En las montañas de Cambita, en San Cristóbal, el café de especialidad tomó forma como proyecto de vida para Doris Báez, propietario de Ete Café, tras una experiencia que le permitió descubrir la historia detrás de cada taza.

Lo que comenzó como curiosidad y hobby evolucionó, luego de capacitaciones y pruebas con cafés dominicanos, en un emprendimiento consolidado después de la pandemia, evidenciando el potencial del grano nacional.

En ese contexto, Acento se trasladó a Cambita para conocer de primera mano cómo los jóvenes pueden emprender en el sector cafetero y aportar valor a toda la cadena productiva.

El auge del café de especialidad en Cambita también refleja una nueva generación interesada en agregar valor al producto local, no solo desde el cultivo, sino desde el tostado, la preparación y la comercialización.

Esta tendencia abre oportunidades para que jóvenes emprendedores se inserten en una cadena que integra conocimiento técnico, identidad territorial y diferenciación de marca.

Así, el café deja de ser solo un cultivo tradicional para convertirse en una plataforma de innovación y desarrollo económico local.

¿Qué impulsó a Doris Báez a convertir su interés por el café en un proyecto empresarial?

La experiencia de probar un café preparado artesanalmente en una finca, y posteriormente descubrir la calidad de un café de origen dominicano, le reveló el valor humano y productivo detrás de cada taza, motivándola a formarse y emprender en el mundo del café de especialidad.

Osmil Crooke

Editor Multimedia

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