A propósito de la próxima publicación en Acento.com.do de la novela “Crimen incorpóreo”, de Haffe Serulle, damos a conocer el siguiente trabajo de ESCRITORES.ORG
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NIF B-61195087 – ESPAÑA
En Barcelona, a 3 de enero 2025
Informe de lectura de la novela “Crimen incorpóreo”, de Haffe Serulle,
Novela: Crimen incorpóreo (El asesinato de la mujer desnuda, denominación inicial)
Autor: Haffe Serulle
Género: Realismo mágico, surrealismo.
Novela breve y desconcertante, Crimen incorpóreo narra simultáneamente tres historias superpuestas que en el fondo son una y la misma. Una es la de Radu, un viejo exdetective de policía rumano. Otra es la de una misteriosa mujer (a la que alude el título de la obra) que decide huir en la noche, desnuda y en bicicleta, en busca de un destino ignoto; en realidad, la mujer es una fantasía recurrente que el propio Radu ha mantenido a lo largo de toda su vida y de la que no sabe a ciencia cierta hasta qué punto es real. La tercera historia es la del narrador, a quien un editor encarga la tarea de redactar una novela a partir de una desconcertante nota de prensa en la que se detalla un crimen insólito por cuanto no existe cuerpo del delito: la presunta asesinada es una mujer que marcha en bicicleta.
El narrador (es decir, el personaje principal de esta novela) trata de evitar en su relato toda referencia a esta mujer, y lo enfoca en las vicisitudes de Radu desde que era un niño a cargo de una misteriosa curandera, Eduviges Sangrado. Al mismo tiempo, la mujer presuntamente asesinada es sustituida (en el relato escrito por el protagonista) por la mujer de las fantasías que Radu evoca desde un ventanal de su casa.
Con estos extraños mimbres confecciona Haffe Serulle una extrañísima obra que se articula en la confluencia de tres capas de realidad y en un marco geográfico vago (con excepción de Normandía, lugar donde tuvo lugar el supuesto crimen al que alude la nota de prensa). Aunque Radu es rumano, su vida transcurre en una ciudad anónima cuyo nombre es, precisamente, Sin Nombre: Radu, se comenta, tenía cinco años cuando vino a vivir aquí con sus padres –aquí es cualquier parte del globo terráqueo, el lector puede ubicarlo donde quiera, en el territorio de su preferencia, quiero decir. (p. 5).
A través de la indeterminación, la fantasía y el absurdo se irán desarrollando al mismo tiempo la improbable historia del escritor-narrador, la del evocador Radu y la de la evocada mujer rubia que una noche decide salir de su casa para huir, desnuda y en bicicleta, en dirección a la misteriosa ciudad industrial que carece de denominación.
Valoración Literaria
Factores positivos
Es evidente que el autor, audaz en el planteamiento de la obra, apuesta decididamente por el rechazo a los caminos trillados para contar una historia en beneficio de una curiosa aventura metaliteraria. Literatura sobre literatura en cierto modo, aunque sin digresiones, en la que el papel del narrador con respecto a lo narrado y a sus personajes parece ir modificándose al azar, pues si en la página 23 se lee esto:
¿Te acuerdas de esa muerte, Radu?, le pregunto, pero él está distraído con las muñecas del árbol y no me escucha o se hace el sordo para no interrumpir su ensueño. Entonces, mientras él va por su lado, yo decido ir por el mío. Después de todo, soy el narrador de esta historia y puedo hacer lo que me venga en gana, siempre y cuando no disguste en demasía a mi editor …
Más adelante, en la página 45, el autor reniega del carácter omnisciente del narrador: Radu se quedó boquiabierto, sin darse cuenta de que amén de que él no lo había instruido, la muñeca empezaba a volver a ser la mujer desvestida, quien, como veremos después, seguirá recorriendo el bosque en bicicleta hasta que un fatal accidente sacuda el curso del plan original de Radu, tan secreto el plan que incluso a mí se me dificulta descubrir en qué consiste.
De esta ignorancia del narrador se infiere que en realidad el único omnisciente es el propio autor, quien firma como Haffe Serulle. No es una idea nueva, pero sí una apuesta arriesgada, como antes hemos indicado, y el riesgo siempre es preferible a la previsibilidad si se tienen los medios para llevar el relato a buen término.
