Suele argumentarse en parte de la sociedad que se aferra en no reconocer la dignidad y los derechos de las mujeres que las violaciones sexuales no ocurren porque supuestamente han habido consentimientos, que las mujeres mienten o buscan dinero, o hacer daño.
Muchas violaciones se quedan sin revelar por miedo de las víctimas a que no les crean, y a las tortuosas revictimizaciones.
A veces se teme a las reacciones de los agresores y a las rupturas de los “pactos” de silencio en las familias; y así la impunidad se ha ido reproduciendo de manera histórica y estructural.
El caso de Gisèle Pelicot, ocurrido en Francia, fue hecho público en 2024. Durante años, su entonces esposo, Dominique Pelicot, la drogaba sin su consentimiento y permitía que otros hombres la violaran mientras estaba inconsciente.
Los hechos ocurrieron principalmente entre 2011 y 2020, en la ciudad de Mazán, en el sur de Francia. Más de 50 hombres fueron identificados y procesados. D. Pelicot grababa y archivaba los abusos. El juicio comenzó en 2024 en Aviñón.
Gisèle habla en extenso a la BBC
El 14 febrero 2026 la BBC hace una extensa entrevista a Gisèle de la cual resaltamos algunos elementos.
Su caso se considera el caso de juicio por violación más grande de Francia. Gisèle le dijo al programa BBC Newsnight “… que se sintió "destrozada por el horror" al descubrir que, durante años, su esposo la había drogado repetidamente hasta dejarla inconsciente y había invitado a docenas de hombres para violarla.
"Algo explotó dentro de mí", dice. Tiene 73 años, “… sobre el momento en el que se dio cuenta de la magnitud de los crímenes de su marido. "Fue como un tsunami".”
Ha escrito sus memorias sobre la experiencia ha sido escrita en “Un Himno a la Vida”
El comunicar a sus dos hijas y a su hijo lo que le había pasado dice que ha sido uno de los momentos más duros de su vida.
La valentía meritoria y rompiente de Gisèle
Diferente a muchas víctimas decidió renunciar a su derecho legal al anonimato y ha comentado que nunca se arrepintió de esa decisión.
El señor Pelicot fue condenado a 20 años, pena máxima en Francia. El juicio duró cuatro meses.
El caso se descubrió cuando su ex esposo fue atrapado filmando debajo de las faldas de mujeres en un supermercado en Mazan, al sur de Francia, cerca de donde residían, y Gisèle fue llevada a la Comisaría. Acompañó a su esposo, Dominique Pelicot, a una comisaría cerca de su residencia.
Se le comenzó preguntando si alguna vez habían participado en intercambios de parejas. Ella respondió: "No, por supuesto que no", protestó.
“El agente le mostró dos fotos de una mujer inerte tumbada en una cama. Eran parte de miles de fotos y videos que su esposo había tomado de ella mientras estaba drogada. "No me reconocía", dice. "Esta mujer yacía en la cama como si estuviera muerta. Hay hombres junto a ella. No entendía quiénes eran. No los conocía. Nunca los había visto".
“La policía le dijo que había sido violada repetidamente por docenas de hombres. Aunque su esposo había grabado, etiquetado y catalogado cuidadosamente los videos de las violaciones en un disco duro, muchos de los hombres no pudieron ser identificados.”
“Sus tres hijos adultos, David, Caroline y Florian, también tuvieron que ser informados de lo que había hecho su padre. La madre de Gisèle se mantuvo al margen. "Me dije a mí misma que mi vida estaba en ruinas, que no me quedaba nada aparte de mis hijos".
Narra que para el 2011 comenzó a perder la memoria. “Lo atribuyó a problemas neurológicos, pero también sufría de problemas ginecológicos persistentes.
Más tarde se demostró que los síntomas habían sido causados por los sedantes que le administraron y por los extraños que venían a violarla múltiples veces a la semana.
Consultó a varios médicos. Su esposo estuvo a su lado durante todos los exámenes inconclusos. También estaba allí cada mañana después de los asaltos nocturnos.”
