Péter Magyar, el hombre que derribó a Orbán y abre una nueva etapa política húngara y europea.
Y es que se avecinan relevantes cambios, según lo anunciado por el proeuropeísta que derrotó al ultraderechista Viktor Orbán tras 16 años en el poder: desde el retorno de Budapest a la Corte Penal Internacional (CPI) hasta la ayuda para Ucrania.
Con una supermayoría de dos tercios en el Parlamento obtenida por su partido Tisza, el nuevo líder promete un giro democrático, acercar el país a la Unión Europea y erradicar la corrupción que, según afirma, ha marcado la política húngara en los últimos años.
De aliado del poder a principal rival de Orbán
Péter Magyar no es un outsider tradicional.
Magyar, abogado de 45 años, no surgió desde fuera del poder. Durante más de dos décadas formó parte del entorno político construido por Orbán. Se afilió al partido nacionalista Fidesz en 2002 y ocupó cargos en instituciones estatales, además de trabajar como diplomático en la representación húngara ante la Unión Europea.
Su ruptura llegó en 2024, tras un escándalo político que sacudió al país y precipitó la dimisión de la entonces presidenta Katalin Novák y de su exesposa, la exministra de Justicia Judit Varga. Poco después, Magyar concedió una entrevista viral en la que acusó al gobierno de corrupción sistémica y anunció su salto a la política.
Ese momento marcó el inicio de un ascenso meteórico. En pocos meses lanzó el movimiento que luego se transformaría en el partido Tisza, movilizó a votantes desencantados y logró consolidarse como la alternativa más sólida frente a Orbán.
A diferencia de la campaña de Orbán, centrada en amenazas externas y en la guerra en Ucrania, Magyar enfocó su mensaje en problemas internos: inflación, bajos salarios, deterioro de la sanidad y corrupción. Esa estrategia le permitió atraer votantes de distintos sectores ideológicos.
Aunque mantiene posiciones conservadoras y evita pronunciarse sobre algunos temas sensibles, su mensaje logró unir a una oposición fragmentada durante años. Para muchos votantes, su experiencia dentro del sistema fue precisamente lo que le permitió derrotarlo.
Tras su victoria, el nuevo líder aseguró que recibió un mandato para “liberar Hungría” y construir “un hogar funcional y humano para todos”.
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El escándalo que cambió la política húngara
El punto de inflexión llegó en 2024, cuando estalló un escándalo político relacionado con el indulto concedido a un implicado en un caso de abuso sexual infantil. La controversia provocó la dimisión de la entonces presidenta Katalin Novák, mientras Judit Varga también abandonó su cargo.
Al día siguiente, Magyar concedió una entrevista que se volvió viral en el canal de YouTube Partizán, en la que acusó al gobierno de corrupción sistémica y de beneficiar a una élite política y económica. El vídeo superó los dos millones de visualizaciones en un país de menos de diez millones de habitantes y transformó a Magyar en una figura nacional.
Poco después, anunció la creación de un movimiento político que posteriormente se convertiría en el partido Tisza. En junio de ese mismo año, la formación obtuvo un 30 % de los votos en las elecciones al Parlamento Europeo, consolidando a Magyar como líder de la oposición.
Se convirtió así en el político que movilizó a los desencantados. El ascenso de Magyar revitalizó a una oposición fragmentada durante años. Mientras Orbán centraba su discurso en amenazas externas, el líder de Tisza se enfocó en problemas cotidianos como la inflación, los bajos salarios, el deterioro de la sanidad pública y la corrupción.
Su estrategia permitió atraer votantes de distintos sectores ideológicos, desde conservadores desencantados hasta liberales que buscaban una alternativa viable. Aunque algunos sectores siguen recelosos por su pasado en Fidesz, muchos consideran que su conocimiento del sistema fue clave para derrotar a Orbán.
Tras la victoria, Magyar declaró ante miles de simpatizantes en Budapest que los votantes habían “liberado Hungría” y que el país iniciaba un cambio de régimen político.
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Independencia judicial, en el centro de los potenciales cambios en política interior
Magyar anunció que su gobierno impulsará reformas institucionales profundas para restaurar el Estado de derecho. Entre ellas, adelantó la modificación de la Constitución para limitar a dos los mandatos del primer ministro, medida que impediría el regreso de Orbán al poder.
También prometió restablecer la independencia judicial, garantizar la libertad de prensa y aplicar medidas anticorrupción de forma inmediata. Los analistas señalan que estas reformas serán clave para desbloquear miles de millones de euros congelados por la Unión Europea debido a preocupaciones sobre el Estado de derecho.
Magyar afirmó que espera avances rápidos y que planea dialogar con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para acelerar el proceso.
Su victoria Magyar tuvo un impacto inmediato en los mercados. El florín húngaro subió más del 3 % frente al euro, alcanzando su nivel más alto en más de cuatro años, mientras la bolsa de Budapest avanzó cerca de un 5 %.
El repunte refleja la expectativa de que Hungría reciba fondos europeos y normalice sus relaciones con Bruselas, deterioradas durante el mandato de Orbán.
En las calles de Budapest también se respiraba optimismo. Miles de personas celebraron la victoria y expresaron su esperanza de que el país se acerque nuevamente a Europa.
Con una supermayoría parlamentaria, Magyar tendrá margen para impulsar reformas profundas. Entre sus principales propuestas figura modificar la Constitución para limitar a dos los mandatos del primer ministro, medida que impediría el regreso de Orbán al poder.
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Desde el desbloqueo a la ayuda para Ucrania hasta el retorno de Hungría a la CPI
El triunfo de Magyar también podría modificar el posicionamiento internacional de Hungría. Durante su mandato, Orbán mantuvo relaciones estrechas con Moscú y bloqueó decisiones clave de la Unión Europea, como un préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania.
Magyar indicó que su gobierno estaría dispuesto a levantar ese veto y normalizar las relaciones con los vecinos, incluida Ucrania. Sin embargo, aclaró que el respeto a los derechos de la minoría húngara en territorio ucraniano será una condición para mejorar los vínculos.
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski reaccionó con cautela optimista y expresó su disposición a trabajar con el nuevo gobierno húngaro.
Sin embargo, en paralelo, Magyar descartó una adhesión acelerada de Ucrania a la Unión Europea, argumentando que el país aún no cumple las condiciones necesarias y que la guerra dificulta el proceso.
Otra de las decisiones anunciadas por Magyar es impulsar el regreso de Hungría a la Corte Penal Internacional, de la que el país decidió retirarse durante el gobierno de Orbán.
El nuevo líder también aseguró que mantendrá relaciones pragmáticas con Israel y reiteró su compromiso con la lucha contra el antisemitismo, destacando la importancia de la comunidad judía en Hungría.
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Punto de inflexión para Hungría
El presidente Tamas Sulyok deberá convocar al nuevo Parlamento en un plazo de 30 días. Posteriormente, los legisladores elegirán al nuevo primer ministro, cargo que Magyar podría asumir antes de mediados de mayo.
Mientras tanto, el líder de Tisza pidió acelerar la transición y aseguró que comenzará rápidamente con las reformas prometidas.
La victoria de Péter Magyar marca el fin de una era política y el inicio de un nuevo rumbo para Hungría. Tras años de tensiones con Bruselas y una política exterior controvertida, el país podría acercarse nuevamente al núcleo de la Unión Europea.
Sin embargo, el desafío principal será transformar la victoria electoral en reformas concretas y gestionar las expectativas de una población que espera cambios profundos tras más de una década de gobierno de Viktor Orbán.
Con Reuters, AP y EFE
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