La participación de República Dominicana en FITUR 2026 confirma que el turismo es mucho más que cifras: es un escaparate mundial donde se proyecta la identidad cultural, la fortaleza financiera y la capacidad de atraer inversión. A partir de hoy, en la capital de España, el país no solo exhibe playas y hoteles, sino también arte, creatividad y un sistema financiero dispuesto a respaldar el crecimiento del sector.
FITUR se ha consolidado como la feria turística más influyente del mundo, y la presencia dominicana en Madrid este año ha sido estratégica, articulada y bien pensada. Se auguran éxitos a partir de la presentación de la oferta nacional a más de 700 touroperadores y agentes europeos, reforzando la imagen de República Dominicana como destino competitivo y diverso, por el ministro David Collado.
A esto se suma la participación de proyectos como Cap Cana y la gestión de ProDominicana, que buscan atraer nuevas inversiones.
El turismo dominicano no se sostiene solo en promoción: detrás hay un sólido apoyo financiero. Banreservas lidera con créditos por más de RD$61 mil millones destinados al sector, mientras Banco Popular cerró 2025 con una cartera turística de US$1,900 millones. El BHD también se sumó con foros y más de 50 reuniones de negocios en FITUR.
Este poder financiero garantiza que la expansión turística tenga bases firmes y que los proyectos puedan materializarse.
Un punto clave es que la estrategia dominicana no se limita a sol y playa. La exposición de Quisqueya Henríquez en Madrid, considerada la mayor muestra caribeña en Europa, y la decisión de Banreservas de llevar la obra de José Cestero como estandarte cultural, demuestran que el turismo también es cultura. Este componente es clave para diferenciar la oferta y proyectar una identidad auténtica.
Al contemplar esta agenda y sus propuestas, destaca que República Dominicana ha entendido que el turismo es un ecosistema: promoción internacional, respaldo financiero y proyección cultural. FITUR 2026 se proyecta como el escenario donde se muestra esa integración.
El reto ahora es que este impulso se traduzca en beneficios tangibles para la población, en empleos de calidad y en oportunidades para emprendedores locales. El país tiene la vitrina, los recursos y el talento; lo que falta es asegurar que el turismo sea realmente un motor de desarrollo inclusivo.
Noticias relacionadas
Compartir esta nota