"Era inconcebible que este hombre con el que compartía mi vida pudiera haber cometido estas atrocidades". "Me levantaba y desayunaba, y él me miraba a los ojos. Y no sé cómo pudo traicionarme durante tantos años".
“Más tarde se enteraría de que, además de las drogas, su esposo le había dado potentes relajantes musculares, de modo que al día siguiente no sintiera ningún dolor por lo que su cuerpo había sufrido.” “Ahora cree que su cuerpo abusado estaba a punto de rendirse y que su supervivencia estaba en riesgo.”
"Me cuesta reconocer que no tuvo piedad", dice.
Las revelaciones pasaron factura a toda la familia, dice Gisèle. "Es un error pensar que tal tragedia une a una familia. Nos llevó mucho tiempo reconstruirnos".
Dice que su hija Caroline, en particular, fue condenada a un "tormento perpetuo", ya que se encontraron fotos de ella durmiendo en ropa interior en la computadora portátil de su padre.
"La mirada incestuosa que lanzó sobre su hija, eso me pareció absolutamente insoportable".
El exmarido de Gisèle ha dado explicaciones contradictorias sobre esas fotos. Caroline está convencida de que él también la drogó y la violó, pero la falta de evidencia adicional implica que no ha sido procesado por ello.
Narra la BBC que las relaciones han sido tensas con la hija Caroline.
"Le tomó tiempo a Caroline, porque está llena de odio y rencor, sentimientos que yo no tengo", dice. "No tengo ni odio ni rabia. Me sentí traicionada y ofendida por el señor Pelicot, pero así soy yo".
Gisèle dice que ella y su hija están reparando su relación. “…"Cada una de nosotras necesitaba tiempo para encontrar su propio camino. Hoy estamos tratando de darnos paz mutuamente y espero que estemos en el camino correcto hacia la sanación".
“Como se trata de un caso de víctima de violación en Francia, la señora Gisèle tenía derecho a un juicio a puerta cerrada, con total anonimato y sin medios de comunicación. Se opuso a las sugerencias de su hija de tener una audiencia abierta, preocupada por cimentar su estatus como víctima de un crimen atroz. Luego, caminando por la playa, cuatro meses antes de que comenzara el caso, algo dentro de ella cambió.
Se dio cuenta de que una audiencia cerrada supondría que los hombres en el juicio también se beneficiarían del anonimato.
Además, la dejaría en desventaja numérica: 51 hombres y 40 abogados contra ella, su pequeño equipo legal y sus hijos.”
Exhortación de Gisèle a otras víctimas de violaciones
"Si yo pude hacer esto, todas las víctimas también pueden"
"Durante más de cuatro años, cargué con esta vergüenza", dice. "Y sentí que era como un doble castigo para las víctimas y un sufrimiento que nos imponíamos a nosotras mismas".
Sus abogados le dieron una semana para decidir si realmente quería abrir el juicio al público y a los medios. Solo necesitó una noche. "A la mañana siguiente, lo supe", dice. Fue una elección extraordinaria.
"Porque dentro de nosotros tenemos recursos que ni siquiera sospechamos", dice sin dudar. "Y si yo pude hacer esto, todas las víctimas también pueden. Estoy convencida de ello".
“En 2024, el juicio Pelicot estalló a la vista de Francia y del mundo.
La capacidad de dejar que la luz brillara a través de la depravación a la que fue sometida Gisèle, "suciedad", como ella la llama repetidamente, es un testimonio de su resiliencia.
Todos los días mantuvo la cabeza en alto al entrar en el tribunal de Avignon. Una multitud de mujeres se reunió afuera para mostrar su apoyo y ella las reconoció con un ligero asentimiento y una mano en su corazón.”
“Dice que las decenas de cámaras que la rodeaban le dieron "una fuerza increíble". "Para mí, suavizaron lo que estaba sucediendo dentro de la sala del tribunal", afirma. "Por mi cuenta, creo que habría sido difícil".
"Me toca enormemente porque estas son las caras que conocí durante el juicio", dice. "Las vi poner carteles, vi sus collages, vi las pancartas". "Eran verdaderamente excepcionales", sonríe.
