Cada último domingo de mayo, los dominicanos llenan restaurantes, compran flores y llaman a sus madres. Es una de las fechas más emotivas del calendario nacional, instituida oficialmente en 1926 bajo el gobierno de Horacio Vásquez. Pero antes de que existiera esa celebración, antes incluso de que existiera la República, hubo una mujer que encarna mejor que nadie lo que significa ser madre de todos: María Trinidad Sánchez Alfonseca.
No fue madre biológica de hijos propios, pero fue algo más grande: la Madre de la Patria Dominicana.
Las manos que cosieron la identidad de la nación
Antes de la pólvora y antes del pelotón de fusilamiento, estuvieron las manos de Trinidad Sánchez sobre una tela.
Nacida el 16 de junio de 1794 en Santo Domingo, creció en una isla que pasó de mano en mano, España, Francia, Haití, sin que sus habitantes pudieran decidir su propio destino. Era tía de Francisco del Rosario Sánchez, uno de los Padres de la Patria, y cuando el movimiento de La Trinitaria comenzó a tomar forma bajo el liderazgo de Juan Pablo Duarte, ella no dudó en sumarse.
Junto a Concepción Bona, Isabel Sosa y María de Jesús Pina, fue ella quien confeccionó la primera bandera dominicana. Y sin saberlo, en ese pedazo de tela azul, roja y blanca se estaba materializando la idea de una nación que todavía no existía. Coser esa bandera era un acto de fe, rebeldía y amor al mismo tiempo.
Por otro lado, su participación no se limitó a labores domésticas o de apoyo. También colaboró activamente en las acciones clandestinas del movimiento independentista, sirviendo de enlace y apoyo logístico para los patriotas.

Transportó pólvora bajo su falda
En la madrugada del 27 de febrero de 1844, cuando los trinitarios dieron el grito de independencia en la Puerta de la Misericordia, Trinidad Sánchez estuvo en la calle transportando pólvora bajo su falda para abastecer a los combatientes.
Su valentía rompió con los roles tradicionales asignados a las mujeres de la época y evidenció el papel crucial que desempeñaron muchas dominicanas en la lucha por la soberanía nacional.
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Fue ejecutada por defender sus ideales
Un año después de la independencia, el poder político había cambiado de manos. Pedro Santana, el primer presidente de la República, gobernaba con mano dura y desconfianza hacia quienes habían impulsado la separación desde abajo.
Trinidad Sánchez fue acusada de participar en una conspiración contra el gobierno. Fue arrestada, juzgada y condenada a muerte. Antes de la ejecución, le ofrecieron delatar a sus cómplices, le perdonarían la vida; sin embargo, no lo hizo.
El 27 de febrero de 1845, en la misma fecha en que la patria cumplía su primer año, fue ejecutada por un pelotón de fusilamiento. Tenía 50 años. Se convirtió así en la primera víctima de un crimen político en la historia de la República Dominicana.
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La madre que el calendario no menciona
Este 31 de mayo, miles de dominicanas serán homenajeadas con flores, abrazos y regalos. El Gobierno ya lleva semanas recorriendo el país con la jornada "Madres que Sostienen", que ha beneficiado a más de 10 mil mujeres en distintas provincias. Es justo y es necesario.
Pero en algún momento del día, también vale detenerse a recordar a María Trinidad Sánchez, la mujer que cosió la primera bandera, que cargó pólvora bajo su falda la noche más importante de la historia dominicana, que eligió morir antes que traicionar a los suyos.
Sus restos descansan en el Panteón Nacional. La provincia noreste del país lleva su nombre. Sin embargo, no está de más preguntarse, ¿no le correspondería el nombre de Madre de la Patria Dominicana? Porque hay madres que dan la vida por sus hijos, y otras que dan la vida por todos.
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