El presidente está mostrando interés en relanzar el gobierno con cambios en su gabinete, que realiza desde finales del pasado año, incorporando profesionales de alto perfil y gran experiencia, que no son precisamente dirigentes de su Partido Revolucionario Moderno.
Ocurrió con la designación de Luis Miguel Decamps, en el Ministerio de Educación, Eduardo Estrella, en el Ministerio de Obras Públicas, y posteriormente con la integración de Magín Díaz, como ministro de los fusionados Ministerio de Hacienda y Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo.
Para cualquier gobierno siempre es difícil incorporar profesionales de alto perfil, preparados, que no responden a la línea política del partido que gobierna, porque las direcciones altas y medias de esas organizaciones presionan mucho para que sean designados solo dirigentes, y lo justifican con el discurso de que las bases de sus partidos quedan marginadas con las designaciones.
Los cargos públicos son para profesionales capaces y eficientes, no para derrochadores, son para ejecutivos con racionalidad y sentido del servicio que realizan, no para aprovechados que desean servirse con la cuchara grande, contra los intereses de la sociedad.
El gran desastre de los partidos políticos ha sido, en la tradición dominicana, que no siempre se toma en cuenta, en las designaciones, a profesionales, ejecutivos, gente que tenga la vocación de servir, y se entregan las más complejas y altas funciones a políticos clientelistas, que operan en función de los apoyos en sus organizaciones políticas.
Hablamos del sentido patrimonialista de la política. Se va al Estado a servirse, jamás a servir, porque cuando se gana una elección se tiene la oportunidad de “aprovecharse”, designar a su gente, acumular fortunas, hacer grandes negocios, enriquecerse, y por eso terminamos con tantos expedientes de corrupción, abuso de poder, lavado de activos, entre muchas otras indelicadezas.
El presidente Luis Abinader acaba de designar a Don Jorge Subero Isa como consultor Jurídico del Poder Ejecutivo. Es una suma importante, en probidad, sabiduría y calidad jurídica. Antoliano Peralta, el sustituido Consultor Jurídico, pasó a encabezar el nuevo Ministerio de Justicia del gobierno.
La designación de Pedro Urrutia es una gran ganancia para el país. Urrutia es un profesional del sector económico e impositivo, que viene de muy abajo, que ha forjado una historia de eficacia, servicio, y que conoce el área recaudatoria como pocos. Es una garantía y una ganancia para el gobierno, para el presidente y para la sociedad dominicana.
En el caso de Magín Díaz también lo ha sido. Es cierto que sirvió a la pasado administración de Danilo Medina, como director de la DGII, y demostró su calidad y su integridad. Que Luis Abinader lo haya sumado a su gabinete a una posición tan elevado como el Ministerio de Haciendo y Economía, es un espaldarazo importante y una muestra del criterio profesional y de equilibrio con que se maneja el Poder Ejecutivo.
Lo mismo habría que decir de la designación del ministro de Agricultura, ingeniero agrónomo Francisco Oliverio Espaillat Bencosme, un hombre que trabajado en el campo, un productor, un competidor de muchos años y que entiende la dinámica del campo y de la producción agrícola.
Otras designaciones incluyen remociones y movimientos, de dirigentes políticos cercanos al presidente, como Eduardo Sanz Lovatón, Ito Bisonó, Nelson Arroyo, Leonardo Aguilera, Samuel Pereyra, Gloria Reyes, que representan el compromiso político con el PRM y con las bases de esa organización.
En definitiva la gestión corresponde al presidente Abinader y estará marcado por su perfil, como lo siguen siendo las gestiones de Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina.
Llamar ahora a los nuevos designados que no son dirigentes políticos “arribistas y oportunistas” es un gran error y una forma muy desquiciada de definir el rol del servicio al Estado. Habría que colocar la política en el siglo XVIII o XIX para considerar que las posiciones gubernamentales sólo corresponden a los que son militantes de los partidos y “se fajan” en las campañas electorales.
República Dominicana necesita institucionalidad, respeto a las leyes, a la profesionalidad y a la probidad en el ejercicio de la función pública. No es cierto que la única razón para designar a alguien en un empleo público sea su pertenencia la organización política que gobierna. Buenas, muy buenas, son las designaciones que ha hecho el presidente de la República. Ojalá que sigan los cambios y que sigan llegando caras nuevas para posiciones importantes.
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