En este artículo se presentan las articulaciones y funciones de la lengua partiendo de la doble articulación de Martinet, luego la triple articulación de Alarcos y la cuádruple articulación de Gutiérrez Ordóñez de la lengua como sistema esencialmente comunicativo.
En su desarrollo se persigue establecer las diferencias de concepciones del fenómeno de la articulación de la lengua, cuyos autores son claves en la discusión del tema. Así mismo el autor de este ensayo sostiene una idea propia con respecto a la articulación lingüística.
1-Articulaciones y funciones de la lengua
Para mí, el paradigma de Martinet de doble articulación de la lengua (a partir de unidades: monemas y fonemas) es válido, lo mismo que la triple articulación de Alarcos como la cuádruple de Gutiérrez Ordóñez, en tanto son percepciones de la dinámica articulatoria de la lengua como sistema esencialmente comunicativo. La lengua se articula, continua, sucesivamente desde las instancias mínimas a las mayores, tanto en la oralidad como en la escritura. Creo que las articulaciones de la lengua son puntos, graduales, reiterativos, obligatorios, simultáneos para la permanencia del propio sistema comunicativo que ella constituye. Dentro de las dos articulaciones de Martinet, se dan la tercera y cuatro de Alarcos y Gutiérrez, debido a que las dos primeras se articulan en conjunto para la realización de la expresión y el contenido.
En cuanto al orden de la primera (monemas) y la segunda (fonemas) articulación de Martinet, considero que no debe ser ese, sino inversamente, por el hecho de que históricamente el habla precedió a la escritura, no a la inversa; el ser humano articula primero fonéticamente y luego escribe.
En cuanto a las demás articulaciones, la de Alarcos y la de Gutiérrez, podrían percibirse como tales cual parte de la dinámica articulatoria de la lengua (es algo perceptivo-conceptual del sujeto teórico). Sin embargo, tanto la de la expresión como la de contenido, las considero como una misma, siamés, ya que la expresión se articula junto al contenido cuando enunciamos (es bueno aquí decir que no hay independencia del fonema con respecto al contenido, ya que la articulación morfemática se da en procura del objetivo de la comunicación). El hecho de que expresión y contenido lleguen sucesivamente a nuestra psiquis, es decir que oigamos y luego descodifiquemos el contenido, no quiere decir que no sean parte de una misma articulación. Incluso, creo que las articulaciones de expresión y contenido forman parte de la doble articulación martinetiana: fonemática (expresión) y monemática o morfemática (contenido).
Por ejemplo: la contrastiva sería lo mismo que distintiva, puesto que cuando distinguimos tiende a ser por medio de contrastar un fonema y un morfema con otro. No puede haber articulaciones separadas, de expresión, por un lado, y de contenido, por el otro, ya que expresión y contenido son indisolubles, se articulan inseparablemente.
2-El rasgo distintivo. Hay dos fundamentales. Uno fuente y otro producto
Rasgo fuente: el primer y mayor rasgo distintivo de las lenguas humanas como códigos de comunicación sería la posesión y desarrollo del lenguaje mismo, como capacidad para crear un sistema lingüístico complejo como el humano actual; esta capacidad humana es tan grande que nos ha permitido crear infinidad de códigos más, también articulados en más de un modo.
El otro sería la función metalingüística. La lengua reflexiona sobre ella misma a través del pensamiento humano. Que sepamos hasta ahora, esta no la posee ningún otro código, lo cual no quiere decir que no exista. Lo metalingüístico es producto del desarrollo biológico del lenguaje y el cerebro humanos.
