Antes solían decir, refiriéndose a algo inservible y del pasado, “eso es más viejo que el Raca”; expresión que desautoriza cualquier originalidad o vigencia. Hace tiempo no escucho el dicho, pues ahora dicen “más viejo que el iPhone uno”, y también, “esta quedao…”. Lamentablemente, es frecuente oír, entre vociferantes comunicadores, “cómo salen con esa M ahora…”.  

Pero, a qué viene esta introducción lingüística. Pues no vino, me la desenterró   la reciente y airada declaración del prestante político Alfredo Pacheco Osoria, presidente de la Camara de Diputados. Un grito que hiso recordarme  un diálogo de la saga cinematográfica El Padrino: “ … es que usted, en ese golpe, no dio participación a los demás jefes. Eso es inaceptable…”.  Tampoco pude evitar un conato de alucinación: sustituí el mallete de madera del líder de los legisladores por el garrote que cargaban los cavernícolas.

Medito, y me pregunto si no estoy frente a un hallazgo de paleontología política, de evolución del “homo politicus”. ¿Acaso será el líder de la horda legislativa el eslabón perdido, el espécimen que demuestra la partida de los homínidos del grupo de los primates?. Ese momento en que dejamos atrás al  simio y comenzó a crecernos el cerebro. Esa etapa crucial en la que se nos quitaba el mono, pero seguimos conservando sus instintos elementales: comer, sobrevivir, reproducirse. Cuando todavía el universo se limitaba al entorno inmediato, al clan y a la caverna. El resto, salvo una que otra pinturita rupestre, no importaba.

De inmediato descarté esa teoría: tan egregio e inteligente operador político, admirado por los de su clase, no puede ser un ejemplar tan atrasado. ¡De ninguna manera¡  Mejor lo situo un siglo atrás, en la época de Concho Primo; una etapa más avanzada, donde los hombres tenían que oler a tabaco, ron, y andar con los calzoncillos sucios!  Es ahí donde puedo ubicarlo a él y a gran parte de nuestros políticos; gente que va a por lo suyo y lo de sus leales; sabiondos del clientelismo, tolerantes de la corrupción. El gran negociador de la Camara de Diputado está dispuesto a llevarse de encuentro a quien sea, incluyendo al presidente de la nación, para que se otorguen cargos y ventajas a quienes llama sus guerreros (aunque la ciudadanía les tilda de mercenarios y delincuentes).

Ese atraso de la clase gobernante, que hace del mallete legislativo y del judicial mazo para amedrentar y trampear, es culpa de todos. Hemos ayudado a gritar a Pacheco, pues esos personajes reciben constantemente halagos y justificaciones por sus exabruptos. No sólo lo glorifican verborreicos a sueldo, sino hasta analistas concienzudos y elites de sus propios partidos. Aquí todos, en especial los que crean opinión, andamos con los bolsillos llenos de indulgencias plenarias.

El honorable líder de los deshonorables, pretende privar al mandatario de su absoluto derecho de nombrar y quitar a quienes considere necesarios. Fue electo para que designe a funcionarios idóneos, vengan de donde vengan. Pero el líder legislativo exige lealtad, sin tomar en cuenta que esa lealtad no ha sido reciprocada por el partido que defiende. No han sido oportunistas quienes solamente han rodeado al presidente, también muchos compañeros de partido buscando cargos y fortuna.

No tengo duda, Pacheco esta quedao, su discurso de pedigüeño es mas viejo que el raca, utiliza  iphone uno, y sigue en los tiempos de Concho Primo. Sin embargo, a pesar de eso, ni le pesa ni se arrepiente; todo lo contrario, está orgulloso y empoderado porque la militancia angurrienta lo aplaude.

Segundo Imbert Brugal

Médico psiquiatra

Psiquiatra, observador socio- político, opinador. Aficionado a las artes y disciplinas intrascendentes de trascendencia intelectual.

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