Las primarias demócratas del Distrito Congresual 13 de Nueva York dejaron uno de los resultados políticos más sorpresivos para la comunidad dominicana y latina en Estados Unidos: Darializa Ávila Chevalier, una activista progresista de origen dominicano, derrotó al congresista Adriano Espaillat, una de las figuras latinas más influyentes en Washington y referente histórico de la representación dominicana en la política estadounidense.

La contienda fue más que una competencia electoral. Enfrentó dos generaciones, dos estilos de liderazgo y dos visiones sobre el rumbo del Partido Demócrata en Nueva York. De un lado, Espaillat, político de larga trayectoria, exasambleísta, exsenador estatal, congresista desde 2017 y presidente del Congressional Hispanic Caucus. Del otro, Chevalier, organizadora comunitaria, socialista democrática, activista pro-Palestina y figura emergente respaldada por sectores progresistas.

Según la proyección de ABC7NY, Chevalier se convirtió en la nominada demócrata por el Distrito 13 tras superar a Espaillat en una primaria cerrada. Con el 88% del voto esperado contabilizado, registraba alrededor del 49 % de los sufragios, frente al 46 % del congresista.

El resultado sacudió el liderazgo tradicional demócrata en Nueva York y abrió una nueva etapa para un distrito que incluye zonas del Alto Manhattan, como Harlem, Inwood y Washington Heights, así como sectores de El Bronx, entre ellos Kingsbridge Heights.

Una contienda con peso dominicano

La primaria tuvo especial significado para la diáspora dominicana. Tanto Darializa Ávila Chevalier como Adriano Espaillat tienen raíces dominicanas y compitieron por un distrito con una de las mayores concentraciones de dominicanos fuera de República Dominicana.

Espaillat había construido buena parte de su carrera política sobre su historia migratoria y su vínculo con Washington Heights, comunidad donde se consolidó como una de las principales voces dominicanas en Estados Unidos.

Chevalier, en cambio, representó una nueva generación de votantes y activistas que mira la política desde causas como la vivienda asequible, la justicia racial, la defensa de inmigrantes, la oposición a las deportaciones, la crítica al poder corporativo y la solidaridad con Palestina.

La elección, por tanto, no solo definió una candidatura al Congreso. También mostró un cambio en la forma en que sectores jóvenes, latinos, afrodescendientes y progresistas están disputando espacios históricamente ocupados por figuras tradicionales del Partido Demócrata.

Quién es Darializa Ávila Chevalier

Darializa Ávila Chevalier es una activista dominico-estadounidense de 32 años, identificada como afro-latina, organizadora comunitaria y miembro de los Socialistas Democráticos de América (DSA).

Hija de inmigrantes dominicanos, ha presentado su historia familiar como parte de una experiencia marcada por la clase trabajadora, las dificultades económicas, la migración y la lucha contra estructuras que, según su discurso, afectan de manera particular a comunidades negras, latinas e inmigrantes.

Chevalier estudió en Columbia University y cursa estudios doctorales en Sociología en el sistema universitario de CUNY. También ha trabajado como investigadora en Neighborhood Defender Services of Harlem, una organización dedicada a la defensa pública y el acompañamiento de personas afectadas por el sistema legal.

Su trayectoria de activismo incluye causas relacionadas con justicia racial, vivienda, inmigración, defensa de personas detenidas por autoridades migratorias, derechos palestinos y organización comunitaria en el Alto Manhattan.

Una candidata del ala progresista

La campaña de Chevalier estuvo asociada al ala progresista y socialista democrática de Nueva York. Recibió apoyo de organizaciones como Justice Democrats, New York City Democratic Socialists of America y sectores vinculados al alcalde Zohran Mamdani, cuya influencia fue determinante en varias primarias demócratas de la ciudad.

Su plataforma incluyó propuestas como Medicare for All, mayores protecciones para inquilinos, vivienda asequible, eliminación de ICE, prohibición de grandes super PACs, inversiones sociales y una política exterior más crítica frente al apoyo de Estados Unidos a Israel.

Chevalier convirtió temas nacionales e internacionales en asuntos locales. Su argumento fue que los recursos que se destinan a guerras, deportaciones y encarcelamiento deberían invertirse en escuelas, vivienda, salud, transporte y programas de protección social para comunidades trabajadoras.

Esa visión conectó con votantes jóvenes, sectores progresistas, organizaciones de base y residentes inconformes con el costo de vida en el distrito.

Qué dijo tras su victoria

Tras conocerse su triunfo, Chevalier presentó el resultado como el inicio de una nueva etapa para el Distrito 13. En su discurso habló de un “nuevo amanecer” para la comunidad y afirmó que los residentes ya no debían conformarse con una política de migajas.

La candidata dijo que muchas personas del distrito se sienten abandonadas por sus representantes y por un sistema que, según ella, no ha respondido con suficiente fuerza a la crisis de asequibilidad.