En la sala del tribunal, Gisèle y su familia soportaron casi cuatro meses de insinuaciones veladas y acusaciones abiertas de complicidad, tanto de los acusados como de sus abogados.”
"Pasas por el infierno en un tribunal. Realmente eres humillada", dice. Esto la llevó a calificar lo que estaba sucediendo como el "juicio de la cobardía". Ahora su voz se eleva ligeramente al recordar esos momentos.
"No querían asumir lo que habían hecho", dice sobre los 50 hombres a los que su esposo había permitido abusar de ella.
Siente que actuaron como si hubieran cometido un delito menor y se negaron a aceptar que ella no podría haber dado consentimiento.
Los otros violadores, además de su ex decían “que no podrían haberme violado porque el señor Pelicot estaba allí y había dado su consentimiento. Por lo tanto, no lo consideraron violación", concluye.”
El argumento fue rechazado por los siete jueces que supervisaron el caso. Todos los acusados fueron declarados culpables.
Su exmarido (su divorcio se finalizó poco antes de su juicio) recibió una condena máxima de 20 años. Los otros 50 hombres fueron encarcelados por períodos de entre 5 y 15 años.”
“Reconstruyendo su vida
Mientras Gisèle conoció un viudo alto y con gafas llamado Jean-Loup, que la acompañaba en la entrevista de la BBC. Lo conoció en la Île de Ré en 2023.
"Tuvimos esta suerte", dice con la voz comedida y cálida. "Nos enamoramos como adolescentes, cuando ninguno de nosotros lo esperaba".
Han sido pareja desde entonces. "La vida puso en mi camino a un hombre que tiene los mismos valores, los mismos principios que yo y que también ha pasado por muchas pruebas en su vida".
Han pasado casi seis años desde que Gisèle vio las fotos de una mujer que parecía "muerta".
“La pregunta de por qué su exmarido la sometió a años de abuso sigue siendo grande. Dominique Pelicot admitió en el tribunal que quería "someter a una mujer inquebrantable". (Subrayado de Mildred Dolores Mata)
"Le hubiera gustado que participara en sesiones de intercambio de parejas y siempre me negué porque tengo un sentido de modestia", dice. "Creo que encontró una manera de hacerlo al someterme".
Pero cómo se decidió a hacer lo que hizo es una pregunta diferente. "Puede que me pregunte esto por el resto de mi vida".
Valoración de Mildred Dolores Mata
A Gisèle se le hace difícil entender el patriarcado, el abuso de poder, el someter a una mujer, el egoísmo, es la respuesta más sencilla a lo que hacía el señor Pelicot. “Dice que tiene la intención de visitarlo en la cárcel para preguntarle qué pudo haberle hecho a su hija Caroline y sobre el caso de un asesinato al que ha estado vinculado.
"Necesito encontrarme con él para obtener respuestas. No sé si lo haré, pero necesito mirarlo a los ojos". Mientras tanto, la reconstrucción de su vida continúa. "Estoy sanando", dice. Se resiste a la idea de repudiar completamente la vida que llevó con su exmarido.
"Para vivir, he necesitado pensar que los 50 años que pasé con el señor Pelicot no fueron solo una mentira. Porque de lo contrario, es como si hubiera estado muerta. Como si ya no existiera".
https://www.bbc.com/mundo/articles/ce3g2zq3q82o
El caso generó gran conmoción en Francia y en Europa por la magnitud de los hechos y por el debate sobre consentimiento, sumisión química y violencia sexual estructural.
La señora Gisèle tomó la decisión de que el juicio fuera público, con el argumento de que la vergüenza debía recaer en los agresores y no en la víctima¸ cambiando así el paradigma de que la vergüenza recae sobre las víctimas. Su postura es un acto de enorme valentía cívica y ética.
Nota: De las anotaciones de la entrevista de la BBC que reproduje, donde decía la señora Pelicot, la sustituí por Gisèle; no creo que deba ser identificada por ese apellido. Su apellido de soltera es Guillou, debería identificarse como Gisèle Guillou.
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