El gobierno dominicano ha comenzado a tomar en cuenta la crisis económica global, profundizada por la guerra en el Medio Oriente, y los efectos que tendrá en las alzas que se registran en los precios del petróleo, los combustibles en general, y de los alimentos que requieren fertilizantes.
La pasada semana el gobierno dedicó 544 millones de pesos para cubrir el aumento del petróleo y mantener el subsidio establecido de forma voluntaria. Existe una ley, la número 112-00 sobre Hidrocarburos, que autoriza al gobierno a transferir cada semana los aumentos y rebajas a los precios del petróleo a los precios de los combustibles a nivel local.
El presupuesto del 2026 asignó un precio promedio de 56 dólares el barril de petróleo, menor a los 60 dólares establecidos para el 2025. El precio ha estado unas cuantas horas hasta en 120 dólares el barril, y con la versión de que Estados Unidos e Israel estarían ganando la guerra a Irán bajó los precios hasta los 80 dólares. Pero los vaivenes de la posición norteamericana han sembrado muchas dudas, y el barril ha vuelto a subir de precio, por encima de los 90 dólares.
El riesgo para la sociedad dominicana de que esta guerra se extienda, es muy alto. En vez de 544 millones de dólares, podríamos tener que cubrir sobre los 4,000 millones de dólares. Ya los norteamericanos pagan los combustibles sobre los 3 dólares. Si el precio del barril se coloca por encima de los 150 dólares, en caso de que la guerra siga por un mes, la situación para el mundo sería terrorífica.
Los países europeos están tomando medidas, algunos países latinoamericanos también. Irán sigue en guerra, ha destruido cerca de 20 bases militares norteamericanas, y sigue sembrando el terror en Israel y en países cercanos. Dubai ha sido atacado precisamente en su aeropuerto principal. No está siendo creíble el triunfo de los Estados Unidos sobre Irán. La renuncia del Director de Inteligencia de Estados Unidos, Joseph Kent, es otro factor de incertidumbre y de incredulidad para el gobierno delos Estados Unidos y para el presidente Donald Trump.
Un análisis reciente determinó que si la guerra se extiende más allá del mes de abril, es muy probable que el precio del barril de petróleo haya que pagarlo por encima de los 150 dólares, lo que representaría un sacrificio para la economía dominicana de 20 mil millones de pesos adicionales a los 8,500 millones programados para la cobertura del subsidio entre julio y diciembre del 2026.
Pero hay previsiones peores. Si esta guerra no se detiene en tres meses, y se mantiene detenido el flujo de petróleo y gas del golfo pérsico, el déficit de suministro superaría los 20 millones de barriles diarios, la escalada alcista podría superar los 200 dólares el barril. España ha comenzado a tomar medidas de protección. Todos los países europeos están adoptando medidas de protección. Incluso se han negado a apoyar las solicitudes de Trump de enviar barcos de guerra para quitar el control del Estrecho de Ormuz a Irán.
No es mucho lo que República Dominicana puede hacer, pero debería comenzar a prevenir consecuencias de esta guerra. Por ejemplo, si es posible, aumentar las reservas de gas y petróleo del país, y seguir transfiriendo a los precios al público los aumentados contemplados en la ley de combustibles. Otra posible medida es comenzar a aplicar una política de reducción del consumo de combustibles, primero con las entidades estatales, y segundo con sugerencias y recomendaciones a entidades del sector privado. Y no se trata solo del transporte, también hay que contemplar el problema energético, que también tiene un subsidio y que lo paga el Estado a las EDES.
El monto adicional que habría que pagar solo por el aumento del subsidio al precio de los combustibles sería enorme: Si llegase el barril a 76 dólares, habría que adicionar 800 millones de dólares, si fuese 90 dólares, habría que adicionar 1,786 millones de dólares, y si sobrepasa los 100 dólares, habría que agregar 2,538 millones de dólares. La encrucijada no es pequeña.
Frente a estos desafíos, el gobierno tiene valorar y explotar tanto como sea posible los recursos con que cuenta, y aprovechar los altos precios del oro, y de paso otorgar los permisos para las empresas que esperan aprobación, para la extracción segura y racional del oro que se ha comprobado existe en San Juan de la Maguana. Es una posibilidad por la parte del aumento de los ingresos. Tal vez no sea inmediato, pero algo es algo.
Es necesario que el gobierno establezca ya un programa de contingencia, que incluya aumentar los ingresos estatales, reducir la carga de los subsidios de los combustibles y la electricidad, y aumentar al tope las reservas del país, que es de 45 días y está en manos de la Refinería Dominicana de Petróleo.
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