La articulación (doble) de la lengua no reside sólo en sus unidades (fonemas y monemas) como condición única; parte de ellas, y se sucede continuamente como círculo constante…
Creo, como algunos, que “no es posible hablar de doble articulación como rasgo específico de las lenguas”, ya que la doble articulación se da en otros códigos como han señalado Gutiérrez y Prieto. Para mí serían tanto la posesión del lenguaje como capacidad única y la función metalingüística las que darían rasgos específicos a las lenguas. ¿Y si yo pensara que más que estos dos rasgos distintivos de las lenguas, lo que en verdad distingue a las lenguas de los demás códigos de comunicación es que se dan en la propia naturaleza humana, en el desarrollo particular del ser humano con respecto a otros animales? Tendríamos que volver a la capacidad única llamada lenguaje, la que incluso, ha servido para crear otros códigos (o sub-códigos) no lingüísticos, pero humana y racionalmente útiles para la propia existencia diaria, que vienen a ser, más que complementos de los códigos lingüísticos, apéndices creativos que solucionan necesidades perentorias, inaplazables de la propia vida. Códigos de imaginación y creatividad. Códigos doblemente articulados. No sólo los que han identificado Gutiérrez y Prieto. También en el de la música, por ejemplo, hay doble articulación: la ejecución a través del sonido y la grafía a través de las partituras.
3-Funciones
La doble articulación no deja de ser función en tanto busca el fin primario de la lengua: comunicar. La doble articulación funciona para eso. Sin embargo, la función comunicativa no es rasgo distintivo de las lenguas humanas. Igualmente, y al parecer paradójico, la función comunicativa no debe desvincularse de todo el sistema lingüístico, porque si bien es parte de cada parte, al mismo tiempo es un todo, un fin, el fin último y primario. Todo elemento articulado o articulatorio es parte del fin que es comunicar.
Las funciones, desde Bühler hasta Martinet, no son más que variaciones perceptuales sobre las tres de Bühler y las otras tres de Jakobson. Sin embargo, soy de opinión que, en esencia, toda función tiene como objetivo comunicar. Toda función, que bien pudiera llamarse modo de comunicar (como nombra Rojo, 1986), está supeditada a la comunicación, que es lo esencial de la lengua y de otro código cualquiera. Incluso, la función poética no es más que otro modo, propio de la capacidad creativa humana del uso de la lengua.
La propuesta de una tercera articulación de Alarcos y cuarta de Gutiérrez me parecen creativas y válidas en tanto la lengua constituye conjunto de articulaciones interminables para conseguir una efectiva comunicación. Pero el carácter simultáneo de las unidades y las características de los morfemas como figuras de contenido o del significado, así como los rasgos distintos del significante o figuras de la expresión ya están registradas, presentes en la doble articulación (habla y escritura). La función comunicativa es el producto de la suma de la función significativa y la distintiva (que ya están presentes en la llamada doble articulación de Martinet). La contrastiva y la distintiva vienen a ser la misma, ya que se distingue por contraste.
Lo distintivo de las lenguas es más que la doble, triple o cuádruple articulación: su capacidad metalingüística, la reflexión sobre la misma lengua, así como toda característica de ella producto del desarrollo del lenguaje, de la evolución biológica, como hecho propio de la actividad o cultura humana. Las articulaciones de la lengua vienen dadas por el desarrollo del lenguaje en el ser humano. Sin ello no alcanza la comunicación tal complejidad. En ese sentido dice Martinet: “la doble articulación es, en conjunto, una consecuencia ineludible de la evolución que desemboca en el hombre, animal social de actividades diferenciadas, y el fundamento necesario de su actividad lingüística, que preside todas las demás y sin la cual la humanidad en que ahora vivimos no podría concebirse”. El lenguaje se convierte en el rasgo distintivo-fuente, primario de los códigos lingüísticos. Esto, a la luz de las investigaciones comparadas entre las distintas especies animales. El carácter metalingüístico es rasgo distintivo-producto del desarrollo biopsicosocial.
Martinet hace un estudio sincrónico de la lengua con respecto a la doble articulación. Sin embargo, es bueno saber que la doble articulación es producto histórico, evolutivo del ser humano, lo que incluye la diacronía, y que primero fueron las articulaciones fonemáticas y luego la monemática o morfemática. Por tanto, en ese mismo orden debieran considerarse. Él no lo hace así, e invierte el orden: primera articulación= monemas (escritura) y segunda= fonemas (habla). Ahora bien, hoy por hoy, la doble articulación se da conjunta y simultáneamente, aunque igualmente por separado.
