Hay hombres cuya existencia no puede medirse solamente por los años que vivieron, los libros que escribieron o las posiciones que ocuparon. Hay vidas que adquieren su verdadera dimensión por las huellas que dejan en los demás.
La del profesor Georgilio Mella Chavier pertenece a esa categoría: la de los hombres que hicieron de la educación una vocación, del conocimiento una responsabilidad y de la enseñanza una manera de servir a su país.
Nació el 27 de abril de 1923 en San José de los Llanos, República Dominicana, hijo de Georgilio Mella Frías y Teolinda Chavier Tavárez. Fue educador, historiador, ensayista, poeta, escritor y un hombre de profundas inquietudes intelectuales.
Un hombre comprometido con su país
Su vida transcurrió en una época compleja de nuestra historia. Durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo participó en la lucha antitrujillista como miembro de la Juventud Democrática en San Pedro de Macorís, actividad por la que sufrió prisión.
Este episodio revela una dimensión importante de su personalidad: no fue solamente un estudioso de la historia dominicana, sino también un hombre comprometido con las aspiraciones de libertad de su generación.
Una vida consagrada a la educación
Si existe una faceta por la que numerosas generaciones recuerdan a Georgilio Mella Chavier, es su extraordinaria vocación de maestro.
Desde 1959 ejerció una prolongada labor docente en el Colegio Dominicano de La Salle, donde contribuyó a la formación de numerosas generaciones de estudiantes, hasta prácticamente sus últimos años de vida.
También impartió docencia en el INTEC, la UNPHU, el Instituto Dominicano de Periodismo y el Seminario Santo Tomás de Aquino, entre otras instituciones. Enseñó historia, lengua española, antropología y geografía.
Su labor educativa se extendió a la administración pública. Trabajó en la Secretaría de Educación como inspector en Hato Mayor y Baní, y dirigió durante cinco años el Programa de Alfabetización de Adultos, representando al país en encuentros educativos en Puerto Rico, América del Sur y Europa.
Fue, además, profesor en la Escuela de Locutores de La Voz Dominicana.
Su compromiso con la enseñanza iba más allá de las aulas. Organizaba excursiones con estudiantes de La Salle para recorrer el país, conocer sus monumentos, sus escenarios históricos y sus espacios de interés cultural. Comprendía que la historia también debía descubrirse caminando por los lugares donde habían ocurrido los acontecimientos.
El maestro que permanece en nuestra memoria
Pero hay una dimensión de Georgilio Mella Chavier que deseo recordar desde mi propia experiencia y desde el afecto de quienes tuvimos el privilegio de ser sus alumnos.
¿Qué alumno del profesor Georgilio Mella Chavier lo ha olvidado?
Todavía guardo en mi memoria aquellas mañanas en que llegaba al aula con su inseparable maletín. Su entrada tenía algo familiar, cercano, casi paternal.
Con aquella manera amistosa de dirigirse a nosotros, comenzaba preguntando por el tema o el capítulo de la historia dominicana que correspondía tratar ese día.
Sus preguntas tenían una intención pedagógica: quería conocer cuánto sabíamos, qué recordábamos y qué información conservábamos sobre el acontecimiento histórico que nos disponíamos a estudiar. Así iba midiendo nuestros conocimientos, despertando nuestra curiosidad y preparando el camino para su extraordinaria cátedra.
Entonces comenzaba su exposición y el aula se transformaba. La historia dejaba de ser una sucesión de fechas y nombres para convertirse en un relato vivo, lleno de personajes, acontecimientos, conflictos, ideales y decisiones que habían marcado el destino de nuestra nación.
Lo más hermoso ocurría al finalizar. Nos permitía continuar preguntando. Y preguntábamos mucho, porque sus enseñanzas despertaban un entusiasmo que no queríamos abandonar cuando terminaba la clase.
Así recuerdo a aquel maestro: cercano, generoso con sus conocimientos, comprometido con sus estudiantes y apasionado por la historia dominicana.
El historiador y escritor
Su producción intelectual fue amplia y diversa. Fue miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Historia y colaborador del Instituto Duartiano.
Poseía una extraordinaria biblioteca personal y fue un lector incansable, investigador y orientador de la juventud.
Entre sus publicaciones destacan El adulto en el aprendizaje, Documentos históricos de la República Dominicana, Educación en la promoción, Hechos de nuestra tierra, Lecturas básicas para la Historia Patria, Historias y leyendas de indios, La vaquita Luisa, Versos de la Sabana y Memorias del Guabatico.
Su novela Vicente y la soledad recibió el Premio Siboney en 1981. En 1975 obtuvo el premio de prosa en los Juegos Florales Hispanoamericanos por su narración histórica Laudín.
Fue también un hombre de profundas responsabilidades familiares, amante de la naturaleza, apasionado excursionista y estudioso de la teología. Quienes lo conocieron recuerdan su nobleza, generosidad y disposición para orientar a los jóvenes.
