Líderes del exilio cubano, empresarios y representantes de la comunidad se reunieron este lunes en Miami para defender la vigencia de la Constitución de 1940 como fundamento jurídico e histórico de una eventual transición democrática en Cuba.
El encuentro, celebrado en el Museo Cubano de la Diáspora, estuvo marcado por llamados a preservar la continuidad constitucional de la República y a evitar que una futura transición mantenga elementos del sistema político instaurado tras la llegada al poder de Fidel Castro en 1959.
Los participantes recordaron que se trata de "la última Carta Magna aprobada libre y democráticamente por el pueblo cubano y que, por tanto, ofrece una base legítima para la reconstrucción institucional del país" ante las presiones del gobierno estadounidense.
Una constitución con historia y debate
Promulgada el 5 de julio de 1940 y ampliamente considerada una de las más progresistas de su época, la Constitución cubana de ese año contenía disposiciones sobre reforma agraria, educación pública, salario mínimo y garantías individuales.
Sus 286 artículos, distribuidos en 19 secciones, han sido reivindicados durante décadas por distintos sectores del exilio en el sur de Florida como el único texto constitucional con legitimidad democrática plena.
Sin embargo, el documento no está exento de controversia. Según el analista Albert Fonse, publicado en El Vigía de Cuba, la Constitución del 40 "siempre es presentada como una obra perfecta o casi sagrada, pero pocas veces se habla de algo fundamental: su nacimiento no siguió el proceso legal establecido por la propia Constitución de 1901″.
Para sus críticos, el texto nació del caos político de los años 30, no de una continuidad institucional ordenada.
Durante el encuentro, que contó con la participación de la alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, los ponentes destacaron especialmente los derechos individuales y las garantías constitucionales recogidos en el Título IV —entre los artículos 20 y 40—, considerados por sus defensores como el equivalente cubano del Bill of Rights estadounidense.
Entre los participantes estuvieron Marcel Felipe, presidente del Museo Cubano de la Diáspora; Jim Cason, exjefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba, y Madeline Pumariega, presidenta de Miami Dade College.
La presión de Trump y el contexto de máxima tensión
El foro se celebra en un momento de escalada sin precedentes en la política de Washington hacia La Habana. Las sanciones contra el conglomerado empresarial GAESA, la acusación contra Raúl Castro y el endurecimiento del discurso de la administración Trump "han elevado la presión sobre el Gobierno de la isla y abierto un debate sobre la posibilidad de cambios políticos en Cuba".
El 20 de mayo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos formalizó una acusación criminal contra el expresidente cubano Raúl Castro, de 94 años, por su presunta participación en el derribo de dos avionetas civiles de Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996, que costó la vida a cuatro pilotos voluntarios cubano-estadounidenses.
Los cargos incluyen conspiración para asesinar ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves.
La estrategia de la administración Trump se apoya en tres pilares: endurecimiento económico, preparación militar preventiva y construcción de un relato político que justifique una eventual intervención si la situación en la isla deriva en caos, posiblemente durante el verano boreal de 2026.
Una fuente del Departamento de Estado fue explícita: "No queremos acabar con el régimen todavía. Hay un método en esto, por etapas". La administración apuesta por un colapso gradual agravado por el calor del verano y la falta de electricidad.
El debate sobre qué viene después
Para el exilio, cualquier proceso orientado a restaurar la democracia en Cuba debe sustentarse en un marco jurídico con arraigo histórico y representación nacional. La Constitución de 1940 aparece, en ese esquema, como el puente entre la Cuba republicana y una eventual Cuba democrática.
"El mayor obstáculo para el cambio en Cuba no es la longevidad de una gerontocracia aferrada al poder. Es el daño que 67 años de totalitarismo han infligido sobre la textura misma de la sociedad cubana". El régimen, señala el análisis, no solo destruyó instituciones: destruyó la confianza entre vecinos.
El experto Yaxys Cires, director de estrategia en el Observatorio Cuba, fue más directo en declaraciones a Bloomberg Línea: "Creo que es muy difícil que Cuba salga de los próximos meses con una estructura política y económica similar a la actual".
Bloqueo de EEUU paraliza entrega de ayuda de la ONU

Naciones Unidas tiene cerca de 20 mil toneladas de alimentos en Cuba que no puede distribuir o que está repartiendo con grandes dificultades y lentitud por la falta de combustible derivada del bloqueo petrolero de EE.UU. a la isla, según confirmó EFE por medio de varias fuentes.
