En una República Dominicana donde las mujeres todavía no podían votar, ocupar espacios políticos ni ejercer plenamente sus derechos civiles, una maestra decidió fundar una revista para hablar de feminismo, ciudadanía, trabajo, educación y emancipación femenina.

Petronila Angélica Gómez Brea pasó los últimos 25 años de su vida ciega, viviendo en un asilo de Santo Domingo.

Pero incluso entonces siguió escribiendo.

Había pasado décadas haciendo exactamente eso: escribir. Editoriales, manifiestos, artículos, reflexiones políticas, llamados a la educación femenina y textos donde insistía en que las mujeres dominicanas debían dejar de ser espectadoras de la historia.

Mucho antes de que pudieran votar o de que el feminismo tuviera legitimidad pública.

Durante décadas, su nombre sobrevivió apenas en archivos dispersos, revistas deterioradas y referencias académicas aisladas. Mientras otros protagonistas del siglo XX dominicano ocuparon monumentos, calles y libros escolares, Petronila quedó atrapada en los márgenes de la memoria nacional, hasta que una investigación doctoral volvió a encontrarla y darle su lugar en la historia dominicana.

La mujer que incomoda

Petronila Angélica Gómez nació el 31 de enero de 1883 en Santo Domingo. Una mujer negra y de origen humilde. Condiciones que, en la República Dominicana de principios del siglo XX, reducían drásticamente las posibilidades de ocupar espacios públicos o intelectuales. Sin embargo, encontró en la educación una forma de ascenso y resistencia.

El 23 de octubre de 1915 obtuvo su título de maestra normal en la Escuela Normal de Santo Domingo. Más adelante se instaló en San Pedro de Macorís, ciudad portuaria donde ejerció como docente, administró colegios privados y comenzó a construir una red intelectual y periodística propia, convirtiéndose en una figura poco común para su época.

La investigación de la periodista y académica Elvira Margarita Lora Peña, desarrollada en su tesis doctoral, la describe como una mujer que manejaba talleres tipográficos, dirigía publicaciones y se desenvolvía en ambientes reservados casi exclusivamente para hombres.

Ilustración de Petronila Angélica Gómez Brea desarrollada por la plataforma Ciudadanía Fémina.

Fémina: 209 ejemplares de resistencia

Para 15 de julio de 1922, en plena ocupación militar de los Estados Unidos (1916–1924), Petronila lanzó la revista Fémina. No fue una revista social, como quizás se esperaba de una mujer, sino una plataforma política. La publicación nació como instrumento de protesta contra la ocupación y como plataforma para visibilizar los derechos de las mujeres dominicanas.

Desde sus páginas comenzó a difundirse un discurso feminista que defendía el acceso de las mujeres a la educación, la igualdad ante la ley y la participación pública femenina. La tesis de Lora Peña sostiene que Fémina ayudó a construir y expandir las primeras “narrativas de emancipación” del feminismo dominicano que buscaban la ciudadanía, es decir, el voto.

Desde San Pedro de Macorís, Petronila escribía sobre ciudadanía, trabajo femenino, matrimonio, niñez, derechos civiles y sufragio. Mientras gran parte de la prensa dominicana respondía a grupos políticos y económicos, Fémina levantó una agenda enfocada en las mujeres que todavía no eran reconocidas como ciudadanas plenas.

La revista sobrevivió 17 años y publicó 209 ediciones. En sus páginas colaboraron maestras, intelectuales y feministas dominicanas y extranjeras. La investigación registra la participación de 76 mujeres y 31 hombres colaboradores.

Fémina no fue solo una publicación local, Petronila convirtió la revista en un nodo del feminismo latinoamericano de su tiempo.

Revista-Femina
Portada de la revista Fémina

Propulsora de la primera organización feminista en el país

Petronila no se limitó al periodismo. En 1925, impulsada por el trabajo editorial de Fémina, Petronila promovió la creación del Comité Central Feminista Dominicano, la primera organización feminista de la República Dominicana. La estructura permitió articular demandas concretas: educación, derechos civiles y, sobre todo, el sufragio femenino.

