El documental ha sido el gran protagonista revelación del VI Festival de Cine Fine Arts, tanto por la innovación en la forma de gestionar sus temas como por la trascendencia social de su contenido y el esmero en su facturación artística, aparte de algunas fallas detectadas por no ser significativas.

Uno de ellos es Bōru, documental que expone la migración japonesa-dominicana iniciada el 26 de julio de 1956 con la llegada del buque Brazil Maru al puerto de Santo Domingo (entonces Ciudad Trujillo), con 28 familias y 186 inmigrantes destinados a establecer colonias de agricultores, comenzando en La Vigía, Dajabón.

El trabajo detalla el proceso que se verifica: entre 1956 y 1959 llegaron al país más de 1,300 inmigrantes japoneses agrupados en más de 200 familias. Fueron enviados a diversas colonias agrícolas, entre ellas Constanza, Jarabacoa, Dajabón, Neiba y Pedernales.

Escena de Boru,documental de Ronny Sosa, en cartelera del VI Festival de Cine Fine Arts 2026.

Este trabajo es muestra del avance alcanzado por el documental dominicano en lo artístico, lo técnico y lo temático del género a partir de un desempeño entusiasta y robusto. La producción enfrentó, como todos los proyectos de cine, innumerables problemas y obstáculos, comenzando con los de captación de recursos, los cuales fueron vencidos a su debido tiempo como ocurre con todo empeño de buena fe y altas miras artísticas y sociales.

La proyección realizada en el marco del VI Festival de Cine Fine Arts, con una sala repleta de público, sirvió para evidenciar la profesionalidad audiovisual de una exquisita gracia expositiva que redefine el término nikkei (el inmigrante japonés dominicanizado y permeado por la cultura local).

El largometraje es una experiencia cinematográfica cruzada por ejes transnacionales que demandó filmaciones en diversos puntos del país y en Japón, con una acertada selección de intervinientes de los cuales se desprende una narración cargada de verdad, sentido del humor e información documentada, describiendo el proceso de enriquecimiento cultural binacional.

No recordamos ningún otro trabajo que incursione en el tema y que lo desarrolle con tal precisión, gracia, sentido poético y con una riqueza visual que revalora los puntos culturales y los comportamientos de Japón.

Ronny A. Sosa concibió la idea en 2018 y tomó dos años para la parte de la investigación hasta 2020, mientras que el rodaje fue realizado en 2024 para llegar finalmente a un resultado que merecería toda la atención de los jurados. Toda la posible.

Bōru tiene como principal fortaleza la disección de una historia nunca estudiada por nuestro cine y que se encuentra ausente del imaginario nacional, con excepción de ensayos como Colonización y política: Los japoneses y otros inmigrantes en la República Dominicana de Valentina Peguero, y Quince años de historia de la inmigración japonesa en la República Dominicana (1972) de Yukichi Saito (con contribuciones del Comité del 15 Aniversario).

El documental de Sosa ahonda en el tema y configura una caracterización: el ideal que pudiera darse cuando se unan en una sola personalidad el respeto de las normas, la cortesía silente y la disciplina social de los japoneses, con la expresividad personal, el dinamismo y el color que ponen a las emociones los dominicanos.

Bōru

Bōru no se queda en la anécdota o en la curiosidad transnacional, sino que plantea sus verdades: las realidades nuevas que forjan un tipo de ciudadano con la influencia de ambas nacionalidades, encontrándose con aceptación, respeto, alegrías y descubrimientos de parte y parte, viendo y disfrutando lo bueno de cada uno de los dos pueblos. Ese es su gran aporte.

Montado a partir de una reflexión inteligente, inicia por la puerta de la Academia Hiroshima Toyo Carp en San Pedro, con la formación de peloteros bajo una visión de adecuación a la sociedad japonesa para evitar un desfase ya detectado por el cambio brusco de cultura.

El relato sigue por las innovaciones en la agricultura y el tema gastronómico, cruzado desde el chivo guisado y el moro de habichuelas –de una parte– hasta el arroz con vegetales hervidos y el sushi por el otro; continúa con el descubrimiento del potencial de belleza, amor y paz que tiene el larimar para los japoneses, y cierra con el gusto en el requiebro de las caderas de las japonesas cuando aprenden a bailar merengue y bachata.

El documental logra lo que pocos proyectos de estudio social alcanzan: exponer los matices subjetivos, revelar idearios de conjunción de valores de una u otra población y, encima de todo ello, hacerlo con humor y poesía.

El documental en el Festival 2026

La cartelera oficial ofrece cinco piezas de un valor temático y artístico relevante (una tercera parte de los 16 títulos incluidos). Tres de ellos están vinculados a la Revolución Constitucionalista:

  • Mujeres Extraordinarias (Yildalina Tatem Brache)
  • Aquella primavera (Mayra Poueriet)
  • Milvio, fotógrafo de la revolución (Milbert Pérez)

A estos se añade el perfil biográfico artístico Life is a Dream (Alex Rodríguez).

Bōru transforma el béisbol en una metáfora de intercambio cultural, identidad y pertenencia. Destaca por su novedad temática y por abordar una dimensión poco explorada de la historia dominicana.

Haber escuchado "Hay un país en el mundo" en japonés es una prenda audiovisual que no hay forma de pagar. Mi respeto para Bōru y mi calificación de cuatro estrellas y media de cinco posibles.

Bōru

Ficha técnica

  • Título: Bōru, Yakyū, Pelota
  • Género: Documental
  • País: República Dominicana
  • Año: 2026 (estreno en circuito de festivales)
  • Dirección: Ronny A. Sosa
  • Guion: Ronny A. Sosa
  • Producción: Ronny A. Sosa y Julio Grisanty
  • Fotografía: Raynnier Gómez
  • Música original: Elvyn Peguero
  • Participación destacada: Hony Estrella
  • Idioma: Español y japonés (según la temática y localizaciones)
  • Tema central: Relaciones culturales dominico-japonesas a través del béisbol, la comida, la cultura y la agricultura.

Sinopsis

Bōru explora los vínculos históricos, culturales y humanos entre la República Dominicana y Japón. El documental parte de la existencia de comunidades japonesas establecidas en lugares como Constanza y sigue la huella de esa relación a través del béisbol, mostrando cómo numerosos peloteros dominicanos han encontrado en Japón una segunda patria deportiva y cultural. La obra conecta migración, identidad, memoria histórica y deporte para revelar una relación poco conocida entre ambas naciones.

José Rafael Sosa

Periodista

Escritor, periodista y animador cultural. Nació en Puerto Plata en 1950. Tiene una amplia trayectoria en el periodismo cultural dominicano. Se ha caracterizado por cultivar géneros que le faciliten una comunicación efectiva con sus lectores, como el cómic y el origami. Es el principal escritor de literatura de crecimiento personal en República Dominicana.

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