Los arrecifes de coral de República Dominicana enfrentan múltiples amenazas, desde el calentamiento de los océanos hasta la contaminación costera y la sobrepesca, pero aún conservan capacidad de recuperación.
En el Día Mundial de los Océanos, el viceministro de Recursos Costeros y Marinos, José Ramón Reyes, destacó la importancia de los océanos para República Dominicana y advirtió sobre los desafíos que enfrentan los ecosistemas marinos, especialmente por la creciente presencia de sargazo en las costas.
Reyes señaló que los océanos son fundamentales para la economía y el desarrollo del país, ya que sostienen actividades como el turismo, la pesca y contribuyen a la estabilidad de las costas dominicanas.
Explicó que desde el Viceministerio de Recursos Costeros y Marinos se ejecutan labores de monitoreo, programas de educación ambiental y acciones directas en las zonas costeras para fortalecer la conservación de estos ecosistemas.
Sin embargo, advirtió que una de las amenazas más preocupantes en la actualidad es la proliferación masiva del sargazo, fenómeno que, según indicó, está asociado a la presencia de plásticos y foam en el mar. Esta situación genera impactos en las playas, la actividad pesquera y el sector turístico.
El funcionario exhortó a la población a reducir el uso de plásticos de un solo uso y a mejorar el manejo de los residuos sólidos, al considerar que estas acciones representan un paso fundamental para la protección de los océanos.
Asimismo, hizo un llamado a los congresistas para aprobar la Ley Sectorial Costero-Marina, al entender que República Dominicana necesita un marco legal que ordene el uso de las costas y garantice ecosistemas marinos saludables para las próximas generaciones.
“El océano ya hizo su parte por nosotros. Ahora toca la nuestra. El paraíso azul no se hereda. Se defiende”, expresó Reyes al reiterar la importancia de la participación ciudadana y del fortalecimiento de las políticas públicas orientadas a la protección de los recursos marinos.
Los corales resisten pese a una década de presiones ambientales
Un estudio presentado por la Fundación Propagas, Reef Check República Dominicana y el Smithsonian Institute identifica señales positivas de regeneración en varias localidades del país.
Expertos coinciden en que la conservación de estos ecosistemas será determinante para la biodiversidad, la pesca, el turismo y la economía nacional, preocupación medioambiental que toma relevancia hoy 8 de junio, Día Mundial de los Océanos.
Aunque la cobertura de coral vivo en República Dominicana se mantiene en niveles bajos y relativamente estables respecto a años anteriores, los arrecifes continúan mostrando señales de resiliencia que ofrecen una oportunidad para su recuperación.
Así lo revela el informe “La resiliencia de los arrecifes de coral en República Dominicana 2025”, presentado por la Fundación Propagas, Reef Check República Dominicana y el Smithsonian Environmental Research Center (SERC).
Durante ese período, los ecosistemas coralinos han enfrentado huracanes intensos, elevadas temperaturas del mar, contaminación costera, sobrepesca y la enfermedad de Pérdida Rápida de Tejido en Corales Duros, que provocó la mortalidad de especies vulnerables.
A pesar de estas amenazas, los investigadores destacan que los arrecifes dominicanos aún conservan mecanismos naturales de regeneración.
“La evidencia científica nos dice que los arrecifes dominicanos aún tienen capacidad de resiliencia, pero su futuro dependerá de las decisiones que tomemos hoy”, afirmó Rubén Torres, presidente de Reef Check República Dominicana.
Hallazgos que evidencian señales de recuperación
Entre los principales resultados del estudio se destacan:
- Incremento de corales juveniles en varias localidades, señal de reclutamiento activo.
- Recuperación parcial de especies herbívoras clave, como los peces loro y peces cirujano.
- Retorno gradual del erizo negro Diadema antillarum, esencial para controlar el crecimiento excesivo de macroalgas.
- Estabilidad relativa de la cobertura coralina en comparación con años anteriores.
- Confirmación de la importancia de manglares y pastos marinos como ecosistemas complementarios para la salud de los arrecifes.
Los investigadores explican que estos ecosistemas asociados funcionan como viveros naturales de biodiversidad, barreras de protección ante tormentas y sumideros de carbono que contribuyen a mitigar los efectos del cambio climático.
Los desafíos que aún enfrenta el país
Los resultados del programa de monitoreo "Monitorea: integrando la evaluación de ecosistemas costeros y marinos" reflejan la fragilidad de estos ambientes.
Entre los datos figuran:
- Más del 70 % de los 64 arrecifes evaluados presenta menos de 10 % de cobertura de coral vivo.
- El 27 % de los pastos marinos registra coberturas inferiores al 60 %.
- El 19 % de los manglares evaluados posee menos del 50 % de cobertura vegetal viva.
Para Rita Sellares, directora ejecutiva de Fundemar, estos indicadores muestran la necesidad de mantener la vigilancia científica y fortalecer las acciones de conservación.
“Este levantamiento de información representa el primer paso para entender el estado actual de ecosistemas altamente vulnerables. Su continuidad es esencial para describir tendencias de estabilidad, recuperación y declive, así como establecer los factores que las determinan”, afirmó.
La apuesta por proteger el 30 % del territorio marino y terrestre
Como parte de los esfuerzos de conservación, República Dominicana impulsa el programa República Dominicana 30×30, liderado por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
La iniciativa busca conservar y gestionar el 30 % del territorio terrestre y marino bajo esquemas de protección efectiva, alineados con el Marco Global para la Biodiversidad.
Gracias a la ampliación de áreas protegidas como la Cordillera Beata y el Banco de la Plata, el país se convirtió en el primero del Caribe en alcanzar la meta del 30 % de protección marina.
El viceministro de Recursos Costeros y Marinos, José Ramón Reyes, destacó que el fortalecimiento de las áreas marinas protegidas es una herramienta clave para enfrentar la pérdida de biodiversidad y los efectos del cambio climático.
En las zonas tropicales, los arrecifes cumplen funciones esenciales: sostienen la pesca artesanal y comercial, atraen visitantes nacionales e internacionales y sirven como barreras naturales frente al oleaje y fenómenos meteorológicos extremos.
Sin embargo, ONU Medio Ambiente advierte que los corales son especialmente vulnerables al aumento de la temperatura oceánica.
Desde 2023, los océanos han registrado temperaturas sin precedentes debido al calentamiento global, provocando estrés térmico en los corales y procesos de blanqueamiento que los hacen más susceptibles a enfermedades y mortalidad.
Noticias relacionadas
Compartir esta nota