También integró la Comisión Pro-monumento Baldorioty y Castro de Puerto Rico (1927), evidenciando su mirada regional y su solidaridad con las luchas de otras mujeres del Caribe. En 1935 fundó el Círculo Pro Paz, ampliando su activismo más allá del feminismo estricto.

El voto y su oscuridad

Las mujeres dominicanas conquistaron el derecho al voto en 1942. Petronila había luchado durante décadas por ese momento. Pero la victoria llegó acompañada de una cruel ironía: poco después de alcanzado el sufragio femenino, perdió la visión de manera definitiva y se retiró de la vida pública.

Luego, se instaló en el Asilo San Francisco de Asís de Santo Domingo, donde viviría sus últimos años. Sin embargo, la ceguera no apagó su escritura. Desde el asilo, dictó y publicó dos libros más, entre ellos Contribución para la historia del feminismo dominicano, obra en la que hizo un recuento de las actividades feministas que había protagonizado. La portada, diseñada por Pablo Giudicelli, representaba a una figura femenina en dos fases: "Ayer, la fémina sumida en la penumbra de los tiempos; hoy, iluminada al abrazar la feliz Era".

Petronila Angélica Gómez Brea falleció el 1 de septiembre de 1971 en Santo Domingo, y lentamente desapareció de la conversación pública.

La mujer que hizo periodismo feminista cuando las dominicanas aún ni siquiera votaban

La tesis que la rescató del olvido

Durante décadas, el nombre de Petronila fue conocido apenas en círculos académicos especializados. Fue la investigación doctoral de la periodista y docente dominicana Elvira Margarita Lora Peña la que devolvió su figura al centro del debate público.

La tesis, titulada "Periodismo, feminismo y agencia: estudio hemerocrítico del discurso feminista de la revista Fémina (1922-1939) en la República Dominicana. Caso de estudio: editoriales de la periodista y maestra normal Petronila Angélica Gómez Brea", fue presentada en el Departamento de Periodismo y Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y obtuvo la calificación de "Sobresaliente".

El trabajo de Lora no solo analizó el discurso feminista de los editoriales de Fémina: su sistematización convirtió a la revista en un registro histórico del periodismo feminista iberoamericano. Tras 84 años de su última edición, Fémina dejó de ser una "obra huérfana", según el artículo 32 de la Ley 65-00, para integrarse formalmente al patrimonio cultural dominicano.

En noviembre de 2023, la UAB reconoció la investigación con el Premio Extraordinario de Doctorado en la categoría de Comunicación y Periodismo.

Una reparación histórica y su legado vivo

El rescate de Petronila trascendió lo académico. A partir de la investigación de Elvira Lora, el Estado dominicano otorgó a Petronila Angélica Gómez Brea la Medalla al Mérito de la Mujer Dominicana el 8 de marzo de 2022, el máximo reconocimiento concedido por el Ministerio de la Mujer en esa fecha. Para esto, la periodista reunió firmas digitales en una campaña intensa en la que aportaron la educadora María Josefina (Mary) Cantisano, la abogada Dilia Leticia Jorge Mera, la periodista Altagracia Salazar y la estratega de redes sociales, Karla Báez.

Fue un homenaje póstumo, pero también una forma de reparación histórica para una mujer que ayudó a construir el feminismo y el periodismo dominicano desde mucho antes del sufragio femenino.

Lora también impulsó iniciativas para mantener vivo su legado, entre ellas la plataforma digital Ciudadanía Fémina, inspirada en la revista fundada por Petronila en 1922.

Un siglo después, las reivindicaciones siguen siendo parecidas. Como concluye uno de los estudios recientes sobre Fémina: las dominicanas continúan luchando por educación e igualdad de derechos ante la ley.

"Nunca mueren los que dejaron el rastro de su luz sobre la tierra, viven en el cielo de la gloria; son páginas gigantes de la historia que les dan brillo eterno en sus anales, aves raras de vuelos inmortales, soles eternos que el arcano encierra", Petronila Angélica Gómez Brea, "Funeraria", septiembre de 1923.

Halley Antigua

Periodista apasionada por temas tecnológicos, salud y sociales; me gusta ponerle rostro a los datos. Disfrutar de la cultura y el turismo ecológico.

Ver más