La Organización de las Naciones Unidas (ONU) define la pobreza como la dificultad para acceder a los recursos indispensables para garantizar una vida digna. Una de sus principales dimensiones es la pobreza monetaria, que mide la capacidad de las personas y los hogares para cubrir sus necesidades básicas a partir de sus ingresos.
La región Ozama, que comprende el Gran Santo Domingo, concentra 861,138 personas en situación de pobreza, equivalentes al 42.68 % del total nacional, según un estudio del Ministerio de Hacienda y Economía que identifica las desigualdades territoriales en la distribución de la pobreza en República Dominicana.
Aunque la mayor cantidad de personas pobres reside en la región metropolitana, las tasas más elevadas de pobreza general se registran en las regiones fronterizas de Enriquillo y El Valle, con 28.92 % y 26.20 %, respectivamente.
El contraste evidencia dos realidades territoriales: mientras el Gran Santo Domingo reúne el mayor volumen de población empobrecida, el suroeste presenta una mayor proporción de habitantes en esa condición y una profundidad más acentuada de las privaciones económicas.
En República Dominicana, la pobreza monetaria se situó en 17.3 % durante 2025, una reducción de 1.7 puntos porcentuales respecto al 19 % registrado en 2024. Según el Ministerio de Hacienda y Economía, esta disminución permitió que 172,346 personas superaran esa condición.
La pobreza va del 6.35 % al 77.87 % según el territorio
El estudio territorial del Ministerio de Hacienda y Economía estima que la pobreza general afecta al 18.81 % de la población, equivalente a aproximadamente 2,017,733 personas. Esta estimación, correspondiente al análisis de áreas pequeñas, se encuentra próxima al 18.98 % calculado mediante la encuesta de 2024.
La menor incidencia de pobreza general corresponde a Tenares, en la provincia Hermanas Mirabal, con 6.35 %, mientras que el área José Francisco Peña Gómez, en Pedernales, registra la más alta, con 77.87 %. La distancia entre ambos territorios alcanza 71.52 puntos porcentuales.
Las mayores concentraciones de pobreza se localizan en la zona fronteriza, en Elías Piña, Pedernales, Independencia y Bahoruco, así como en municipios de San Juan.
El análisis también identifica diferencias importantes dentro de una misma provincia. En Elías Piña, por ejemplo, Bánica presenta una incidencia de pobreza de 16.34 %, frente al 71.17 % de Guanito, una brecha de 54.83 puntos porcentuales.




Hogares pobres del suroeste tienen menores ingresos
Las regiones Enriquillo y El Valle no solo registran las mayores tasas de pobreza, sino también una mayor profundidad de las privaciones.
En estas regiones, los hogares pobres perciben ingresos per cápita equivalentes al 66.6 % y 69.3 % de sus respectivas líneas de pobreza. En Cibao Sur y Cibao Nordeste, la proporción ronda el 75 %.
Esto significa que los hogares pobres de las regiones fronterizas tienen ingresos más alejados del umbral necesario para superar esa condición y, por tanto, enfrentan una situación de mayor severidad.
El mapa de ingresos per cápita también muestra una marcada desigualdad geográfica. Mientras el suroeste concentra las áreas con menores ingresos medios, La Altagracia y algunas zonas del Cibao presentan los valores más elevados. La diferencia entre las áreas con mayores y menores ingresos medios alcanza una relación aproximada de seis a uno.
La pobreza monetaria bajó a 17.3 %, pero persisten brechas
Aunque la pobreza monetaria general disminuyó durante 2025, el Ministerio de Hacienda y Economía advierte que persisten desigualdades estructurales.
La pobreza moderada descendió a 15.1 %, una reducción de 1.4 puntos porcentuales, mientras que la pobreza extrema pasó de 2.4 % a 2.2 %. Esta última disminución permitió que 24,749 personas dejaran atrás la indigencia.
Sin embargo, la incidencia de la pobreza continúa siendo mayor en las zonas rurales, donde alcanza el 21.6 %, frente al 16.5 % de las urbanas. Además, mientras las regiones Norte y Este registraron reducciones, en el Sur se observó un incremento de la pobreza extrema.
