La informalidad laboral sigue siendo uno de los principales desafíos del mercado de trabajo en América Latina y el Caribe: el 55 % de los trabajadores de la región se desempeña en la informalidad, una proporción que se ha mantenido elevada durante casi dos décadas, según el Banco Mundial.
El organismo sostiene que enfrentar este fenómeno requiere superar la visión de que todos los trabajadores informales forman parte de un mismo grupo, ya que sus decisiones laborales responden a diferentes niveles de educación, capacidades, preferencias y circunstancias.
La informalidad laboral en América Latina y el Caribe permanece en 55 % desde hace casi dos décadas, lo que limita la generación de empleos de calidad y plantea desafíos para la protección social.
No todos los trabajadores informales enfrentan la misma realidad
El Banco Mundial señala que existen diferencias importantes entre los trabajadores asalariados informales y quienes trabajan por cuenta propia.
Los asalariados informales pueden encontrarse en etapas de transición laboral o enfrentar barreras para acceder a empleos formales. En cambio, algunos trabajadores por cuenta propia optan de manera prolongada por el autoempleo y valoran aspectos como la flexibilidad, la autonomía y la independencia.
Por ello, el organismo considera que las políticas públicas deben tomar en cuenta esta diversidad en lugar de aplicar una única solución para reducir la informalidad.
Los pequeños negocios concentran buena parte de la actividad informal
El informe también identifica una relación entre la informalidad y el tamaño de las empresas.
Según el Banco Mundial, gran parte de la actividad informal se desarrolla en micronegocios y empresas familiares que operan a escala local y que, en muchos casos, no tienen una trayectoria orientada hacia un crecimiento empresarial acelerado.
Ante esta realidad, el organismo plantea fortalecer las empresas que tienen potencial productivo para que puedan expandirse, invertir, generar empleos y aumentar su capacidad de crear valor.
Un sector privado con mayor capacidad para innovar y crecer es considerado fundamental para ampliar la oferta de empleos de calidad en la región.
Más capacitación y una protección social adaptada
El Banco Mundial plantea que el desarrollo de nuevas habilidades debe ser uno de los pilares para mejorar las oportunidades laborales.
La educación técnica puede ampliar las posibilidades de acceder a empleos de mayor calidad, mientras que la capacitación empresarial puede ayudar a los emprendedores a desarrollar negocios más competitivos y con capacidad para generar puestos de trabajo.
El organismo también propone modernizar los sistemas de protección social para que estos se concentren en las necesidades de las personas y no únicamente en su condición contractual.
A esto se suma la necesidad de contar con un entorno regulatorio predecible y mecanismos de acceso al financiamiento que permitan a más trabajadores y empresas integrarse a actividades productivas de mayor escala.
Banco Mundial plantea tres ejes para reducir la informalidad
El informe propone un enfoque integral basado en tres líneas de acción:
- Desarrollar el talento: mejorar las habilidades y la formación de los trabajadores.
- Facilitar el crecimiento empresarial: impulsar reformas que permitan a las empresas formales invertir, innovar y expandirse.
- Modernizar la protección social: adaptar los sistemas para responder a las necesidades de los trabajadores, independientemente de su modalidad de contratación.
El Banco Mundial considera que crear empleos de mayor calidad no es únicamente un objetivo económico, sino una condición para ampliar las oportunidades, fortalecer la resiliencia de los hogares y promover un crecimiento más inclusivo en América Latina y el Caribe.
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