La transición entre el modernismo y postmodernismo no solo se advierte en los cambios estéticos, sino también en la presencia de las voces femeninas que hasta el momento habían sido acalladas, pero que comienzan a reclamar su lugar en el espacio poético.
Mujeres como Juana de Ibarbourou, quien es una de las figuras más destacadas de la poesía uruguaya y latinoamericana del siglo XX, conocida como «Juana de América», aparecen para romper con la poesía ornamental modernista y experimentar con una poesía más íntima. Su obra se caracteriza por su sensualidad, su lenguaje sencillo y directo, y su profundo amor por la naturaleza.
Fue Alfonso Reyes quien la nombró por primera vez “Juana de América” en 1929, afirmando: “Juana en el Norte, Juana en el Sur, en el Este y en el Oeste, Juana donde se dice poesía y Juana donde se dice mujer” (Reyes, 1929). Con estas palabras la calificaba como una apasionada de la poesía y una figura rebelde para su época. En un mundo donde la literatura estaba dominada totalmente por el patriarcado, surgen autoras como esta, para atreverse a trazar una diferencia en el rol de la mujer. Ya no son solo musas: pueden escribirse a sí mismas; ya no son objetos, sino sujetos. La mujer puede hablar como quiere, puesto que ya tiene voz, se deja atrás las ideas rígidas del modernismo, ahora a la poesía le toca una verdadera revolución.
Las letras de Ibarbourou están cargadas de expresividad. La naturaleza aparece como el elemento más recurrente, una extensión del yo donde cada elemento representa un estado de ánimo o sentimiento. Su obra subjetiva y sin complejidades permite que el lector sienta inmediatamente una conexión con cada palabra. Es poesía transparente, sensorial, armoniosa y afectiva, características perfectas para conectar con cada palabra en mente, cuerpo y vida.
Esta profundidad de sentimientos a la que nos referimos se refleja en cada uno de sus poemas, en los que nos expresa cómo se siente amar profundo:
¡Qué fresca y extraña fragancia te envuelve!
Hueles a arroyuelos, a tierra y a selvas.
¿Qué perfume usas? Y riendo le dije:
-¡Ninguno, ninguno!
Te amo y soy joven, huelo a primavera.
En cada verso de rima suave y musical está una mujer enamorada, que no teme sentir y tampoco expresarlo. Es como si le dijera a su amado: mírame a los ojos, déjame revelarte la intensidad con la que te amo. Son palabras sin artificios, palabras emocionales, a partir de las cuales la poeta crea un mundo envolvente, puesto que dice lo que quiere con total frescura, utilizando la naturaleza como una extensión de su corazón y sentimientos:
Y murmura al verme la gente que pasa:
“¿No veis que está loca? Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
Y las va agitando como mariposas!”.
¡Ah, pobre la gente que nunca comprende
Un milagro de estos y que sólo entiende
Que no nacen rosas más que en los rosales
Y que no hay más trigo que el de los trigales!
Pero no todo son solo versos de amor y dulzura, nuestra querida poeta juega con las palabras para crear poesía sensual. Letras íntimas y a cualquiera en su época las escandalizaría, pero que no es más un que un sentir interno, simplemente antes no podían decirlo. Pero el postmodernismo es el momento, a través de estas obras introspectivas, vemos la cara de la mujer que por represión no se conocía, mujer que siente, es sensual y atrevida:
Tómame ahora que aún es temprano
y que llevo dalias nuevas en la mano.
Tómame ahora que aún es sombría
esta taciturna cabellera mía.
Ahora que tengo la carne olorosa
y los ojos limpios y la piel de rosa.
Ahora que calza mi planta ligera
la sandalia viva de la primavera.
Ahora que mis labios repica la risa
como una campana sacudida aprisa.
Después…, ¡ah, yo sé
que ya nada de eso más tarde tendré!
