
El sacerdote e historiador jesuita José Luis Sáez se encuentra recluido en un centro de salud, en precarias condiciones. La Feria Internacional del Libro del 2011 fue dedicada a los jesuitas José Luis Sáez y Francisco José Arnaiz. Al director de Acento le solicitaron escribir la biografía del padre Sáez. Este texto fue publicado como folleto. Lo publicamos hoy en reconocimiento a ese gran hombre de fe, de amor a este país y de amor a la historia. Nuestro reconocimiento y nuestro cariño al amigo, al profesor, al historiador y al hermano, deseando su recuperación.
José Luis Sáez es sacerdote y escritor. Se le puede considerar el gran historiador de la Iglesia Católica y de la vida religiosa en la isla de Santo Domingo, porque sus investigaciones no se han limitado a la República Dominicana –su pasión en la búsqueda y traducción de documentos-, han incluido aspectos vinculados a Haití, Cuba, Puerto Rico, Venezuela, España, Estados Unidos, entre otros lugares.
Sus libros sobre temas eclesiales y hombres de iglesia, como les llamaba Rafael Bello Peguero, sobrepasan los 50. Creo que después de José Luis Alemán es el jesuita que más libros ha publicado en la República Dominicana.
José Luis Sáez es un maestro, y lo ha sido a lo largo de su vida sacerdotal, iniciada en junio de 1970. Es dominicano y español, conoce la historia de este país como pocos, ha hurgado en miles de archivos institucionales e individuales, y le ha tocado escribir y reescribir la historia de la Iglesia, con mucha honestidad, minuciosidad y detalle.
Le ha tocado enseñar no sólo en las instituciones jesuitas y de la Iglesia, sino que lo ha hecho por muchos años en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, donde ha sido forjador de varias generaciones de periodistas, que le siguen todavía los pasos, que sienten el peso de sus enseñanzas sobre sus hombros y que actúan con la responsabilidad y honestidad que él ayudó a construir en ellos a través de sus cátedras y enseñanzas de vida.
Uno siente la tentación de hablar del intelectual, del cineasta, radialista, dibujante, fotógrafo y del guionista. Sin embargo, José Luis Sáez es mucho más que todas esas capacidades. Además de haber escrito cuentos y de haber ensayado una que otra historia novelada, es un ser humano excepcional, a toda prueba. Solidario, amigo, consejero, hombre discreto y algunas veces solitario.
La humildad es uno de sus signos distintivos. Recibe a todos los estudiantes, a todo el que tenga deseos de aprender, enseña en cada ocasión que puede, y siempre tiene las puertas abiertas para los otros estudiosos, historiadores, que desean encontrar algún documento, alguna pista de un dato relacionada con personajes o situaciones cercanas a la Iglesia. Descansa poco, y todo el mundo lo sabe, y camina incansablemente pese a algunas dolencias que le han hecho reducir el paso en sus andanzas de la Universidad, del Convento de los Dominicanos, del Archivo del Arzobispado hasta la casa de los Jesuitas, en la avenida Correa y Cidrón, donde ha vivido los últimos 30 años.
Quien habla con José Luis Sáez puede no darse cuenta, por su humildad y escaso interés en mostrar sus enormes conocimientos y destrezas, que lo hace con una de las personas más cultas del catolicismo dominicano, con un intelectual de sólida formación. Ha hecho aportes valiosísimos a otros intelectuales en investigaciones publicadas posteriormente como libros, en los que ha preferido no aparecer en los créditos.
Ha sido maestro de Periodismo Cinematográfico y de Periodismo Iconográfico en la UASD. En cada materia ha dejado más de un libro de referencia, porque es sistemático, y sus notas se convierten en libros.
Trabajando como Consultor en Comunicación en la OPS/OMS de la República Dominicana, me tocó invitar a un grupo de importantes intelectuales del país, para abordar temas sociopolíticos y socioculturales. Uno de ellos fue José Luis Sáez, quien ofreció una conferencia sobre los primeros hospitales en América y en la Isla la Hispaniola. Poco a poco la conferencia fue aumentando de volumen, y de allí surgió un libro, que publicó la OPS/OMS, titulado “Los hospitales de la Ciudad Colonial de Santo Domingo. Tres siglos de medicina dominicana (1503-1883)”. Así es José Luis Sáez.
De ese modo han surgido muchos libros escritos por el padre Sáez. Su primer libro, “Teoría del Cine. Apuntes sobre el arte de nuestro tiempo”, fue precisamente el resultado de sus primeras enseñanzas sobre cine en la UASD. Con prólogo de Erwin R. Cott, vio la luz en 1974, como parte de la Biblioteca Taller, número 39. Esa edición la tengo dedicada el 3 de diciembre de 1977. Y luego vino “Un mártir brotó en El Cabo: apuntes para una biografía de Jacques-Jules Bonnaud, S.J.”, en 1978 y muchos otros libros de historia.

