La distancia que separa a EE. UU. de sus aliados europeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no termina en los límites del océano Atlántico.
Ahora mismo tiene como epicentro a Irán, motivo de los reiterados ataques de Donald Trump contra los miembros de la organización transatlántica que se han negado a participar en la guerra contra la República Islámica o a facilitar las operaciones contra ella.
El republicano arremetió de nuevo este jueves 9 de abril contra la alianza, un día después de haberse reunido en la Casa Blanca con el secretario general de la organización, Mark Rutte, a quien recalcó que los países miembros "dieron la espalda" a Washington. "¡Ninguna de estas personas, incluyendo nuestra propia, muy decepcionante OTAN, entendió nada a menos que se les pusiera bajo presión!", publicó en su plataforma Truth Social.
Y aunque improperios contra sus socios y peticiones de ayuda parecen no ir de la mano, Trump ha vuelto a ponerlos al mismo nivel. Mientras llegan nuevos obstáculos a la tregua de dos semanas alcanzada entre EE. UU. e Irán, el líder republicano vuelve a presionar a sus aliados para que cooperen en sofocar una de las principales consecuencias de la guerra que él inició junto a Israel hace más de un mes.
Este jueves, diplomáticos citados por la agencia de noticias Reuters, señalaron que Rutte comunicó a los países miembros de la alianza que Trump quiere compromisos concretos en los próximos días para ayudar a garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz. El llamado llegó luego de que Teherán retrocediera y volviera a cerrar el importante cruce marítimo al señalar graves violaciones a la tregua por los continuos ataques de Israel contra Líbano.
Fiel a su estilo de condescendencia hacia Donald Trump, al menos públicamente, Rutte señaló este jueves en una rueda de prensa que "algunos aliados fueron, por decirlo suavemente, un tanto lentos" al responder a las solicitudes de ayuda de EE. UU. tras el ataque a Irán. No obstante, resaltó Rutte, actualmente "los aliados están haciendo todo lo que Estados Unidos les pide, casi sin excepción. Han escuchado las peticiones del presidente Trump y están respondiendo a ellas".
Líderes de la alianza, como el presidente de Francia, Donald Trump, han subrayado previamente que sus países no deben involucrarse en una guerra que Trump inició sin consultarles.
No obstante, Rutte resaltó que "el liderazgo estadounidense es absolutamente esencial para que la libertad sea la norma" y sostuvo que "el compromiso de Trump con el progreso ha revertido más de una generación de estancamiento".
Las palabras de Rutte llegan tras la amenaza del republicano sobre una posible retirada de EE. UU. de la OTAN en cuanto termine el conflicto en Medio Oriente .
¿Cómo la guerra en Irán aisla a los nacionalistas europeos de los postulados de Trump?
La negativa de la OTAN a la guerra que tanto ha frustrado a Donald Trump ha sido defendida incluso por los aliados ideológicos del movimiento MAGA en Europa.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, a quien Trump ha elogiado con adjetivos como "gran líder" o "hermosa", negó a Estados Unidos la autorización para el uso de una base aérea en Sicilia con el fin de lanzar ataques contra Irán a finales de marzo.
Roma justificó que el convenio de seguridad entre ambos países no contempla ese tipo de operaciones para aeronaves en guerra, por lo que una decisión de ese calibre debería ser llevada al Congreso.
Días más tarde, Meloni reconoció ante el Legislativo que el ataque contra Irán se realizó "fuera del derecho internacional".
Asimismo, la líder de la Agrupación Nacional francesa, Marine Le Pen, calificó los objetivos bélicos de EE. UU. como "erráticos". "¿Alguien entiende cuál es el objetivo final de esta guerra?", se preguntó la ultraconservadora durante una entrevista con una radio local.