También criticó a Espaillat al acusarlo de mirar hacia otro lado mientras intereses inmobiliarios y grandes donantes aumentaban su influencia en la política local.

Para sus seguidores, la victoria de Chevalier representa la llegada de una voz joven, combativa y conectada con causas sociales que han ganado terreno dentro del Partido Demócrata. Para sus críticos, en cambio, su triunfo genera preocupación por posiciones que consideran demasiado radicales en temas de inmigración, seguridad pública, Palestina y política económica.

Las controversias de Chevalier

La campaña de Darializa Ávila Chevalier también estuvo marcada por controversias. Durante la contienda salieron a relucir publicaciones antiguas en redes sociales y comentarios sobre temas sensibles, incluyendo la bandera dominicana, figuras del Partido Demócrata, deportaciones, policía, Palestina y seguridad pública.

Uno de los episodios más comentados ocurrió durante una entrevista en La Mega, donde la candidata fue cuestionada por publicaciones pasadas en las que habría descrito la bandera dominicana como “violenta” y usado expresiones ofensivas sobre el nacionalismo.

El tema generó molestia entre sectores de la comunidad dominicana en Nueva York, que consideraron esas expresiones como una falta de respeto a un símbolo patrio. La controversia cobró mayor dimensión por tratarse de una candidata de ascendencia dominicana que competía en un distrito de fuerte presencia quisqueyana.

Ante los cuestionamientos, Chevalier dijo que lamentaba comentarios del pasado, aunque también sostuvo que parte de la controversia estaba siendo utilizada por sus adversarios como una campaña de desinformación. La entrevista terminó de manera abrupta luego de que aumentara la tensión con los conductores del programa.

Comentarios sobre Harris, Biden y el Partido Demócrata

Chevalier también fue cuestionada por publicaciones antiguas en las que criticó con dureza a figuras demócratas como Kamala Harris y Joe Biden.

En espacios públicos y debates, la candidata reconoció que algunas expresiones del pasado no reflejan la forma en que se comunicaría hoy. También ofreció disculpas por el lenguaje utilizado en determinados mensajes, especialmente aquellos dirigidos contra Harris.

La controversia fue aprovechada por sus adversarios para presentarla como una figura impulsiva o demasiado radical. Sus defensores, en cambio, argumentaron que los señalamientos formaron parte de una estrategia para desviar la atención de los temas centrales de la campaña: vivienda, pobreza, desplazamiento, inmigración y política exterior.

Migración, deportaciones y policía

Otro de los puntos que generó debate fue su posición frente a las deportaciones y el sistema de seguridad.

Chevalier ha sido crítica de ICE y de las políticas migratorias que, según ella, criminalizan a personas por su lugar de nacimiento y castigan doblemente a inmigrantes que ya han enfrentado procesos legales.

Sus planteamientos la ubican a la izquierda del Partido Demócrata tradicional. Mientras Espaillat defendía una agenda migratoria basada en su experiencia como exindocumentado y en su trabajo legislativo, Chevalier planteaba una crítica más estructural al sistema de deportaciones y control migratorio.

También ha sido asociada a posiciones de reforma profunda de la seguridad pública, lo que generó cuestionamientos de sectores que la acusan de promover ideas difíciles de aplicar en comunidades afectadas por violencia o inseguridad.

Palestina como punto central de la campaña

La defensa de los derechos palestinos fue uno de los ejes más visibles de la campaña de Chevalier.

La candidata ha estado vinculada a activismo pro-Palestina y cuestionó el apoyo militar y político de Estados Unidos a Israel. También criticó la influencia de grupos de presión y super PACs en las primarias demócratas.

Su postura le permitió conectar con votantes progresistas y con sectores críticos de la política exterior estadounidense, pero también provocó ataques de grupos pro-Israel y de adversarios que la acusaron de sostener posiciones extremas.

Chevalier respondió que nunca celebraría la muerte de ninguna persona y defendió su activismo como una postura contra la violencia y a favor de redirigir recursos públicos hacia necesidades sociales.

Quién es Adriano Espaillat

Adriano Espaillat nació en Santiago de los Caballeros, República Dominicana, y llegó a Estados Unidos siendo niño. Su historia migratoria ha sido una de las bases de su identidad política.

Es reconocido como el primer dominico-estadounidense elegido a la Cámara de Representantes de Estados Unidos y el primer exindocumentado en llegar al Congreso.

Antes de ocupar un escaño federal, Espaillat desarrolló una larga carrera en la política de Nueva York. Fue miembro de la Asamblea Estatal y luego del Senado Estatal de Nueva York, desde donde consolidó su liderazgo en comunidades latinas, especialmente dominicanas.

En 2016 ganó la nominación demócrata para suceder al veterano congresista Charles Rangel, y desde enero de 2017 representó el Distrito 13, que abarca sectores del Alto Manhattan y El Bronx.