Pero no nos confundamos, en esta obra poética no solo se expresa amor y erotismo. Juana de Ibarbourou se alejó cada vez mas de las influencias del modernismo, su poesía fue evolucionando cada vez hasta llegar a ser evocadora y explorar todo tipo de sentimientos, tales como el anhelo, la vulnerabilidad y las heridas del corazón:
Oye, pordiosero:
ahora que tú quieres es que yo no quiero.
Si el rosal florece,
es ya para otro que en capullos crece.
En sus versos más íntimos se percibe una mujer que no teme mostrar su fragilidad, que asume el dolor como parte de la experiencia vital y que convierte sus emociones en imágenes delicadas y profundas. De este modo, Ibarbourou amplía el horizonte de la sensibilidad femenina dentro del postmodernismo, y demuestra así que la mujer no solo celebra el amor, sino que también reflexiona, recuerda, pierde y puede reconstruirse a sí misma.
Marcó un hito en su época al romper con lo tradicional, no solo como mujer, sino también como poetisa. Su esencia permanece en cada poema, y por ello es considerada una de las voces líricas más importantes de Hispanoamérica en el siglo XX, además de ser una influencia crucial para las escritoras que le sucedieron. Es gracias a poetas como Ibarbourou que se fragamenta el estereotipo de la mujer idealizada durante tantos años: aquella vista únicamente como objeto de deseo e inspiración, a quien no se le permitían libertades sociales y mucho menos su propia expresión.
Juana, nuestra querida Juana de América, disfrutemos sus palabras, puesto que su expresión personal es el reflejo del sentir de una mujer. Una poeta por fin liberada, que a través de sus palabras puede gritar cuanto quiera y hacerse escuchar. Pues su voz ya no es más silencio: resuena fuerte y clara. Es una mujer atrevida, no solo por su poesía erótica, sino por decir lo que siente, por nombrar sus deseos, anhelos y temores. Mujer que ama, ríe y llora, y con todo el corazón.
Sus versos siguen más vivos que nunca; cada vez que alguien los lee, florece un sentimiento. Porque mientras exista una mujer que sienta y que sueñe, la voz de Juana seguirá resonando en viento, como brisa de primavera que mueve las flores y alegra el corazón a cada momento.
________________________________________
Referencias
Moraes Medina, M. (2020). Juana de Ibarbourou, Alfonso Reyes y la literatura mexicana en 1929: Amistad literaria y políticas del espíritu. Latinoamérica. Revista de Estudios Latinoamericanos, (70), 39–63. https://www.scielo.org.mx/pdf/latinoam/n70/2448-6914-latinoam-70-39.pdf
Juana de Ibarbourou. (s. f.). Poemas. AmediaVoz. https://amediavoz.com/ibarbourou.
Foffani, E. (2008). La poesía hispanoamericana ante la posmodernidad. Revista Iberoamericana, 74(225), 933–944. [PDF].
https://revista-iberoamericana.pitt.edu/ojs/index.php/Iberoamericana/article/view/6133/6302
González Villegas, M. (1959). Algunos aspectos de la poesía de Juana de Ibarbourou. Universidad Nacional del Litoral. [PDF].
https://bibliotecavirtual.unl.edu.ar/bitstream/handle/11185/3963/RU041_12_A010.pdf
De Torres, M. I. (2012). La raíz salvaje de Juana de Ibarbourou: Miradas urbanas de la naturaleza en el Centenario uruguayo. Revista de la Biblioteca Nacional, (6–7), 157–169. [PDF].
https://www.academia.edu/22343578/La_ra%C3%ADz_salvaje_de_Juana_de_Ibarbourou_miradas_urbanas_de_la_naturaleza_en_el_Centenario_uruguayo
Atencio / Trabajo académico (2018). Juana de Ibarbourou en el contexto modernista y postmodernista. Universidad de Panamá (tesis / trabajo). [PDF].
https://up-rid.up.ac.pa/8882/1/yolanda_atencio.pdf
Fernández Dos Santos, M. (2022). «Tómame ahora que aún es temprano»: Representaciones del paso del tiempo en la poesía de Juana de Ibarbourou. [PDF].
Compartir esta nota