Desde Berlín, el líder del partido ultraderechista alemán Alternativa para Alemania (AfD), Tino Chrupalla, se mostró partidario de que las tropas estadounidenses abandonaran sus bases en el país. "Es hora de retirar las tropas aliadas y las armas nucleares de Alemania para seguir una política exterior independiente", expresó a finales de marzo.
El portavoz de la AFD consideró que la OTAN "sirve demasiado a los intereses de Estados Unidos".
Sin embargo, entre los gobiernos surgen voces que intentan menguar las fricciones ante los daños–y posible culminación de la alianza–si Trump cumple su amenaza y retira a Estados Unidos de la organización que ha liderado durante años.
El Ejecutivo alemán, liderado por el canciller, Friedrich Merz, este jueves se declaró dispuesto a "hacer todo lo posible para preservar la protección de la OTAN, incluyendo a Estados Unidos".
Merz reconoció que la guerra contra Irán se ha convertido en una "prueba de estrés" para la OTAN, por lo que mantuvo una llamada con Trump el miércoles para mostrar su "gran interés en preservar" la alianza.
Otros gobiernos por fuera del rango ideológico de Trump también han sentado su postura contra la guerra en Medio Oriente, principalmente España, el primer país europeo en negar el uso de bases militares a Trump antes de cerrar el espacio aéreo a las aeronaves implicadas en la guerra. Por su disidencia, Trump amenazó a la nación con romper lazos comerciales.
Paralelamente, el Gobierno francés se negó a permitir la escala de una aeronave con munición para la guerra contra Irán. La decisión fue condenada públicamente por Trump, a través de su red social.
"Francia no permitió que aviones con destino a Israel, cargados de suministros militares, sobrevolaran el territorio francés. ¡Francia ha sido MUY POCO COLABORADORA con respecto al 'Carnicero de Irán", resaltó el presidente estadounidense en Truth.
Hungría, la excepción de la regla
En una clara muestra de unión con uno de sus aliados más sólidos en Europa, el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, visitó esta semana al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, en plena campaña electoral.
Durante un mitin político con más de 1.000 personas en un polideportivo de Budapest, Vance llamó a votar por Orban, a quien describió como un defensor de la "civilización occidental".
La visita de dos días del vicepresidente estadounidense ha sido la señal más clara de que la Administración Trump está apostando todo por una victoria de Orban, quien se encuentra rezagado en las encuestas.
"La OTAN no estuvo ahí cuando la necesitábamos y no estará ahí si la volvemos a necesitar. Recuerden Groenlandia, ese enorme pedazo de hielo mal administrado"
"Estoy aquí porque el presidente Trump y yo les deseamos éxito y estamos luchando aquí mismo con ustedes (…) Tenemos que conseguir que Viktor Orban sea reelegido primer ministro de Hungría, ¿verdad?", instó Vance ante la multitud, cinco días antes de los comicios.
El primer ministro húngaro —acusado desde hace tiempo por sus críticos de haberse apoderado de las instituciones, de reprimir la libertad de prensa y de favorecer a una corrupción política arraigada— es el rostro más visible de los sectores nacionalistas europeos que no han objetado públicamente los objetivos bélicos de la Casa Blanca en Irán.
Eso sí, con una imagen de Trump polarizada por la guerra contra Irán, no está claro hasta qué punto el guiño de Vance puede animar a los húngaros a votar por Orban.
Con Hungría como el escenario donde MAGA busca hacer prevalecer sus intereses en Europa, los lazos de la OTAN parecen desanudarse lentamente. La guerra contra Irán ha hecho tambalear una relación ya debilitada por la presión de Trump por adquirir Groenlandia —el territorio semiautónomo danés anclado en el Ártico—, por la invasión rusa en Ucrania y por la política arancelaria hostil de la Casa Blanca.
"La OTAN no estuvo ahí cuando la necesitábamos y no estará ahí si la volvemos a necesitar. Recuerden Groenlandia, ese enorme pedazo de hielo mal administrado", sentenció Trump este jueves.
Con AP, EFE y Reuters
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