Las diferencias también se manifiestan por género. En 2025, la pobreza monetaria afectó al 18.6 % de las mujeres, frente al 15.9 % de los hombres. La brecha aumentó de 2.3 puntos porcentuales en 2024 a 2.7 puntos en 2025.
La vulnerabilidad también es mayor en los hogares encabezados por mujeres. En estos, la pobreza alcanzó el 14.7 %, frente al 10.9 % de aquellos con jefatura masculina, una diferencia de 3.8 puntos porcentuales.
Por grupos de edad, la niñez continúa siendo la población más afectada. El 30.1 % de los menores de 15 años vivía en condiciones de pobreza durante 2025, aunque el indicador disminuyó respecto al año anterior.
Hacienda y Economía vincula estos resultados con desigualdades relacionadas con la inserción laboral, la distribución del trabajo no remunerado y las responsabilidades de cuidado y dependencia dentro de los hogares.
Santo Domingo Este concentra la mayor cantidad de pobres
Dentro de la región Ozama, Santo Domingo Este registra aproximadamente 183,950 personas en situación de pobreza, seguido de Santo Domingo de Guzmán, con 175,521; Santo Domingo Norte, con 159,175; Santo Domingo Oeste, con 97,296, y Los Alcarrizos, con 76,787.
La cantidad de personas pobres en Santo Domingo Este supera incluso el total de las cinco provincias fronterizas de Pedernales, Independencia, Elías Piña, Dajabón y Monte Cristi, que juntas suman alrededor de 104,738.
El informe explica que esta concentración responde, entre otros factores, al peso demográfico de la región metropolitana. Santo Domingo Este tiene una tasa de pobreza de 19.14 %, pero su población, cercana al millón de habitantes, hace que el número absoluto de personas afectadas sea elevado.
La región Ozama también concentra 92,991 personas en pobreza extrema, equivalentes al 35.38 % del total nacional.
El documento plantea que las políticas públicas deben considerar tanto la incidencia como el número absoluto de personas afectadas. Esto supone combinar intervenciones de mayor intensidad en las zonas fronterizas con programas capaces de alcanzar a una población más numerosa en la periferia metropolitana.
Banco Mundial: el reto es que el crecimiento llegue a toda la población
Las desigualdades sociales también forman parte del debate sobre el crecimiento económico dominicano.
La representante del Banco Mundial en República Dominicana, Carolina Redondo, aseguró que el país continuará creciendo económicamente en los próximos años, pero advirtió que el principal desafío no es la velocidad de ese crecimiento, sino garantizar que sus beneficios lleguen a toda la población.
Redondo señaló que la economía dominicana mantiene una trayectoria favorable y que las proyecciones apuntan a que el país alcanzará la categoría de ingreso alto. Sin embargo, sostuvo que la discusión debe centrarse en las condiciones en que se producirá esa transición.
“El crecimiento se va a dar, el crecimiento de República Dominicana es constante. Pero no es eso lo que tenemos que medir, lo que tenemos que medir es cómo estamos creciendo”, afirmó.
Los tres desafíos que identifica el BID
Por su parte, Nathalie Alvarado, representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en República Dominicana, identificó tres limitantes internas que condicionan la capacidad del país para avanzar hacia un nuevo nivel de desarrollo económico.
La primera es la denominada trampa de ingreso medio, un fenómeno que afecta a economías que, después de alcanzar cierto nivel de desarrollo, encuentran dificultades para continuar creciendo debido a limitaciones en productividad, innovación y capital humano.
“Los países que lograron superar esa barrera apostaron por productividad, innovación y talento. República Dominicana se encuentra hoy en una posición donde puede dar ese salto”, expresó.
Los tres desafíos señalados por el BID son:
- Superar la trampa de ingreso medio: mediante mayores niveles de productividad, innovación y formación de capital humano.
- Reducir la concentración territorial de la actividad económica: más de la mitad de la producción nacional se genera en apenas el 11 % del territorio.
- Desarrollar el talento humano: ante las dificultades de las empresas para encontrar personal calificado y el alto porcentaje de jóvenes que ni estudian ni trabajan.
El organismo también advirtió sobre la necesidad de aprovechar oportunidades como el nearshoring, avanzar hacia una matriz energética más diversificada y prepararse para los impactos del cambio climático y la inteligencia artificial.
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