La provincia Pedernales vive una coyuntura especial con la transición de un período bobo tras la explotación impiadosa de la bauxita (materia prima del aluminio) durante al menos 40 años (final de 1950-2015), sin beneficios económicos significativos, ni remediación ambiental, a la implantación de un turismo que, según el discurso del Gobierno, será sostenible y sin las fallas de los polos originarios del sureste y la costa atlántica.
La postura del liderazgo local y la comunidad, sin embargo, han estado muy lejos de los nuevos desafíos, agigantados ahora con el afán oficial de explotar a como dé lugar cualquier vestigio de tierras raras ubicadas en la nariz del Parque Nacional Sierra de Bahoruco o dentro de su perímetro, pese a ser fuente de vida del pueblo suroestano y atractivo turístico.
Han jugado al olvido de la historia y cultura; a sepultar la identidad y lanzar “bolas de humo” para distraer la atención de la crisis económica y las necesidades sociales perentorias mediante una agenda de actos politiqueros de escasa aprobación, en vez de motorizar la conversación pública y el empoderamiento comunitario.
La mirada no traspasa los límites del partidarismo más rancio y el fanatismo más detestable, un veneno para la urgida unión comunitaria. Se entiende que apoyar al Gobierno es sobreactuar, vivir de loa en loa o callar lo malo. Tal vez desconocen ola de rabia que se expande por los cuatro costados.
El creciente desmoronamiento sociocultural, la apatía y la muy baja inversión en los dos municipios de la provincia fronteriza con Haití son consecuencias manifiestas de tal indiferencia.
De acuerdo a las cifras de la Dirección General de Presupuesto (Digepres), la inversión pública consignada para los dos municipios (Pedernales y Oviedo) fue RD$1,638.6 millones, pero se devengó 2,435.7 millones a mediados de 2026 por la aceleración de la construcción de infraestructuras, pero con alta concentración en los complejos de Cabo Rojo.
El mayor monto ejecutado lo representa la reconstrucción de la carretera Enriquillo-Pedernales (constructora Andalar Internacional), desde 2021: RD$1,922, aunque lo presupuestado para todo el 2026 fue de 1,001.6 MM.
Según la institución estatal, se han ejecutado 77 MM de una asignación de 131 MM en investigación del potencial de tierras raras en la Reserva Fiscal Ávila. El Gobierno ha informado que usará el dinero obtenido con la explotación de los minerales críticos para la creación de un “fondo soberano” con el objetivo de “reducir la deuda pública e invertir en infraestructuras en el país”.
En el municipio cabecera solo se ve la obra del frente marino, en ejecución a término medio tras años de reclamos.
Con tan baja inversión donde vive la gente, la orfandad de organización social y comunicación, construimos sin parar una ciudad del padecimiento antepuesta a una turística de lujo en Cabo Rojo.
Porque, ¿cómo aceptar el aumento sostenido del tráfico y consumo de drogas entre la juventud y no exista en la comunidad el Consejo Nacional de Drogas para la implementación de proyectos orientados a la prevención? ¿Por qué ese órgano estatal solo llega hasta Barahona, ahondando así la dependencia institucional de Pedernales respecto de esa provincia distante 124 kilómetros?
¿Cómo es posible que los ministerios de Cultura y Educación y los millonarios del pueblo “no se hayan enterado” de nuestra reiterada demanda de equipamiento de los instrumentos y repuestos necesarios para la academia y la banda de música que integran adolescentes y niñas y niños?
¿Por qué el Gobierno no construye la casa de la cultura con su respectivo teatro?
¿Por qué el Ministerio de Deportes y Recreación (Miderec) se hace el chivo loco con los campos deportivos, incluido el exclusivo de pequeñas ligas, que semejan chiqueros abandonados a expensas de animales de pasto libre y actividades ilícitas?
Mientras tanto, el parque adopta forma de lupanar y la zona institucional pierde su solemnidad frente a la basura, el ruido, los meaderos en cualquier rincón.
Los desechos sólidos en la capital provincial van a parar a un botadero que contamina el ambiente y las aguas subterráneas. No hay alcantarillado pluvial y sanitario. El acueducto es ineficiente. El Ministerio de la Vivienda “no sabe” del alto déficit habitacional (80%).
En el pueblo se encarece todo, la gentrificación enseña sus garras. A la par, la arrabalización se imponepor falta de ordenamiento territorial. La delincuencia crece.
Edesur sigue dando tumbos y cobrando facturas exorbitantes. Mandó al zafacón el historial de luz permanente que exhibía el pueblo con su generador eléctrico independiente. Desconectarlo y llevárselo, en vez de mantenerlo con unidad de emergencia, consagraría el desastre de los apagones.
Estamos contra la pared. No hallamos para dónde coger. La politiquería que divide a la gente, el conformismo y la distracción nos pasan factura, y cara. El tiempo se agota.
En ausencia de la autoridad y del silencio cómplice, quizás algún pelotero de grandes ligas, solidario, que haya leído hasta aquí, apoye con la dotación de instrumentos a la academia de música y el rescate de, al menos, del estadio de pequeñas ligas. Los músicos, expeloteritos y los amantes del béisbol en general prometemos agradecimiento sincero.
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