Advertencia: este artículo contiene detalles que pueden resultar perturbadores para algunos lectores.
"En diciembre de 2022, ante los celos que demostraba de forma muy malsana y que cada vez eran peores, terminé la relación porque vi que ya no podía mantenerla. Y luego, el 10 de julio de 2023, les quitó la vida a nuestros dos hijos".
Estos dolorosos recuerdos pertenecen a la detective Amanda Souza, de la Policía Civil de Belén, en el norte de Brasil.
"Me envió un mensaje por la mañana diciéndome que mi futuro estaría lleno de tristeza y soledad. Fui a la comisaría a trabajar", cuenta la policía sobre aquel día.
"Luego, a las cuatro de la tarde, me llama. Y en esa llamada me dice: 'Felicidades, conseguiste lo que querías: maté a tus dos hijos’".
Víctima de la llamada violencia vicaria —cuando el agresor ataca a hijos o familiares cercanos con la intención de causar sufrimiento emocional—, Amanda volvió a recordar aquel día este febrero, cuando se supo de un caso similar en Itumbiara, un municipio en el estado de Goiás, en el centro oeste de Brasil.
El secretario de gobierno del municipio, Thales Machado, disparó contra sus dos hijos en su residencia y luego se quitó la vida.
Uno de los niños, de 12 años, murió antes de que llegara la emergencia médica. El hermano menor, de 8 años, fue trasladado al hospital en estado crítico, pero falleció horas después.
Culpar a la madre
Amanda Souza dice que se enteró del caso de Sarah Araújo, la esposa de, Thales Machado, a través de las redes sociales.
"Me sentí muy conmocionada, muy afectada emocionalmente. Me vi a mí misma el 10 de julio de 2023 y pude sentir todo el dolor que sentía esa madre", recuerda.
La policía dice que lo que más le impactó al leer sobre el caso fueron los comentarios en las redes sociales que culpaban a la madre por el brutal asesinato de sus dos hijos.
"Eran muy crueles con esa madre. Con todo lo sucedido, la sociedad seguía insistiendo en culpar a alguien que había perdido a toda su familia".
Souza señala que los comentarios citaron una supuesta traición por parte de la esposa para justificar el acto criminal del marido.
"Es una inmensa falta de humanidad y compasión. Es una prueba viviente de la sociedad patriarcal en la que vivimos, como si la infidelidad legitimara a un hombre que quita la vida a sus propios hijos, algo inconcebible", exclamó indignada la jefa de policía.
Lo que fue aún más impactante para Souza fue ver que muchos de estos comentarios eran de otras mujeres. Esto en un país que registró un número récord de feminicidios en 2025 (1.518, en comparación con 1.458 en 2024) y donde, en promedio, cuatro mujeres son asesinadas cada día por cuestiones de género.
"Ver esos comentarios tan machistas de mujeres es lo que más dolor y tristeza causa. Y una gran indignación, porque nosotras, las mujeres, estamos muriendo por este machismo. Y las mujeres son las primeras en señalar con el dedo e intentar minimizar la culpa del hombre y culpar a la madre".
Para ella, el crimen cometido por Thales Machado en Itumbiara es típico de un hombre narcisista que nunca amó a sus propios hijos y quiso imponer su propia voluntad a cualquier precio.
En su opinión, al matar a sus hijos, quería infligir el más terrible sufrimiento a su esposa y al atribuir su crimen a una supuesta infidelidad, quería destruirla moralmente en la ciudad donde ambos vivían.
"Quiere que esta mujer sufra en vida. Quiere que se sienta culpable por lo sucedido. Ese es el concepto de violencia vicaria", explica la policía, quien en el momento del doble homicidio de sus hijos trabajaba como delegada en la Comisaría Especializada de la Mujer (Deam) de Cametá, Pará, una unidad especializada en la atención a víctimas de violencia doméstica.
Hoy, a los 43 años, trabaja como delegada en la Unidad de Recuperación de Dispositivos Móviles en Belén.
"No podía darle la victoria que él quería"
Souza dice que al compartir su propia historia como víctima de violencia de género, su objetivo es ayudar a otras mujeres que están experimentando relaciones abusivas.
Oriunda de Teófilo Otoni, en el interior de Minas Gerais, cuenta que, en su caso, el comportamiento de su marido empezó a dar señales de alerta cuando ella se mudó de Belo Horizonte, donde vivía su familia, a Belén para realizar un entrenamiento para convertirse en policía.
"Durante 20 años tuvo control total sobre mi vida. Y lo hacía de una manera muy sutil, de modo que yo percibía todo ese control que tenía sobre mí como cuidado y no como control", recuerda la policía.
"Pero, al mudarme, todo lo que estaba velado empieza a ser explícito. Él empieza a ser más celoso, más controlador".
Souza dice que su entonces esposo siempre quería saber dónde estaba y con quién. Constantemente hacía videollamadas para confirmar que estaba donde decía estar y quería la información de contacto de las personas con las que estaba.
Después de que ella decidió terminar la relación, él cometió el crimen que destruyó a su familia.
Tras aquella fatídica llamada telefónica a las cuatro de la tarde de un jueves, Souza condujo a su casa a toda prisa. Fue la primera en encontrar los cuerpos de sus hijos: Marcelo tenía 12 años y Letícia 9. También se encontraba en el lugar el cuerpo de su exesposo, quien se quitó la vida tras cometer el crimen.
"Él dijo: 'Maté a tus dos hijos. Felicidades, conseguiste lo que querías'. Es decir, porque me negué a ese matrimonio, porque ya no quería seguir en una relación abusiva, me atribuye la responsabilidad de haberles quitado la vida a mis propios hijos", afirma.
"Y lo mismo le pasó a Sarah [en Itumbiara], porque es un patrón. Siempre tienden a culpar a la víctima por el acto de crueldad que cometen".
La policía asegura que la frase que utilizó su exmarido, con la intención de destruirla, fue en realidad lo que le dio fuerzas para seguir adelante.
"Dijo que mi futuro estaría lleno de tristeza y soledad. Usé esa misma frase para mantenerme en pie, porque no podía darle la victoria que él quería. No podía permitir que un hombre entrara en mi vida y dictara mi destino".
Ahora, además de compartir su historia y ayudar a otras mujeres a identificar los signos de una relación abusiva y empoderarse para dejar esas relaciones, Souza planea estudiar la violencia vicaria en una maestría.
"Ellos [los abusadores] tienen un patrón. Es decir, si el comportamiento tiene un patrón, significa que podemos identificarlo y prevenirlo. Así que ese es mi objetivo: brindar información para que las personas comprendan que están en una relación abusiva, puedan identificar a estos narcisistas, locos, psicópatas, y puedan tener la fuerza y las estrategias para salir de esta relación de forma segura".
Qué hacer para salir de una relación abusiva
Para las mujeres que están en una relación abusiva o que no están seguras de si lo están, Souza tiene dos consejos.
"Lo primero es profundizar en el autoconocimiento. Porque muchas personas están atrapadas en relaciones abusivas, debido a una dependencia emocional tan grande que no pueden liberarse. Ni siquiera pueden verse dentro de una relación abusiva", dice.
"Y luego, en ese mismo proceso de autodescubrimiento y amor propio, también necesita entender que requiere estrategias financieras, porque a menudo muchas personas saben que están en una relación abusiva, pero son financieramente dependientes y no pueden liberarse", agrega.
"Por lo tanto, es necesario que la mujer busque su independencia financiera para que esto le dé la fuerza para salir de esta relación abusiva".
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