Los estadounidenses no entienden por qué era necesario que su país se involucrara en el conflicto con Irán, pero tienen claro que el alza en los precios de la gasolina es el origen de la desmejora en su situación financiera y culpan de ella al Gobierno de Donald Trump.
Los datos se desprenden de una encuesta de Reuters/Ipsos que midió la comprensión que la población tiene sobre los objetivos de la operación militar que Estados Unidos e Israel comenzaron a desplegar el 28 de febrero contra Irán.
De acuerdo con esta medición, 66% de los consultados cree que Trump no ha "explicado claramente los objetivos de la implicación militar estadounidense en Irán”. Esa opinión es compartida por casi todos los que se identifican como demócratas y por uno de cada tres republicanos.
Empeoramiento de la situación personal
Lo que sí comprenden perfectamente los 1.254 adultos encuestados en todo el país es el impacto de ese conflicto en su situación personal.
El costo de la gasolina se ha disparado 50% en promedio desde que se inició el bloqueo selectivo al estrecho de Ormuz, por el que circula el 20% de la producción mundial de petróleo y gas.
El 63% de los consultados cree que su situación financiera personal ha empeorado como consecuencia del alza del precio de la gasolina, y eso representa ocho puntos porcentuales más que el 55% que se sentía afectado cuando se le hizo la misma pregunta en marzo.
Tres de cada cuatro estadounidenses creen que la Administración Trump tiene algún nivel de responsabilidad en ese empeoramiento, y si la pregunta se traslada al peso de los partidos políticos en la situación, 65% achaca la culpa a los republicanos, mientras 27% cree que los demócratas son responsables de que la gasolina haya aumentado.

La percepción del futuro no es auspiciosa, con cuatro de cada cinco encuestados proyectando que el combustible seguirá incrementando su costo.
Curiosamente, el estudio de opinión, con un 3% de margen de error, detecta un leve repunte de dos puntos porcentuales en la aprobación de Trump, que era de un mínimo histórico de 34% a finales de abril y ahora es de 36%.
Sin embargo, la evaluación del presidente sigue sepultada con respecto al 47% del que gozaba tras su victoria electoral, e incluso en relación con el 40% que aprobaba su desempeño antes del inicio de la guerra.
Medidas para mitigar la caída
El presidente se mostró este 11 de mayo favorable a la reducción temporal del impuesto federal sobre la gasolina, que es de 18,4 céntimos por galón.
La medida había sido inicialmente propuesta por el senador demócrata Mark Kelly, uno de los grandes detractores de Trump y a quien el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha tratado de investigar dos veces.
Kelly planteó en marzo la posibilidad de congelar hasta octubre el impuesto, que produce unos 2.500 millones de dólares mensuales para el mantenimiento de las carreteras.
Consciente del peso del tema energético sobre su aprobación, a seis meses de las elecciones de medio término en las que se juega su mayoría parlamentaria, Trump confirmó este lunes al ser consultado al respecto “sí, voy a reducir”, agregando que la medida se mantendría “hasta que sea apropiado”.
Sin embargo, el presidente no tiene la facultad para hacerlo, y la reducción o exención debe ser aprobada por sus aliados en el Congreso.
El senador republicano Josh Hawley será el hombre encargado de introducir la legislación, que eliminaría temporalmente tanto el impuesto a la gasolina como el del diésel, que es de 24,4 centavos por galón. La medida se mantendría durante 90 días, para luego reintroducirlo gradualmente.
De momento, el líder de la mayoría del Senado, John Thune, se ha mostrado evasivo sobre la medida y ha dicho que la mejor forma de lograr una reducción en el precio de los combustibles es lograr la reapertura del estrecho de Ormuz.
Bob McNally, fundador y presidente de Rapidan Energy Group y ex asesor energético de la Casa Blanca, le dijo a la agencia Reuters que la medida tendría un impacto limitado y que los consumidores “apenas lo notarían”.
Con Reuters
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