Los líderes de la Unión Europea afrontan este jueves su mayor enfrentamiento hasta la fecha por el próximo presupuesto a largo plazo del bloque, mientras intentan cerrar un acuerdo antes de las elecciones presidenciales francesas del 2027.
La Unión Europea, integrada por 27 países, aspira a alcanzar un acuerdo antes de Navidad, ante el temor de que las posibles victorias de fuerzas euroescépticas en las elecciones previstas en distintos Estados miembros, especialmente en Francia, dificulten cualquier negociación posterior.
Estos temores tienen fundamento. La candidata de extrema derecha Marine Le Pen, favorita en la carrera presidencial francesa, quiere reducir la contribución de su país al presupuesto comunitario para recortar gastos en la segunda mayor economía del bloque.
Aumentando la presión sobre la UE, Le Pen declaró en vísperas de la cumbre que sería un "escándalo democrático" que los líderes aprobaran un presupuesto antes de las elecciones del próximo año.
En juego está un presupuesto de casi dos billones de euros que determinará las principales prioridades de la UE entre 2028 y 2034, desde la agricultura y la defensa hasta la competitividad y la migración.
Los dirigentes deberán acordar cuánto dinero destinar a los agricultores, cuánto invertir en defensa y cómo hacer que la economía europea sea más competitiva frente a Estados Unidos y China. También tendrán que decidir si destinan fondos europeos a centros de retorno de migrantes en África.
Los líderes europeos parecen estar perdiendo la confianza en la posibilidad de alcanzar un acuerdo en diciembre. El último borrador de conclusiones, fechado el miércoles, se refiere únicamente a un "acuerdo oportuno", en lugar de la expresión "antes de finales de año" que figuraba en una versión anterior.
En cualquier caso, alcanzar un pacto antes de que termine el año será complicado, ya que los dirigentes mantienen profundas diferencias y existen tres bloques enfrentados que rechazan la última propuesta.
La sombra de Le Pen
La sensación de urgencia es palpable ante la proximidad de elecciones en Italia, Polonia, Grecia, Finlandia y Francia, y la posibilidad de que nuevos gobiernos euroescépticos dificulten considerablemente la consecución de un acuerdo en 2027.

Aunque Le Pen es por ahora solo una candidata, un diplomático europeo afirmó que "estará mañana en la sala" junto a los líderes, en referencia al peso de su posible victoria sobre las conversaciones.
La ausencia de un acuerdo antes de las elecciones francesas de abril y mayo obligaría a reanudar las complejas negociaciones durante el verano, lo que, según un segundo diplomático europeo, sería "un ejercicio espantoso".
Irlanda, que ejerce la presidencia rotatoria de la UE, presentó la última propuesta que servirá de base para las conversaciones, con recortes de unos 140.000 millones de euros respecto al presupuesto total.
Sin embargo, ninguno de los bloques quedó satisfecho.
Por un lado, Alemania encabeza un grupo conocido como los "frugales", del que forman parte Países Bajos y Suecia, que exige recortes de varios cientos de miles de millones de euros.
En el otro extremo se encuentra Francia, que se opone a reducciones masivas del presupuesto y considera que Europa necesita más recursos para hacer frente a los crecientes desafíos que afronta.
El tercer bloque está integrado por los denominados "Amigos de la Cohesión", que reclaman mayores fondos específicamente para apoyar la agricultura y el desarrollo regional.
Francia ha dejado claro su descontento con el énfasis en los recortes. Un funcionario francés advirtió que no podrá alcanzarse ningún acuerdo sin nuevos impuestos comunitarios "sustanciales", incluidos gravámenes a las grandes empresas, impuestos medioambientales y tasas sobre el tabaco.
París quiere establecer impuestos a escala europea sobre los servicios digitales, los criptoactivos y los juegos de azar en línea, una reivindicación que también comparte el Parlamento Europeo.
Pese a las diferencias, algunos mantienen el optimismo respecto a diciembre. El ministro irlandés de Asuntos Europeos, Thomas Byrne, afirmó el martes que sería posible alcanzar un acuerdo "si se logra encontrar un compromiso".
Ahora, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, dirigirá las negociaciones, para las que se ha convocado una reunión extraordinaria a finales de noviembre con el objetivo de facilitar la aprobación del presupuesto.
Este artículo es una adaptación de su original en inglés
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