Le siguió una necesaria y bien documentada historia de las congregaciones religiosas en el país, que él titulo “Testigos de la esperanza. Historia de la vida religiosa en Santo Domingo”. Una pieza fundamental para entender en tinglado de congregaciones que se fueron agregando a la actividad de la Iglesia. Por supuesto, los jesuitas como congregación son de los que tienen una historia más accidentada y política en el país y en otras naciones americanas.
La pasión por el cine la rescató luego de una operación del corazón, y volvió sobre la historia del cine en la República Dominicana, algo en lo que pocos pensaban entonces, y ganó el premio Siboney con “La Historia de un sueño importado. Ensayos sobre el Cine en Santo Domingo", que vio la luz en 1982 como parte de Ediciones Siboney. Y llegó el libro sobre periodismo cinematográfico titulado “La prensa de celuloide”.
En ocasiones resulta difícil separar a José Luis Sáez de su compañero de vida religiosa y entusiasta de los medios de comunicación Alberto Villaverde, S.J. , lamentablemente ido a destiempo. Ambos fueron parte del estímulo de uno de los proyectos periodísticos más originales e innovadores que tuvo al inicio de los años 80 la República Dominicana: El Nuevo Diario. Eran correctores, diseñadores, articulistas. Forjaron una forma de ser y de hacer periodismo, con su bondad, sabiduría y humildad. En el grupo de jóvenes periodistas aparecían como uno más, junto al siempre recordado y cariñoso sacerdote diocesano Santiago Hirujo.
Cuando la televisión se convirtió en un fenómeno periodístico y la UASD tuvo que poner atención al llamado periodismo televisivo, ahí estaba José Luis Sáez para retomar sus amplios conocimientos cinematográficos. En Estados Unidos había hecho la película “La canción de los abedules”, además de que había formado parte de los jurados internacionales de los festivales de cine de San Sebastián y de la Mostra Internazionale del Cinema de Venecia. El texto que preparó para la UASD lo tituló “En el lugar del hecho. El reportero de televisión”. Ese libro ganó el premio Internacional de Comunicación Social de la CIESPAL en 1984.
José Luis Sáez no se cansa de investigar y menos de escribir. Al tiempo de cumplir sus compromisos pastorales, y dedicar tiempo a la buena literatura, siempre tiene un proyecto de un nuevo libro entre manos. El Archivo General de la Nación queda bien cerca de su casa, lo mismo que la Iglesia en la que oficia misas, y cuando se desplaza al Arzobispado de Santo Domingo, en vez de caminar, usa carros del concho, y más modernamente prefiere el Metro de Santo Domingo.
José Luis nació en Valencia, España, en 1937. En un viaje de recuerdo me tocó acompañarle en 2010 a visitar la casa en donde nació, en medio de la guerra civil española, y los lugares donde vivió con su madre y sus tías en Madrid. Sáez lo recuerda todo y el haber vivido con él esa experiencia enriqueció mucho mis conocimientos de sus ancestros, en especial sobre su madre Josefa Ramo Peñuelas.
Llegó a Santo Domingo en agosto de 1954, donde su padre Joaquín Sáez Calle ya estaba establecido en la más importante empresa telefónica. Se hizo ciudadano dominicano por naturalización ordinaria, terminó su bachillerato en la Escuela de Peritos Contadores y realizó estudios de Economía y Finanzas por dos años en la Universidad de Santo Domingo.
En Fordham University (Nueva York) se graduó de licenciado en Artes en 1965, luego en Woodstock College, Maryland, obtuvo los títulos de licenciado en Divinidad y Maestro de Teología Sagrada, y se ordenó sacerdote en la Compañía de Jesús en 1970. Es uno de los autores del Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús, obra publicada en el 2003, luego de más de 10 años de trabajo colectivo por parte de un grupo selecto de jesuitas.
Sus libros en el área de comunicación social suman siete, otros dieciséis libros tratan sobre historia de la Iglesia Dominicana, y ha publicado más de 60 ensayos históricos en revistas especializadas nacionales y extranjeras.
Desde 1979 es profesor del Departamento de Comunicación Social de la UASD. Desde 1999 es miembro de número de la Academia Dominicana de la Historia, y en la directiva actual, encabezada por Frank Moya Pons, funge como secretario. Desde enero del 2003 es director encargado del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Santo Domingo.
La dedicatoria de la Feria del libro a una persona de la calidad y capacidad del padre Sáez, de su talante y entrega al trabajo y a la producción intelectual, es un reconocimiento al esfuerzo denodado por escudriñar lo que somos como nación, de dónde venimos para poder saber hacia dónde vamos. Y Sáez ha sido uno de los más importantes faros de luz en ese trayecto de la sociedad dominicana.
Fausto Rosario Adames
15 de marzo de 2011
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