En verdad que el carácter perceptivo de la realidad, y sobre todo de la teoría, por parte nuestra, nos lleva cuando no a diferir de algún pensador, a renombrar conceptos históricos de ellos.
4-Arbitrariedad del signo
Martinet dice, en cuanto a la arbitrariedad del signo, y siguiendo la idea primigenia de Saussure al respecto, que no hay relación natural entre significante y significado, y que, por tanto, eso da independencia al aspecto fónico de la lengua. Pero si bien es cierto que la arbitrariedad del signo lingüístico puede otorgarle independencia fonética, no menos cierto es que tras el signo fijar al objeto o concepto que representa, se crea cierta dependencia del signo respecto al objeto o concepto. Para Martinet, contrario a la idea de Saussure de que “lo esencial de la lengua es extraer el carácter fónico de la lengua” (L´essentiel de la langue…. est etranger au caractere phonique du signe linguistique), establece que “el signo lingüístico no tiene necesariamente este carácter fónico”. No lo tiene en la escritura, pero en el habla sí, en cuyo sentido estuviera pensando Saussure al emitir tal juicio, en la lengua hablada. Sin embargo, aun así, aunque Martinet y Saussure se refieren a aspectos distintos de la lengua, habla y escritura, se pudiera refutar a Martinet diciendo que, aunque en apariencia este aspecto fónico no participa de la transmisión del mensaje del acto comunicativo en la escritura, cuando leemos y oímos a un demiurgo retórico que nos “recita” los monemas y morfemas articulados en sucesión en el escrito. Esto se da, creo, debido a la cultura de dar preeminencia a la articulación fonemática, hablada, de la lengua. Eso lo piensa Saussure, supongo, bajo el entendido de preeminencia del habla en el sistema lingüístico humano. Esto, al parecer, responde al criterio de que el habla determinó históricamente a la escritura en la existencia humana, lo cual se ha fijado en la cultura.
5-Otros códigos y otras articulaciones conmutativas
En los ideogramas no se puede extraer el aspecto fónico, lo mismo que en el código de los sordomudos. En los mudos el sonido, el fonema se convierte en gestuema, y en los ciegos la lectoescritura se hace dactilografía; aquí el monema es dactilema. En caso de los ciegos, disfrutan de las dos articulaciones, sólo que el código de escritura fue cambiado por otro, sustituido (por el Braille). En caso de los sordomudos participan de la articulación segunda, la monemática o morfemática, y en sustitución del habla, se valen de la gestualización, de la gestuálica.
Lo que Martinet llama hechos marginales de la lengua, los considero auxiliares de la función comunicativa de la lengua. Me parece esta una idea de jerarquización y discriminación de la importancia de los aspectos que orbitan al sistema lingüístico y que sirven de reforzamiento a sus sentidos de significación.
Sin dudas que Gutiérrez tiene razón al afirmar la confusión de Rojo entre los conceptos de articulación y de unidad.
Articulación hace referencia a un “proceso de analizabilidad en elementos menores, constantes, reutilizables y que cumplen la condición de ser elementos mínimos para la función que elementos menores, constantes, reutilizables y que cumplen la condición de ser elementos mínimos para la función que se ha tomado como característica o criterio básico del análisis”. Rojo hace confundir articulación con unidad.
Me permito estar de acuerdo con Gutiérrez en que el criterio que debe determinar en cuanto a las articulaciones es el de función. Sin embargo, igualmente me permito diferir de Alarcos y Gutiérrez, al partir de las funciones que introducen (de contenido y de expresión), ya que contenido y expresión están dadas en las dos, función significativa y distintiva. Me explico: el contenido como la expresión, están articulados indisolublemente en la doble articulación; así vemos que la función contrastiva es la misma distintiva, pues lo que permite el contraste es lo distinto; asimismo, la doble articulación la conjunción de monema y fonema perfilan el contenido. Por último, la función comunicativa, que no es rasgo distintivo de las lenguas, tampoco puede considerarse como tal si ya existen dos funciones, en cuyas articulaciones hacen el papel constante y continuo de comunicar: función significativa y distintiva; tanto una como otra configuran el acto comunicativo desde el mismo instante en que se articulan.