Es excelente el modo en que Serulle da el último empujón al relato: A partir de ahora –hago la advertencia por el bien de todos–, no deberíamos fijarnos en quién habla, porque atentaríamos contra el interés de Radu, el oficial retirado, pero también cuenta el empeño del narrador por dar con el final de la historia, y esto crea un dilema entre él y el editor, porque este busca un final de lo más comercial, como garantía de su inversión y de pasear por el mundo gracias a mi esfuerzo. (p. 90)
Como suele suceder en este tipo de literatura, posiblemente el mayor problema de la obra estriba en que al lector le resulta bastante difícil identificarse con los personajes. De hecho, quizás el único con el que cabe cierta posibilidad es con el narrador, quien desde el primer momento se desvincula de la pretensión de su editor de que se ciña a los hechos descritos en la crónica de prensa acerca del crimen. Aunque también es cierto que su historia es tan delirante como la propia crónica, de modo que al lector no le queda otra opción que navegar en las procelosas aguas del absurdo:
… vi mis manos transformadas en rocas enormes. Mis dedos eran garfios ensangrentados y las uñas largas, duras y afiladas, capaces de cortar de un solo tajo brazos y piernas de hombres y mujeres gigantes. Imbuido en esas imágenes, oía yo la voz del editor, diciéndome: Métele caña a este proyecto antes de que alguien se nos adelante. Corre. Apresúrate. No dediques tiempo a nada desvinculado con el desempeño novelesco de la trama. Vamos. Tú puedes. Quién sabe si en esto encontramos la gloria que buscamos. (p. 36)
Lengua y estilo
La novela de Haffe Serulle alterna un narrador omnisciente en tercera persona con otro en primera persona, que en realidad son el mismo: “el narrador” a quien “el editor” encarga la redacción de una novela. Evidentemente, el primero es el que explica las vicisitudes de Radu y de la mujer desnuda que huye en bicicleta, y el segundo el que va detallando las suyas propias.
El estilo de Serulle es personal y brillante. Maneja con talento el humor y el erotismo, y sus hallazgos metafóricos no son en absoluto desdeñables:
A fin de apreciar los cambios, se vio en la necesidad de describirlos en voz alta a la vez que sucedían. Oigámoslo, pues: Troncos de caoba con piel de cocodrilo, rocas con brazos y ojos de gorilas asesinados, un manto de nieblas negras envuelve la fachada de una iglesia antigua. Levanto la vista y veo a una mujer en la parte superior de un árbol. Esa mujer es Eduviges del Sangrado, cuando ella fue por primera vez a casa. A su lado hay una esfera de piedra como las que se han visto en la isla ártica de Champ, en la aldea de Kazaja de Toryih y en Costa Rica. Miro los troncos de izquierda a derecha: son negros y con llamas de fuego quemándolos por dentro. De las llamas salen máscaras de bronce con variadas irregularidades, totems imperiales al servicio del crimen y el hurto; tal vez pertenecieron a soldados intrusos. Me dejo pillar por una hoja de calabaza, fruto de la calabacera. Como sus propiedades antioxidantes fortalecen el sistema inmunológico, y ayudan a prevenir cáncer y enfermedades del corazón, los curanderos le tienen un respeto especial. En mi infancia, recuerdo, vi algunas calabazas colgadas del techo de la cabaña donde durmió por un buen tiempo Eduviges del Sangrado. La hoja de calabaza me aprisiona y no puedo moverme ni seguir hablando. (p.43)
Llama poderosamente la atención el uso de vocablos inventados. Estos neologismos se emplean a veces con una intención irónica, aunque por lo general están introducidos en el texto sin doble sentido. Serulle maneja un léxico amplio y variado, sin por ello resultar artificioso.
Valoración de la obra
Novela francamente interesante, que apuesta por el concepto por encima de la lírica o la verosimilitud y apela a la inteligencia del lector para mantener la distancia emocional con respecto a los personajes. Surrealismo no exento de humor y cierta tensión erótica (particularmente en la ambigua relación entre Radu y Eduviges, pero también entre aquél y la mujer-niña de sus recurrentes fantasías) son las características definitorias de una obra que demuestra audacia y criterio literario por parte de su autor.
Viabilidad comercial / Público
Salvando las inevitables distancias, un público interesado en versiones contemporáneas del realismo mágico (el de Cartarescu, por ejemplo) y experimentado en literatura de riesgo podría valorar muy positivamente esta novela de Haffe Serulle.
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