Las playas, manglares, arrecifes y demás ecosistemas costeros de República Dominicana son uno de los principales atractivos del país. Sin embargo, la presión del turismo, la contaminación y las malas prácticas pueden acelerar su deterioro.

Disfrutar de estos espacios naturales también implica asumir una responsabilidad con su conservación y te decimos que sí y no debes hacer.

Lo que sí debes hacer

  • Lleva tu basura contigo

Si no encuentras zafacones disponibles, guarda los residuos hasta poder desecharlos correctamente. Las botellas, fundas plásticas y envases pueden terminar en el mar y afectar la vida marina.

  • Utiliza productos amigables con el medio ambiente

Prefiere protectores solares biodegradables y libres de químicos dañinos para los arrecifes de coral.

  • Respeta la fauna local

Observa aves, peces, tortugas y otras especies sin alimentarlas ni intentar tocarlas. Mantener la distancia ayuda a evitar alteraciones en su comportamiento natural.

  • Reduce el uso de plásticos de un solo uso

Lleva botellas reutilizables, termos y recipientes propios para disminuir la generación de residuos.

Lo que no debes hacer

  • No dejes basura en la playa

Incluso residuos pequeños, como colillas de cigarrillos o tapas plásticas, pueden permanecer durante años en el ambiente.

  • No extraigas elementos naturales

Conchas, corales, arena, piedras y otros elementos forman parte del ecosistema y cumplen funciones importantes para su equilibrio.

  • No conduzcas vehículos sobre la arena o las dunas

Esta práctica compacta el suelo, destruye vegetación y puede afectar nidos de aves y tortugas marinas.

  • No hagas fogatas en áreas no autorizadas

El fuego puede provocar daños a la vegetación costera y generar residuos difíciles de remover.

Un visitante responsable

Según ONU Medio Ambiente, el océano cubre más del 70 % de la superficie del planeta y constituye una fuente esencial de vida para la humanidad y para millones de especies que habitan la Tierra.

Produce al menos el 50 % del oxígeno que respiramos, alberga la mayor parte de la biodiversidad mundial y representa la principal fuente de proteínas para más de 1,000 millones de personas.

No obstante, el organismo advierte que este ecosistema enfrenta una creciente presión.

Actualmente, el 90 % de las grandes especies de peces marinos ha disminuido y cerca del 50 % de los arrecifes de coral ha sido destruido, evidenciando que se extraen recursos a un ritmo superior al que el océano puede reponer.

En ese contexto, se plantea la necesidad de transformar la relación de las personas con el mar, reconociendo que forma parte de la vida cotidiana a través del aire, los alimentos y la regulación del clima, e impulsando una visión en la que la sociedad pase de ser beneficiaria de sus recursos a convertirse en protectora activa de su conservación.

Karla Alcántara

Abanderada por los viajes, postres y animales. Ha cursado diplomados sobre periodismo económico impartido por el Banco Central, periodismo de investigación por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, finanzas por el Ministerio de Hacienda y turismo gastronómico por la Organización Internacional Italo-Dominicano.

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