Hay libros que llegan en un momento oportuno. La democracia del favor, del senador Antonio Taveras Guzmán, es uno de ellos. La obra fue puesta en circulación en la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña apenas un día después de que el legislador anunciara su salida del bloque senatorial del Partido Revolucionario Moderno, PRM, y se declarara senador independiente.
La coincidencia entre ambos hechos le dio al libro una dimensión mayor. Ya no se trataba solo de una reflexión sobre el clientelismo, la pobreza y las debilidades de la democracia dominicana, sino también de una declaración política hecha desde la experiencia de alguien que formó parte del sistema que ahora cuestiona con mayor distancia.
Un libro sobre la política vista desde la necesidad
En La democracia del favor, Taveras Guzmán plantea una pregunta incómoda para el sistema político dominicano: ¿puede hablarse de democracia plena cuando una parte importante de la ciudadanía vota condicionada por la necesidad?
La tesis central del libro es que la democracia dominicana funciona en términos formales, pero no siempre opera como un espacio real de derechos. Para miles de ciudadanos, sostiene el autor, la política no aparece como un mecanismo de participación, fiscalización o rendición de cuentas, sino como una vía para conseguir una medicina, una ayuda económica, un empleo, una gestión pública o una promesa de protección.
Desde esa mirada, el clientelismo no es presentado únicamente como una práctica electoral, sino como una estructura social que se alimenta de la pobreza, la informalidad, la desigualdad y la debilidad institucional.
El libro no coloca el peso moral sobre el ciudadano que acepta un favor político. Por el contrario, desplaza la responsabilidad hacia un sistema que convierte necesidades básicas en instrumentos de dependencia.
Esa es una de las ideas más fuertes de la obra: muchas personas no acuden al favor porque ignoren sus derechos, sino porque el Estado no les garantiza respuestas suficientes, oportunas y dignas.
Del ensayo académico al relato político
Durante la presentación, Taveras Guzmán explicó que el libro fue postergado durante años porque inicialmente tenía un tono demasiado académico. Con el tiempo, el texto fue tomando otra forma.
La obra terminó construida a partir de relatos, vivencias y testimonios recogidos durante años de trabajo político y contacto con comunidades, especialmente en la provincia Santo Domingo.
Ese giro le permite al libro acercarse a un público más amplio. No se limita a describir el clientelismo como concepto, sino que lo muestra en rostros concretos, en historias de pobreza, enfermedad, informalidad, abandono estatal y búsqueda desesperada de soluciones.
La fuerza del texto está precisamente ahí: en presentar el favor político no como una anécdota de campaña, sino como una forma cotidiana de relación entre ciudadanos vulnerables y dirigentes que administran carencias.
La renuncia que cambió la lectura del libro
El contexto político terminó ampliando el impacto de la publicación.
El 27 de mayo de 2026, Taveras Guzmán anunció desde el Senado su salida del bloque del PRM y confirmó que continuaría sus funciones como legislador independiente.
Su discurso no fue una simple despedida partidaria. Fue una crítica directa al rumbo del oficialismo, al estancamiento de reformas estructurales, a la persistencia de prácticas clientelares y a lo que definió como una falta de visión estratégica de largo plazo.
El senador, que en 2024 fue reelecto por Santo Domingo con más del 54 % de los votos, había llegado al PRM como parte del proyecto político que prometía combatir la corrupción, fortalecer la institucionalidad y transformar la manera de gobernar.
Seis años después, su salida expuso una fractura interna más profunda: la distancia entre las promesas de cambio que acompañaron al oficialismo y las prácticas políticas que, según él, continúan reproduciéndose desde el poder.
Clientelismo, corrupción y desencanto
La crítica de Taveras no se limita al funcionamiento interno de un partido. Su planteamiento toca un problema más amplio de la política dominicana: la dificultad de desmontar un modelo que convierte el acceso a derechos en una transacción.
En su discurso de salida, el legislador señaló que el país continúa atrapado en políticas de corto plazo y en viejas prácticas clientelares que alimentan el círculo de la pobreza.
Esa idea conecta directamente con el núcleo de La democracia del favor. El libro y la renuncia parecen responder a una misma preocupación: la permanencia de una cultura política que promete transformación, pero que termina administrando el mismo sistema de dependencias.
El texto, en ese sentido, funciona como diagnóstico y como advertencia. Si el Estado no garantiza derechos de manera eficiente, la política del favor seguirá ocupando el espacio de las instituciones.
El desafío de hacer política sin partido
La salida del PRM deja a Taveras Guzmán ante un reto complejo: sostener una agenda política desde la independencia en un sistema donde los partidos siguen siendo las principales maquinarias de poder, movilización y negociación.
El propio contenido del libro ayuda a entender la dificultad de ese camino. Si la política dominicana opera sobre redes de lealtades, favores y estructuras territoriales, actuar sin el respaldo de un partido supone una prueba de coherencia, pero también de viabilidad.
Taveras ha insistido en que no se integrará a otra organización política y que apoyará las iniciativas que considere positivas para el país, sin importar de dónde provengan.
Esa posición le permite preservar autonomía, pero también lo obliga a demostrar que es posible construir influencia pública fuera de las estructuras tradicionales.
Un manifiesto contra la política de la dependencia
La democracia del favor no es solo un libro sobre clientelismo. Es también una intervención política en un momento de definiciones.
Taveras Guzmán escribe desde una posición incómoda: no como observador externo, sino como dirigente que ha participado del sistema, conoce sus reglas y ahora decide cuestionarlas públicamente.
Esa tensión le da valor al libro, pero también abre preguntas inevitables. ¿Puede transformarse la política dominicana desde dentro? ¿Es posible romper con el clientelismo sin romper con las estructuras que lo sostienen? ¿Puede un dirigente construir poder sin reproducir la lógica del favor?
El libro no ofrece respuestas simples, pero deja una advertencia clara: una democracia donde el voto depende de la necesidad no es una democracia plenamente libre.
En un país donde la pobreza todavía condiciona decisiones políticas, La democracia del favor llega como una obra incómoda, oportuna y necesaria para discutir no solo cómo se vota, sino bajo qué condiciones reales se ejerce la ciudadanía.
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