El peso político de Espaillat

Durante su permanencia en el Congreso, Espaillat se convirtió en una de las figuras latinas más influyentes dentro del Partido Demócrata.

Fue presidente del Congressional Hispanic Caucus y miembro del Congressional Progressive Caucus. También integró comités relevantes y defendió su capacidad para llevar fondos federales al distrito.

Durante la campaña destacó proyectos de infraestructura, vivienda, transporte, servicios comunitarios y asistencia a inmigrantes. Entre ellos mencionó iniciativas como la extensión del metro por la Segunda Avenida, la renovación del Kingsbridge Armory y planes de vivienda asequible en terrenos vinculados a depósitos de trenes.

Espaillat defendió su trayectoria como prueba de experiencia, conocimiento institucional y capacidad de gestión en Washington.

Su defensa durante la campaña

Frente a los cuestionamientos de Chevalier, Espaillat sostuvo que la política no puede reducirse a consignas ni a activismo, sino que requiere experiencia, negociación y resultados concretos.

También reivindicó su historia personal como inmigrante y exindocumentado, y afirmó que su oficina ha trabajado en casos migratorios, fondos federales y proyectos comunitarios para residentes del distrito.

Durante la campaña, sus aliados insistieron en que Espaillat tenía raíces profundas en la comunidad y una trayectoria de décadas al servicio de los votantes latinos, afroamericanos e inmigrantes.

Sin embargo, su mensaje no fue suficiente para frenar el avance de Chevalier, quien logró capitalizar el deseo de renovación política y la frustración de una parte del electorado con el costo de vida, los alquileres y el poder de los grandes donantes.

La noche de la derrota

Tras la proyección de los resultados, Espaillat reconoció que la jornada no le favorecía. En un mensaje a sus seguidores, agradeció el respaldo recibido y expresó que seguiría vinculado a la comunidad.

Su derrota marca el cierre de una etapa significativa para la representación dominicana en el Congreso de Estados Unidos. También representa un golpe al liderazgo latino tradicional dentro del Partido Demócrata, especialmente porque Espaillat ocupaba una posición de alto perfil como presidente del Congressional Hispanic Caucus.

Para muchos dominicanos en Nueva York, su figura simbolizó durante años la posibilidad de ascenso político de una comunidad inmigrante que logró construir poder electoral en Washington Heights y otros sectores del Alto Manhattan.

Una primaria con dinero, ataques y alta tensión

La contienda entre Chevalier y Espaillat estuvo marcada por una intensa inversión de grupos externos, ataques de campaña y acusaciones cruzadas.

Sectores vinculados al establishment demócrata y grupos pro-Israel invirtieron recursos en apoyo a Espaillat o en contra de Chevalier. Del otro lado, organizaciones progresistas y socialistas respaldaron a la candidata como parte de una estrategia para ampliar el poder de la izquierda demócrata en Nueva York.

La disputa por el financiamiento fue uno de los temas centrales. Chevalier acusó a Espaillat de estar demasiado cerca de grandes donantes, del sector inmobiliario y de grupos de presión. Espaillat, a su vez, cuestionó la falta de experiencia de su rival y advirtió sobre el riesgo de llevar posturas extremas al Congreso.

La campaña también estuvo atravesada por ataques personales y por debates sobre raza, identidad dominicana, islamofobia, antisemitismo, Palestina y el futuro de la representación latina.

Qué significa el resultado

La victoria de Darializa Ávila Chevalier no solo representa la derrota de un incumbente poderoso. También confirma el crecimiento del ala progresista en Nueva York y el peso de una nueva generación de votantes y activistas dentro del Partido Demócrata.

De ganar en las elecciones generales de noviembre, Chevalier podría convertirse en la primera mujer dominicana en representar el distrito en el Congreso de Estados Unidos.

Su triunfo también envía un mensaje a otros líderes tradicionales: el respaldo histórico de una comunidad ya no garantiza permanencia en el poder si una parte del electorado percibe desconexión con sus problemas cotidianos.

Dos generaciones frente a frente

La contienda entre Darializa Chevalier y Adriano Espaillat puede leerse como un choque entre dos generaciones políticas dominicanas en Nueva York.

Espaillat representa la historia de los inmigrantes que abrieron camino en las instituciones estadounidenses, construyeron poder electoral desde los barrios y lograron colocar a la comunidad dominicana en espacios de decisión nacional.

Chevalier representa a una generación más joven, más ideológica, más conectada con movimientos sociales globales y menos dispuesta a moderar su discurso frente al establishment demócrata.

La victoria de Chevalier no borra el legado de Espaillat, pero sí marca un cambio de época. El Distrito 13, símbolo de poder latino y dominicano en Nueva York, acaba de demostrar que la política de la diáspora también está cambiando.

Abraham Marmolejos

Periodista, docente y estratega de comunicación, con experiencia en medios digitales, periodismo de investigación y creación de contenido.

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