La Olivetti como arma

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Máquina de escribir Olivetti

El 15 de julio de 1922, desde la imprenta Altagracia en San Pedro de Macorís, salió a la calle el primer número de Fémina. Detrás de cada página estaba una máquina de escribir Olivetti, el instrumento con el que Petronila Angélica Gómez Brea tecleó, número tras número, lo que ningún otro medio de la época se atrevía a decir sobre las mujeres dominicanas.

En 1922, tener una máquina de escribir era tener poder, la capacidad de producir texto, de multiplicar ideas, de hacer circular una voz que de otro modo hubiera quedado confinada al susurro. Petronila lo sabía, por eso la usó como un arma.

La revista que nació bajo esas teclas se describió a sí misma como "galante y audaz". Tenía secciones llamadas Editorial, Voces de aliento y Pensamientos. No tenía publicidad institucional que la sostuviera. No tenía respaldo estatal, pero sí la certeza de que la palabra escrita por mujeres, para mujeres y sobre mujeres era un acto político en sí mismo.

Durante 17 años, de 1922 a 1939, Fémina publicó 209 números. En sus páginas escribieron al menos 76 mujeres: maestras normales, farmacéuticas, amas de casa, una médica pionera. Mujeres que, según la investigadora y doctora en Comunicación Elvira Margarita Lora Peña, "inventaron el periodismo que hoy necesitamos", mucho antes de que existieran los manuales de estilo con perspectiva de género.

Una revista contra la ocupación y el patriarcado

Cuando Petronila fundó Fémina, las dominicanas todavía no podían votar y gran parte de la prensa respondía a élites políticas y económicas.

La revista apareció en medio de la ocupación estadounidense (1916-1924), pero también en un contexto patriarcal donde las mujeres eran relegadas al espacio doméstico.

Desde allí, Fémina comenzó a publicar editoriales sobre ciudadanía, educación, igualdad jurídica, trabajo femenino y sufragio. Elvira Lora define esos textos como “narrativas de emancipación”: discursos periodísticos que buscaban construir conciencia política femenina.

Revisar hoy los archivos de Fémina obliga a reconocer la realidad de que el país todavía debate muchos de los temas que Petronila planteaba desde 1922. La revista discutía el divorcio, la educación cívica de las mujeres, los derechos civiles, la participación política y la violencia doméstica. Lo hacía con un lenguaje que mezclaba la elegancia de la prosa normalista con la urgencia del manifiesto.

Petronila, además, impulsó en 1926 el Comité Central Feminista Dominicano, considerado la primera organización feminista del país, utilizando Fémina como plataforma de convocatoria. También construyó redes con pensadoras latinoamericanas y convirtió la revista en un espacio de formación política y articulación feminista.

“Ella se autoproclamó ciudadana y periodista feminista”, escribió Lora al conmemorarse los 103 años de Fémina. Y esa autoproclamación, en 1922, en un país ocupado militarmente, siendo mujer y negra, era en sí misma un gesto de enorme audacia política, ya que cada edición desafiaba una estructura social que consideraba impropio que las mujeres opinaran públicamente sobre política, leyes o derechos.

El periodismo feminista sigue incomodando

Un siglo después, las periodistas dominicanas ya no tienen que justificar públicamente su presencia en una redacción. Sin embargo, muchas siguen enfrentando cuestionamientos cuando abordan temas relacionados con género, derechos sexuales, violencia machista o desigualdad estructural.

La diferencia es que hoy el conflicto ocurre en otros espacios. Ya no se trata únicamente de conquistar acceso al espacio público, sino de disputar visibilidad, legitimidad y representación dentro de ecosistemas digitales atravesados por polarización, desinformación y violencia en redes sociales.

Las Olivetti fueron reemplazadas por celulares, plataformas multimedia y transmisiones en vivo. Pero el ejercicio de cuestionar el poder desde una mirada feminista continúa generando resistencia. En muchos sentidos, el periodismo feminista dominicano sigue operando como una contraagenda.

Esa discusión apareció nuevamente en julio de 2025 durante el Tercer Foro de Mujeres Periodistas Dominicanas, realizado en la Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana en conmemoración de los 103 años de Fémina. Allí se presentó el estudio Sin Filtro (LLYC, 2024), que señala que 7 de cada 10 mujeres en República Dominicana enfrentan violencia digital y que este tipo de agresión aumentó un 30 %, con especial impacto en periodistas y mujeres con incidencia pública.

Meses después, periodistas, artistas y comunicadoras lanzaron el Manual para romper el algoritmo: Antídotos de sororidad para desmantelar y repeler la violencia digital, impulsado desde Ciudadanía Fémina y elaborado por más de 30 dominicanas.

La conexión se entreve: si en 1922 fundar una imprenta fue una forma de disputar el espacio público, hoy romper el algoritmo se ha convertido en otra manera de hacerlo.

Lea más sobre: Descarga el 'Manual para romper el algoritmo”, para protegerte de la violencia digital

Lo que el periodismo dominicano todavía está construyendo

Un siglo después de Fémina, el periodismo feminista dominicano sigue enfrentando la misma pregunta: ¿La presencia de mujeres en las redacciones les permite tener el poder editorial o reconocimiento institucional?

Margarita Cordero, reconocida en marzo de 2026 con la Medalla al Mérito de la Mujer Dominicana, fue apenas la segunda mujer en recibir el Premio Nacional de Periodismo en toda la historia del país, galardón que obtuvo en 2015. Dania Goris, con más de 50 años de trayectoria y exdirectora de Última Hora, El Nacional y El Siglo, lo resume en una idea contundente: el periodismo dominicano tiene mujeres que lo sostienen, pero estructuras que aún no las reflejan.

Espacios como el Foro de Mujeres Periodistas Dominicanas y talleres como Narrar Pioneras buscan precisamente recuperar esa memoria y conectar a las nuevas generaciones con las periodistas que abrieron camino antes.

Más allá de publicar temas sobre mujeres, el legado de Fémina plantea la cuestionante de quién decide qué se cubre, cómo se cuenta y desde qué mirada. Porque Fémina no era una sección, era un proyecto editorial completo construido desde la visión política de las mujeres y Petronila Angélica Gómez lo hizo en 1922.

El reto, cien años después, sigue siendo que ese periodismo deje de ser una excepción.

Revista Fémina

Halley Antigua

Periodista apasionada por temas tecnológicos, salud y sociales; me gusta ponerle rostro a los datos. Disfrutar de la cultura y el turismo ecológico.

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