6-Conclusión
Estoy de acuerdo en no decir “modos de articulación”, sino funciones. Para los funcionalistas la unidad “palabra” está desvirtuada porque no responde al criterio de unidad mínima de significación y no hace más que crear ambigüedad con respecto al monema o morfema.
La llamada articulación cero de Gutiérrez, en cuyas cuatro funciones se cumple, es la comunicativa. Esta se da en las cuatro funciones, lo que evidencia que cada una de las demás cumplen con comunicar. Así, la comunicativa sería la completud del acto lingüístico, la cual se da (y no siempre se alcanza del todo en la clásica doble articulación (significativa y distintiva); así tampoco es necesaria la contrastiva, ya que la distintiva cumple con la función de ella, porque el contraste se da por distinción o la inversa. Considerar una tercer y cuarta articulaciones de significado y significante bien pudiera ser ampliación de la doble articulación, puesto que en ellas se consigue cubrir el propósito comunicativo de la lengua:
1-Primera articulación (que sigo creyendo es la segunda): monema-morfema, palabra, cláusula, enunciado….
2-Segunda articulación (que creo debe ser la primera): fonema y su secuencialidad contrastiva-distintiva en la línea del tiempo. La expresión (significante) y contenido (significado) se articulan en conjunto en el acto comunicativo y en tal articulación, que es doble (significativa y distintiva), se llega o no al grado cero de la comunicación de Gutiérrez, dependiendo de los niveles de codificación-descodificación del mensaje efectuado por los hablantes. Creo que el mundo de la abstracción intelectual no escapa del todo a lo subjetivo, a lo ideal e imaginario, lo cual subyace en la percepción de cada uno sobre algo. Pero tal parece que una convencionalidad absoluta no podrá existir en los criterios lingüísticos, de la misma forma en que tampoco existe en el uso de la lengua, más allá de la ideología, la cultura y la familia, hay diferencias entre nosotros que nos hacen siempre pensar, actuar y creer de forma diferente, lo cual, creo, está definido por los rasgos biológicos de cada ser humano.
3-La lingüística en sentido estricto (estructuralismo y generativismo) estudia el fenómeno lingüístico a partir de los elementos código y mensaje, mientras que la lingüística de la comunicación toma y parte de todos los elementos del proceso comunicativo para abordar, en toda su complejidad, el hecho de la comunicación lingüística. La primera se revela insuficiente porque no abarca todos los intervinientes en el proceso de la comunicación, sólo código y mensaje.
4-Según Hockett y Mounin, la idiosincrasia del sistema de comunicación lingüístico oral se define por la dualidad. Según Alarcos, simultaneidad y, según Gutiérrez, por la secuencia.
5-Monema es la unidad o segmento mínimo de función significativa. Fonema es la unidad mínima con función distintiva. Los síntomas no tienen función comunicativa lingüística porque no son indicios arbitrarios que sirvan para comunicarse convencionalmente. Pertenecen al ámbito de la naturaleza, no son creados por el ser humano para comunicar como las señales y los símbolos.
6) Los morfemas no poseen función contrastiva porque pertenecen al contenido o significado. Que cambien de género y número o de forma desinencial.
7) Normalmente, se entiende por ‘función del lenguaje’ “el rasgo predominante en un acto de comunicación”, en palabras de Tusón (1984).
- BIBLIOGRAFÍA
- Alarcos, Emilio (1950). Fonología española. Editorial Gredos, Madrid.
- Gutiérrez Ordóñez, Salvador (1997). Principios de sintaxis funcional, Arco/Libros, Madrid.
- Martinet, André (1960). Elementos de lingüística general. Editorial GREDOS, Madrid, 1974.
- Rojo, Guillermo (1986). El lenguaje, las lenguas y la lingüística. Universidad de Santiago de Compostela, España.
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