Este desafío logístico coincide con un momento de crecientes necesidades en Cuba porque a la grave crisis energética, económica y social que sufre la isla desde hace años se le ha sumado desde enero la política de máxima presión de Washington.
Varias fuentes conocedoras de la situación, y que solicitaron permanecer en el anonimato, explicaron a EFE que actualmente el Programa Mundial de Alimentos (PMA) tiene unas 11.000 toneladas de alimentos y suplementos nutritivos atascados en los puertos cubanos de Mariel (oeste) y Santiago de Cuba (oriente).
Otras agencias de Naciones Unidas, entre ellas la centrada en los menores, Unicef, y el PNUD, dedicada al desarrollo económico, tienen varias decenas de contenedores en esos mismos puertos, que están logrando extraer y distribuir con enorme lentitud.
Además, indicaron que el PMA tiene en almacenes por todo el país más de 8.000 toneladas de alimentos básicos que, por la falta de combustible, se están distribuyendo "a un ritmo mucho más lento del que debería".
La ayuda, prosiguieron, se está repartiendo dentro de la isla "a pulmón", "contenedor a contenedor", con cantidades de combustible pequeñas que consiguen de diversos actores, algo que no es eficiente ni efectivo, y además no permite planificación.
Sin embargo, Naciones Unidas en Cuba no ha logrado hasta el momento encontrar una solución sostenible y estructural para conseguir los más de 5 millones de litros de diésel que estima que precisa para desarrollar su labor por un período de doce meses.
Las fuentes apuntaron que adquirir esa cantidad a través del sector privado cubano y en isotanques importados (depósitos de 24.000 litros) sería tremendamente ineficiente, y que traerlo del exterior en un tanquero sería asimismo muy costoso (es poca cantidad para un barco), además de riesgoso debido al bloqueo petrolero estadounidense.
En este sentido, la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos humanitarios (OCHA) presentó a la delegación de EE.UU en Naciones Unidas un documento llamado Plan de Trazabilidad para explicar cómo pensaba emplear el combustible para que no beneficiara o acabara en el Estado cubano, pero pasadas más de cinco semanas Washington no ha reaccionado.
Este informe trata de evitar un conflicto con EE.UU. -el mayor donante del PMA a pesar de los recientes recortes- luego de que el 29 de enero el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmara una Orden Ejecutiva que amenaza con aranceles a quienes suministren crudo o derivados a Cuba.
EFE solicitó un comentario al respecto a la Oficina del Coordinador de Naciones Unidas en la isla y hasta el momento no ha recibido respuesta.
Algunos diplomáticos y miembros de ONG consultados por EFE perciben de forma crítica el papel que está jugando la ONU en todos sus niveles en la crisis cubana, al no darle el relieve internacional que a su juicio merece ni poner los medios para que la ayuda llegue a quienes la necesitan.
Navieras
A los problemas con la ayuda ya en tierra se suman las dificultades de la ONU para llevar hasta Cuba otros contenedores, principalmente de alimentos, que ya han sido adquiridos o comprometidos en el extranjero.
En este caso el problema tiene que ver con la ampliación de las sanciones a Cuba que decretó Trump en la Orden Ejecutiva del 1 de mayo, que afecta a empresas y particulares que tengan relaciones económicas con el Estado cubano o sus compañías.
A raíz de esta medida y de forma preventiva, las dos principales navieras internacionales que operaban con Cuba, la francesa CMA CGM y la alemana Hapag-Lloyd, decidieron dejar de aceptar nuevos pedidos vinculados a la isla.
Así, Naciones Unidas tiene varios miles de toneladas de alimentos para Cuba en proceso de compra en el exterior que no puede trasladar por el momento a la isla, de acuerdo con estas fuentes.
Mientras tanto, la situación en la isla se deteriora con celeridad. Los apagones suman ya 22 horas al día en La Habana -y hasta dos días seguidos en provincias-; la escasez de productos básicos como alimentos y medicina aumenta; la inflación se dispara, y el transporte, la agricultura y la industria están en gran medida paralizados.
Washington ha elevado desde enero la presión económica, energética y militar sobre La Habana buscando cambios políticos y económicos profundos en la isla. A la vez, ha ofrecido a Cuba 100 millones de dólares en ayuda humanitaria.
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