Hoy existen las condiciones materiales y financieras para que la atención primaria de salud (APS) se despliegue y masifique en todas las provincias, municipios y ciudades de República Dominicana. Solo falta alinear el Estado y sus recursos para robustecer los métodos de trabajo del personal público y privado.

No creo que por ahora en este relanzamiento de la atención primaria falte en el PBI un centavo más de los millones que circulan en el Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS) y del Sistema Dominicano de Salud (SDS). Son suficientes para que esta herramienta recupere el aliento; y primero se aplique como debe ser, y luego se implante masivamente tal como manda la ley y los reglamentos.

Después que arreglemos la casa con los recursos disponibles, o sea de que alineemos los sistemas de salud y seguridad social, se puede considerar un presupuesto especial para implantar una segunda fase de lo que denominamos “resiliencia integral” de la atención primaria y de su primer y segundo nivel de atención.

Acumulamos un capital de 87,314 profesionales y trabajadores de la salud en instituciones públicas y privadas.  El país supera la meta de OMS/OPS de contar con 44.5 médicos y enfermeras por cada 10,000 habitantes, alcanzando una razón de 56.3.

Sin embargo, cuáles son las competencias y funciones que aplican estos recursos humanos, que los mismos no están enfocados en todos los niveles de servicios, en conocer a tiempo y prevenir, vía las herramientas de la atención primaria (APS), el conjunto de factores precipitantes de enfermedades o procesos que generan daño a la salud. Con los estudios del primer nivel atención y el censo de recursos humanos, se han realizado dos nuevos aportes que serán decisivos para implantar la atención primaria de salud que todos deseamos.

Cuando no existía la seguridad social y el seguro familiar de salud (SFS), era apenas una divagación en la mente de algunos; la PUCMM abrió su programa de medicina e investigación social, higiénico-sanitaria y biológica. Lo primero que aprendimos fue a diseñar un mapa de la comunidad objeto de trabajo.

No había Google Maps, Waze o el programa de mapas de las aplicaciones de IPhone o cualquier dispositivo. A mano encima del papel, en varias visitas casa por casa, los estudiantes y profesores, reconocían el territorio y dibujaban en el mapa, las calles del entorno, la secuencia de las casas, la presencia de cañadas, ríos, avenidas

El levantamiento catastral que nos enseñaron en medicina comunitaria de la PUCMM, tenía como primera tarea recorrer manzanas de los barrios de la zona sur de Santiago. Asimismo, diseñar un mapa del total de casas de una manzana. Viviendas que eran asignadas a estudiantes con sus respectivos profesores muchos de los cuales eran recursos contratados en los centros.

Podemos lograr que todos los barrios y sus manzanas tengan promotores, estudiantes de medicina, y diversos funcionarios públicos que se mueven en las comunidades, incluyendo los policías, con la Ficha Familiar de Salud aplicada, reportada y seguida epidemiológicamente por las Direcciones Provinciales de Salud (DPS).

Cuando comenzamos en el siglo pasado, cada estudiante con el total de 50 familias asignadas debía cumplir un conjunto de funciones y servicios de atención primaria que coordinaba con promotores y supervisores de salud de cada comunidad.

Hoy, muy poco de lo realizado en República Dominicana puede ser clasificado como Atención Primaria en Salud (APS). Desde que surgió en la ciudad Alma Ata en 1978, en esta isla, solo la PUCMM la asumió en su pensum tanto en la teoría como práctica docente correspondiente. Otras universidades como la UASD, UTESA e INTEC han venido incorporándose al enfoque, otras lo han perdido.

Hoy tenemos una masa de profesionales de la salud en hospitales, clínicas y centros, que solo conocen esta estrategia en periódicos y manuales. Desde la ocasión si es por las decenas de leyes, decretos, disposiciones, modelos y manuales, ninguna nación pudiera igualarnos, pero amargamente eso no es así.

Un contrasentido, cientos de dispositivos jurídicos y legales, se aprobaron para regular una práctica social casi inexistente. Incluso en gestiones pasadas de la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL) se presentó una propuesta de masificación de la APS que se quedó en el tintero.

Una iniciativa que adorna los estantes del Consejo Nacional de Seguridad Social (CNSS). Una propuesta para la implementación de la estrategia de atención primaria en primer nivel con el seguro familiar de salud.

En la atención primaria de salud (APS), la nave del Estado dominicano perdió su rumbo. La segunda gestión del gobierno actual tiene el reto de enderezarla. Hacerla volver al puerto de origen y zarpar de nuevo a revolucionar el abordaje de la salud poniendo, primero la gente y sus familias.

Más allá de la propuesta original de la pasada SISALRIL, recomendamos, iniciar la implantación por la población asegurada del Régimen Subsidiado. Es decir, por los trabajadores de cuenta propia, con ingresos inestables e inferiores al salario mínimo, así como los desempleados, discapacitados e indigentes. Los afilados de régimen contributivo, aunque actuarialmente, no estén contemplados en la cápita, es obvio que no pueden “ser descartados”, ni rechazados; ellos recibirán los servicios primarios en sus casas.

Por su parte, el régimen subsidiado acumula una población afiliada de 5,675,916 al mes de mayo 2025, de los cuales 4,803,103 son titulares y 872,813 dependientes. Se supone que la APS se aplique para cubrir 1,780,112 hogares, 3.23 personas por hogar.

Asegurados por las sostenibles gestiones del Estado; sean estos hogares unipersonales, nucleares, extendidos o compuestos. Con estos valores, se requieren 2,373 unidades de atención primaria (UNAP). Es decir, una unidad de primer nivel cada 750 hogares. Muy mal contados, se registran 1,658 de estos módulos. En tal virtud, hay déficit estimado de 715 unidades.

Financieramente los montos deben estar próximos a lo sucedido en la pandemia. Igualmente, para la permanencia de este financiamiento, luego de renovados los recursos humanos, materiales y tecnológicos de las UNAP, es pertinente crear el Fondo de Atención Primaria en el contexto del régimen subsidiado, gestionado vía un convenio de gestión entre el Ministerio, SNS y SENASA.

La atención primaria en salud debiera ser el eje central del sector salud. Para darle un enfoque de largo aliento a las acciones de resiliencia de la APS, el Ministerio de Salud, tiene el Plan Nacional Estratégico (PLANDES). En la otra seguimos.

Reynaldo Peguero

Epidemiólogo y urbanista

Maestro en Administración y epidemiología, especialista en Planificación Estratégica del Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano (CIDEU), Barcelona, y director del Consejo de Desarrollo de Santiago (CDES).

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