 100 dólares el 13 de marzo. La Armada de EE.UU. reconoció ante la industria naviera que no podía garantizar escoltas por el estrecho debido a las capacidades militares iraníes, lo que profundizó la crisis.

4. La crisis humanitaria y el impacto en la población civil iraní

ACNUR reportó el 12 de marzo que los bombardeos habían provocado 3,2 millones de desplazados internos en Irán, la mayoría huyendo de Teherán y otras grandes ciudades hacia zonas rurales y el norte del país.

Detrás de los cálculos geopolíticos, la guerra ha dejado un saldo devastador para la población civil. Según cifras de Reuters al 11 de marzo, el conflicto había causado alrededor de 2.000 muertos. ACNUR reportó el 12 de marzo que los bombardeos habían provocado 3,2 millones de desplazados internos en Irán, la mayoría huyendo de Teherán y otras grandes ciudades hacia zonas rurales y el norte del país.

La Media Luna Roja iraní denunció ataques contra más de 6.600 objetivos civiles, incluidas escuelas. El Ministerio de Educación de Irán informó que 192 estudiantes murieron y 154 resultaron heridos, mientras que 66 escuelas quedaron destruidas o dañadas. Las clases pasaron a formato virtual. Naciones Unidas también emitió una alerta por lluvia tóxica tras los bombardeos a depósitos de petróleo en territorio iraní.

 5. El nuevo líder supremo y las señales cruzadas sobre el fin de la guerra

Trump envió mensajes contradictorios: el 10 de marzo dijo que la guerra estaba "prácticamente terminada", pero luego matizó que "no lo suficiente". Netanyahu, por su parte, lanzó una velada amenaza de muerte contra el nuevo líder supremo iraní.

Tras la muerte de Alí Jamenei, la Asamblea de Expertos de Irán eligió como nuevo líder supremo a Mojtaba Jamenei, hijo del ayatolá asesinado, de 56 años, una figura envuelta en hermetismo. En su primer mensaje público, el 12 de marzo, Mojtaba Jamenei adoptó un tono desafiante: llamó a mantener cerrado el estrecho de Ormuz, amenazó las bases estadounidenses en la región y prometió que "la sangre de los mártires será vengada".

Sin embargo, también se abrieron señales de posible desescalada. El presidente iraní, Masoud Pezeshkianplanteó tres condiciones para poner fin a la guerra: el reconocimiento del derecho de Irán a defenderse, garantías de que la agresión no se repita y el cese de hostilidades. Varios países —entre ellos China, Rusia y Francia— se pusieron en contacto con Teherán para explorar un alto el fuego. La OIEA también anunció que intentaba mediar un nuevo acuerdo nuclear.

Del otro lado, Trump envió mensajes contradictorios: el 10 de marzo dijo que la guerra estaba "prácticamente terminada", pero luego matizó que "no lo suficiente". Netanyahu, por su parte, lanzó una velada amenaza de muerte contra el nuevo líder supremo iraní.

Al cierre del 13 de marzo —día 14 del conflicto—, EFE reportaba que los ataques iraníes contra países vecinos del Golfo Pérsico se recrudecían, Israel seguía bombardeando Teherán y Líbano, y los mercados globales permanecían en vilo ante la incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz. No se vislumbraba un alto el fuego inminente.

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