«¿Quién fui? ¿Quién soy? Me costaría mucho decirlo».
Stendhal. Vida de Henri Brulard

«Cada libro de poesía es una oración».
Teresa Orbegoso

Soy ave de paso por estas cumbres de los Andes, gracias a ese aspecto nómada de los viajes, he tenido la agradable oportunidad de encontrarme con Teresa Orbegoso en su casa, en un café o en tertulias literarias. La agradable invitación motivada por una entrevista me llevó a su casa  en el distrito de Miraflores, su compañero Carlos me recibió. Teresa no estaba del todo bien, había tenido un accidente subiendo las escaleras, se golpeó su cuerpo. Ya en su aposento recupera su cuerpo adolorido, intenta mover sus brazos y le ayudarán las piernas para bajar nuevamente las escaleras para recibirme con una sonrisa amplia que oculta el dolor más reciente.

Teresa es sobreviviente de cáncer, pero antes ya era una persona que pensaba sin barreras, ya era una persona entre personas, que sabía por qué se debe extender la mano al otro, sabía sin dudarlo, que se debe confiar en el amor. Más tarde, el mundo de la poesía la convirtió en una mujer de tierra extraña. He leído su poesía en los aeropuertos y Teresa me ha revelado un mundo para mí desconocido. La mujer y la bestia es su último libro, es desgarrador y de profunda gratitud poética. Su apellido Orbegoso es como decir que el que lleva ese apellido gozará de las maravillas del orbe.

La gran enfermedad de nuestros tiempos puso a Teresa entre la espada y la pared, desde ahí tuvo que elegir entre la vida o la muerte. Que suerte para nosotros que Teresa  eligió la vida, una hermosa decisión que ha de recordarle su infancia, la familia, las oscuridades de la adolescencia, la poeta en ciernes que a temprana edad reclama comprensión. Desde esos orígenes, arranca la obra poética de Teresa, sus confesiones poéticas son un verdadero diálogo con sus orígenes, la cultura indigena, la tradición masculina y  la inocencia agredida duramente.

Teresa tiene un rostro de piedra ancestral, es una piedra viva, que se mueve y se transforma como el Char mur de Carlos Fuentes. Sin embargo, no hay ni una grieta en su rostro cobrizo, una gafas grandes oscuras intentan ocultar la melancolía de sus ojos. Teresa baja de las escaleras cubierta de aura. Lleva un gorro de lana que le cubre la cabeza, matas que taban el brazo inutilizado y la bufanda roja le cubre el cuello donde descansa una sonrisa amplia de su boca. "Bienvenido amigo Juan, estás listo para la entrevista".  En Teresa el dolor sucumbe, a cambio, de estar ocupada en lo que le inquieta.

Teresa no nació en cuna de oro, su futuro tiene que montarse en sus hombros, estudia, trabaja, viaja, y en el camino se le cruzan ideas socialistas, de igualdad, de justicia y de oportunidades de progreso para todo ciudadano.

Segunda biografía inmediata de la poeta Teresa Orbegoso (i)

Quince años atrás, Teresa se fugó a Argentina. Allí cultivó otro diálogo con latinoamérica y el mundo. Quizás la voluntad de salir de los  valses y de  la selva peruana, le regaló  una nueva mirada con ojos bien abiertos, con una mente que descubre nuevas revelaciones, supo ofrendar  otro abrazo con la mujer más al sur, a cambio, de tangos y milongas. En Buenos Aires empezó desde el principio. Pero Teresa  lucha , es  artista de coraje, es fiel a su yo, se reafirma en la verdad de su extraña tierra. Teresa es leal, emprendedora y generosa. Estas tres virtudes están unidas a la personalidad de la poeta, a la tallerista, a la militante de la calles rotas de latinoamérica. Ninguna supera a la otra cuando Teresa se da al otro se conoce más porque ya antes  ofreció una canasta de bondades.

El arte ha salvado a Teresa y, a su vez, ella ha rescatado con su arte al prójimo a punto de caer a los barrancos que surgen de este valle de lágrimas. Breve es mi amistad con Teresa, pero cuando pienso en ella y leo su poesía antagónica y tierna, no temo a la vida, tanto más, cuando siento que sus  imágenes poéticas inverosímiles están todas dedicadas al amor. El lema de vida de Teresa es el siguiente," debemos pensar lo menos posible en cosas tristes.".

