Era casi la medianoche del 3 de diciembre de 2025 cuando Henry Nowak, estudiante de contabilidad de 18 años en la Universidad de Southampton, se cruzó verbalmente con un desconocido en la calle Belmont Road. Minutos después, el joven se encontraba en el suelo, tras ser apuñalado cinco veces. Sin embargo, cuando llegó la Policía, Nowak fue detenido y agonizó esposado.
Henry murió esa noche, mientras que el presunto asesino quedó en libertad por unas horas más.
Seis meses después, la condena al agresor y la difusión de un video de la cámara corporal policial convirtieron el caso en el centro del debate político y social en Reino Unido.
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¿Cómo ocurrió el ataque?
Nowak, de origen polaco-británico, volvía de una reunión de su equipo de fútbol cuando protagonizó un cruce de palabras con Vickrum Digwa, un joven sij de 23 años. Según la investigación, fue Digwa quien escaló la situación: persiguió a Nowak y lo atacó con un cuchillo ceremonial de 21 centímetros.
Antes de que arribara la Policía, Digwa llamó a su madre. La mujer llegó al lugar, tomó el arma y la escondió en la vivienda familiar. El teléfono de Nowak fue encontrado en el bolsillo del agresor.

Al llegar los agentes, Digwa les dijo que él había sido la víctima, que Nowak lo había agredido físicamente y lanzado insultos raciales. Los policías vieron el turbante de Digwa en el suelo y tomaron eso como evidencia suficiente para arrestar a Nowak.
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"Me apuñalaron"
Lo que muestra el video de la cámara corporal no es fácil de ver. Nowak, mientras se desangra en la acera, le cuenta a los agentes que ha sido apuñalado. Los policías le responden que no ven ninguna herida. Pasan más de tres minutos, un oficial le lee sus derechos como detenido y otro pregunta con calma si hay más heridos.
Cuando una agente finalmente nota el estado de gravedad en el que se encuentra Nowak, ya casi no puede hablar. Llegan a pedir la ambulancia, pero poco después Nowak queda inconsciente y muere en el lugar.
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El juicio y la condena
El 28 de mayo de 2026, el jurado declaró a Vickrum Digwa culpable de asesinato. El juez rechazó rotundamente su versión: las cámaras de seguridad mostraban que Nowak no lo había atacado ni insultado.
El tribunal concluyó que la acusación de racismo fue inventada para justificar el apuñalamiento.

La madre de Digwa fue condenada por encubrir al agresor, al tiempo que Digwa recibió cadena perpetua con un mínimo de 21 años antes de poder solicitar libertad condicional.
Protestas y tensión política
La difusión del video en redes sociales desató protestas en todo el Reino Unido.
En Southampton, más de mil personas se congregaron frente a la comisaría central. Se registraron enfrentamientos con la Policía antidisturbios, que dejaron once agentes heridos y varios detenidos.
El caso fue utilizado como bandera por sectores de la extrema derecha, que lo presentaron como evidencia de un sesgo racial en la actuación policial en perjuicio de los blancos.
El activista conservador antiinmigración Tommy Robinson criticó duramente a la Policía británica tras la muerte de Nowak y acusó al Gobierno del primer ministro, Keir Starmer, de ser el responsable de esta situación.
"Fue acusado racialmente y asesinado y la Policía no hizo nada porque Henry era blanco, ignorando sus súplicas por una ambulancia. Su entrenamiento no se los permite".
La familia de Nowak salió a pedir que no se usara su nombre para "crear más división y odio".
Starmer indicó que el caso deja "serias preguntas que deben responderse, incluyendo cómo las acusaciones de racismo influyeron en el pensamiento policial", pero calificó la violencia callejera de "vergonzosa e inaceptable".
La Policía bajo la lupa
El subcomisario jefe de la Policía de Southampton, Robert France, pidió disculpas públicas y dijo que los agentes fueron "engañados" y no comprendieron la gravedad de las heridas, que no eran visibles a primera vista dada la hora del ataque y la oscuridad. La Oficina Independiente de Conducta Policial tiene una investigación abierta.
El padre de Henry, Mark Nowak, habló desde las escalinatas del tribunal: "Instamos al gobierno a tratar la violencia con arma blanca como la emergencia nacional que es. Necesitamos soluciones concretas, no impulsos. Y, como este caso demuestra de forma tan dolorosa, también necesitamos aplicar el sentido común a nuestras leyes".
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Con EFE y medios locales
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