Falleció en Santo Domingo el 10 de enero de 1988. Su nombre fue reconocido posteriormente al designarse una calle de la capital en su honor.
Una obra que vuelve a las nuevas generaciones
Entre sus contribuciones más significativas a la educación dominicana se encuentra Lecturas básicas para la Historia Patria, publicada originalmente en 1969 por Ediciones De La Salle.
Esta obra reúne documentos fundamentales de nuestra historia nacional: proclamas, manifiestos, juramentos, discursos y testimonios que permiten comprender los acontecimientos y a sus protagonistas.
Su valor pedagógico reside en acercar a los estudiantes a las fuentes históricas, invitándolos a investigar, reflexionar y comprender que la nación dominicana es el resultado de ideales, sacrificios, conflictos y decisiones de distintas generaciones.
Por eso tiene tanto significado la iniciativa de la Fundación Lasallistas Dominicanos ’73 de recuperar y reeditar esta publicación.
No estamos solamente recuperando un libro. Estamos preservando una parte importante de nuestra memoria educativa y rindiendo homenaje a un maestro que dedicó su vida a enseñar nuestra historia.
Esta reedición constituye también una invitación a las nuevas generaciones para que conozcan sus raíces, comprendan su pasado y asuman con responsabilidad el futuro de la patria.
Un maestro que no se olvida
Hoy, cuando vuelvo la mirada hacia aquellos años de estudiante, siento una profunda gratitud por haber tenido el privilegio de sentarme en el aula donde Georgilio Mella Chavier impartía sus enseñanzas.
El tiempo ha pasado, muchos de aquellos compañeros han tomado caminos diferentes y las aulas guardan otras voces. Sin embargo, su recuerdo permanece intacto.
A veces me parece volver a verlo entrar con su maletín, mirarnos con aquella familiaridad afectuosa y comenzar su clase con una de sus preguntas.
Quizás él nunca llegó a imaginar hasta dónde podían viajar sus enseñanzas. Porque un maestro no siempre conoce el alcance de lo que siembra. Sus palabras permanecen, sus ejemplos nos acompañan y sus lecciones reaparecen muchos años después.
Hoy, al rendirle este homenaje y celebrar la reedición de su obra, recuperamos también una parte de nuestra propia historia, de nuestra juventud y de aquellos años en que tuvimos el privilegio de ser sus alumnos.
Y quisiera terminar con aquella pregunta que nace de lo más profundo de mi memoria:
¿Qué alumno del profesor Georgilio Mella Chavier lo ha olvidado?
Yo, por lo menos, no lo he olvidado. Recuerdo su maletín, su voz, sus preguntas y aquella manera tan especial de convertir cada clase en una experiencia inolvidable.
Hoy quisiera que, dondequiera que descanse, pudiera saber que sus alumnos seguimos agradeciendo sus enseñanzas. Que su esfuerzo no fue en vano. Que su vocación dejó frutos. Que el maestro sigue presente.
Porque los años pueden borrar las fechas de nuestra memoria, pero nunca borran el recuerdo de quien nos enseñó a comprenderlas.
Gracias, profesor Georgilio Mella Chavier, por habernos enseñado la historia de nuestra patria y, sobre todo, por haber dejado una historia imborrable en nuestras vidas.
NOTA SOBRE LAS FUENTES DE INFORMACIÓN
Para la elaboración de este perfil biográfico se consultaron las siguientes fuentes documentales y bibliográficas:
- Peña, Ángela. «Mella Chavier, luchador por las mejores causas». Periódico HOY, 20 de septiembre de 2021. Investigación periodística sobre su trayectoria educativa, intelectual, familiar y patriótica.
- Goico Castro, Manuel de Jesús. «Panegírico de Georgilio Mella Chavier». Revista Clío, año 57, núm. 145, enero-diciembre de 1988, pp. 115-119. Academia Dominicana de la Historia.
- Academia Dominicana de la Historia. Revista Clío, núm. 145, 1988. Registro institucional de su fallecimiento, ocurrido el 10 de enero de ese año, y de su condición de miembro correspondiente.
- Congreso Nacional de la República Dominicana. Ley núm. 2439 del año 2000, mediante la cual se designó con el nombre del profesor Georgilio Mella Chavier una calle del sector Los Prados IV, en Santo Domingo.
- Fundación Lasallistas Dominicanos ’73. Documentación institucional sobre la reedición de Lecturas básicas para la Historia Patria, compilación del profesor Georgilio Mella Chavier, publicada originalmente en 1969 por Ediciones De La Salle.
- Acento.com.do. «Fundación Lasallistas presentará obra histórica de Georgilio Mella Chavier». Publicación del 28 de octubre de 2026, sobre la recuperación y presentación de su obra.
- Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña. Catálogo bibliográfico de publicaciones de Georgilio Mella Chavier.
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