Segunda biografía inmediata de la poeta Teresa Orbegoso (i)

Quién es  Teresa? No hay respuesta solo sé que es una poeta que llega al corazón, que la sin razón es esperanza, que vence la adversidad, que su sensibilidad teje una telaraña. Teresa es un hermoso ramo de flores que perfuma la solidaridad. En la comedia de la vida, como escribiría Balzac, la mejor arma es el amor, en esos afanes el tiempo no está perdido.   El amor sobre todas las cosas, y su fidelidad corren despacio pero sin pausa como un Yaqui,  para llegar tenaz a las estaciones de la amistad, la fe, la compasión, el misterio y el regocijo de vivir aunque nos traicione el cuerpo, en cambio, el alma poderosa de Teresa ha vencido cada escalón, la distancia. Teresa, ya te estimo, eres agua que corre como un río que sabe a dónde va, Teresa la poeta es un pozo de dónde se sacan tesoros para adornar la fe luchadora que aprendiste de tú mamita. Los caminos de la vida y  la poesía particular de Teresa me recuerda aquella frase hermosa de la filósofa judía Hannah Arendt que dice: “Solo es verdadero aquello a lo que somos fieles hasta el final”.

Mi entrevista la había conmovido, había sido muy diferente a las acostumbradas en su programa de radio. Nos despedimos, mañana me esperaban en San Miguel. El 18 de diciembre Teresa me encomendó presentar su hermoso libro en una librería en Barrancos. En eso quedamos. Cuando regrese a Puerto Rico voy a extrañar su poesía asediada.

Un poemas de Teresa Orbegoso de su poemario La mujer de la bestia  

He inventado el amor

dice la última mujer

y parpadea

una cuerda tendida entre el pastor  y las ovejas

una cuerda sobre un desierto

un peligro detenerse

y querer su propio ocaso

oscura nube suspendida sobre la vida

he trabajado para construirle su casa al último hombre

he sido el espíritu que avanza sobre el puente

aquella que quiere seguir viviendo y no seguir viviendo

aquella que todavía tene caos dentro de sí

y quiere hacer explotar la última luz de la estrella. 

(i)

Tristemente, la indómita luchadora y poeta Teresa Orbegoso murió de cáncer en Lima a principios del año de 2025. “Tanto amor y no poder hacer nada contra la muerte. Porque esta tiene diversas formas. Vuelve siempre y con crueldad inusitada. Más cuando lo hace como una enfermedad como el cáncer. Pero la poesía puede detenerla. Aunque sabemos que no es suficiente”. Así fueron las palabras de su buen amigo Rubén Quiroz Ávila

EN ESTA NOTA

Juan Casillas Álvarez

Escritor y catedrático universitario

Juan Casillas Álvarez. Natural del pueblo de Las Piedras, Puerto Rico.Estudió en la Universidad de Puerto Rico, donde fue estudiante de historia y literatura. Luego en el Centro de Estudios en Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. También hizo estudios graduados en la Universidad de Connecticut donde terminó su maestría en historia comparada. También ha cursado estudios en Harvard University. Ha dedicado buena parte de su vida a la enseñanza en las escuelas públicas de Boston y Cambridge en Massachussets en USA. Ha publicado en Internacional Poetry Review, University of North Carolina. Ha participado en muchos recitales en diferentes ciudades de los Estados Unidos. Su libro de poemas "Lugar Profano” bajo el sello de Isla Negra (2015) es su primer libro de poesía. También, su poesía ha sido publicada en la revista Cine y Literatura de Chile, Trasdelmar de México, Antología de Voz Celestial, Revista kartmesa ambas de Perú. Sus ensayos, relatos y crónica han sido publicados en la Revista Diálogos, Exégesis, 80grados, Revista Cruces, Periódico Claridad, Adoquín Time, Asento, Revista Siglo22 y Letralia. Continúa respirando y machacando la literatura. Actualmente vive en su país, Puerto Rico. casillasjuna40@gmail.com

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