Hay publicaciones que informan sobre su tiempo y otras que logran transformarlo. Fémina pertenece a este último grupo. Cuando apareció por primera vez el 15 de julio de 1922, en San Pedro de Macorís, República Dominicana vivía bajo la ocupación militar estadounidense y las mujeres permanecían prácticamente excluidas de la discusión pública. En ese contexto, una maestra, escritora y periodista llamada Petronila Angélica Gómez Brea decidió fundar una revista que cambiaría para siempre el papel de las mujeres en el periodismo nacional.
Este 15 de julio se cumplen 104 años de aquella primera edición. La fecha no solo recuerda el nacimiento de una revista; también conmemora el inicio de un proyecto editorial que desafió las normas de su época y sembró las bases del periodismo hecho por mujeres en la República Dominicana. Investigaciones recientes, como la tesis doctoral de la periodista Elvira Margarita Lora Peña, destacan a Fémina como un espacio pionero que permitió a las dominicanas conquistar la palabra pública y construir ciudadanía desde la prensa.

Mucho más que una revista femenina
A diferencia de muchas publicaciones dirigidas a mujeres durante las primeras décadas del siglo XX, Fémina no limitó sus páginas a la moda, la etiqueta o las labores del hogar. Desde sus primeras ediciones abordó temas como la educación femenina, la cultura, los derechos civiles, el patriotismo, la literatura y la participación de las mujeres en la vida política.
Su editorial inaugural, "¡Ya es hora!", era toda una declaración de principios. Más que anunciar el nacimiento de una revista, invitaba a las mujeres dominicanas a asumir un papel activo en la sociedad y a convertirse en protagonistas de los cambios que el país necesitaba.
Con el paso de los años, sus páginas reunieron colaboraciones de escritoras, maestras e intelectuales dominicanas e hispanoamericanas, convirtiéndose en uno de los principales espacios de pensamiento femenino de la región.
Una tribuna para el feminismo dominicano
La importancia de Fémina trasciende el ámbito periodístico. Historiadores e investigadores coinciden en que la revista fue una de las principales plataformas desde las cuales comenzó a articularse el movimiento feminista organizado en el país.
En sus páginas se debatieron el acceso de las mujeres a la educación, su participación en la vida pública y la necesidad de ampliar sus derechos civiles, décadas antes de que las dominicanas ejercieran por primera vez el derecho al voto en las elecciones de 1942. La investigación de Lora Peña sostiene que la publicación fue, en esencia, un acto político: fundar y sostener una revista dirigida por mujeres en una sociedad que las relegaba al ámbito doméstico constituyó una forma de resistencia y de construcción de ciudadanía.
No fue casual que, un año después del nacimiento de la revista, Petronila Angélica Gómez impulsara el Comité Central Feminista Dominicano, una organización que desempeñaría un papel decisivo en la lucha por el sufragio femenino.

Petronila Angélica Gómez, la mujer detrás del proyecto
Hablar de Fémina es hablar de Petronila Angélica Gómez Brea. Maestra normal, escritora, periodista y activista, concibió la publicación como una herramienta de transformación social.
Su trabajo editorial fue mucho más allá de coordinar una revista. Construyó un espacio desde el cual las mujeres pudieron publicar artículos de opinión, ensayos, investigaciones y reflexiones sobre la realidad nacional, en una época en la que esos espacios estaban reservados casi exclusivamente a los hombres.
Por ello, diversos estudios la reconocen hoy como una de las grandes pioneras del periodismo y del pensamiento feminista dominicano. La investigación de Lora Peña la define como la arquitecta de un proyecto editorial, político y cultural que abrió camino a generaciones de periodistas del país.
Un legado que sigue escribiéndose
La revista dejó de circular en 1939, tras 209 ediciones, pero su influencia permanece. El Archivo General de la Nación ha preservado la colección y la ha catalogado como "obra huérfana", facilitando el acceso de investigadores y académicos a este patrimonio documental.
Hoy, cuando las mujeres ocupan salas de redacción, dirigen medios, investigan y narran la realidad desde múltiples perspectivas, resulta fácil olvidar que hubo un tiempo en que escribir en un periódico era un privilegio reservado para unos pocos.
Por eso, recordar a Fémina es también reconocer a quienes abrieron ese camino. No solo porque fue la primera revista independiente dirigida y producida por mujeres en la República Dominicana, sino porque demostró que el periodismo podía ser una herramienta para cuestionar las desigualdades, promover el pensamiento crítico y ampliar los espacios de participación femenina.
A 104 años de su primera edición, Fémina continúa siendo un referente del periodismo dominicano y un recordatorio de que algunas publicaciones trascienden las páginas impresas para convertirse en parte de la historia del país.
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