Unos disparos y luego, silencio. Cole Thomas Allen, de 31 años, fue detenido el sábado 25 de abril tras burlar los controles de seguridad del hotel Hilton, donde se celebraba la tradicional cena de corresponsales de la Casa Blanca, a la que asistía, entre otros, el presidente estadounidense Donald Trump.

Este último, tan pronto como se detectó el peligro, fue rápidamente rodeado por los agentes del Servicio Secreto encargados de su seguridad. En las imágenes de las cámaras de vigilancia del hotel se ve a un hombre armado burlando la custodia de los agentes apostados en un arco de seguridad, antes de abalanzarse sobre los invitados. Balance: un herido leve.

Como manda la tradición, el inquilino de la Casa Blanca había decidido este año prestarse al juego del "roasting", que consiste en burlarse de las personalidades presentes.

Donald Trump, cuyas relaciones con la prensa siempre han sido conflictivas desde su entrada en la política, se había negado a participar en su primer mandato y tampoco asistió el año pasado. Una gran primicia empañada por un incidente que sembró el pánico y truncó las festividades.

El video no tardó en difundirse por las redes sociales, alimentando las eternas teorías de la conspiración de las que el presidente estadounidense intenta a veces sacar partido.

Hacia el mediodía del domingo, la palabra "staged" (montado o escenificado) aparecía más de 300.000 veces en la red X, según el diario ' The New York Times', que citaba datos de la empresa de análisis TweetBinder.

Donald Trump es uno de los pocos presidentes estadounidenses que ha sido blanco de varios intentos de asesinato. Pero, justo, el incidente del sábado por la noche se produce en un momento en que el republicano se encuentra en su punto más bajo en las encuestas, en un contexto de inflación persistente y de guerra en Medio Oriente.

El precedente de Butler

"Su índice de popularidad es tan bajo que ha tenido que inventarse otro intento de asesinato para salir indemne de la cena de los corresponsales", escribía así una usuaria en X, cosechando 42.000 "me gusta".

Este rechazo es compartido por antiguos miembros del ámbito MAGA que últimamente se han distanciado de Trump, llegando incluso a cuestionar la veracidad del intento de asesinato de Butler (Pensilvania), en julio de 2024, sugiriendo que la herida superficial del candidato no era más que un engaño.

Los ahora escépticos consideran que no se podía curar tan rápido de un disparo, incluso a pesar de las conclusiones del FBI, que establecieron en julio de 2024 que la oreja del presidente había sido efectivamente alcanzada por "una bala, entera o fragmentada".

El podcaster Joe Rogan y el expresentador de 'Fox News' Tucker Carlson, que en su momento se contaban entre los más fervientes partidarios de Trump, calificaron ambos el ataque de Butler de "bulo" destinado a ayudar al republicano a ganar las elecciones de noviembre de 2024.

La exícono MAGA Marjorie Taylor Greene echó más leña al fuego, llegando a calificar el suceso de "montaje".

Aún más inquietante, a ojos de quienes ven en ello una trampa, resulta la reacción de la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien, poco antes del incidente del pasado sábado, había anunciado en 'Fox News' que Donald Trump estaba "muy entusiasmado" y que su discurso sería "el clásico Donald J. Trump".

"Esta noche se oirán disparos en la sala" ("There will be some shots fired tonight in the room", en la versión original), había añadido, "así que todo el mundo debería estar conectado, va a ser genial". 

¿Un argumento a favor del salón de baile?

Muchos usuarios de las redes sociales no pasaron por alto el carácter profético de esta declaración, viéndola como una "coincidencia increíble", aunque los "disparos" probablemente se referían a las disputas verbales características del "roasting" anual.

Otros comentaristas lo interpretaron como una broma destinada a promocionar el controvertido salón de recepciones que Trump está construyendo actualmente en la Casa Blanca.

"Esto nunca le habría pasado al salón de baile militarizado que se está construyendo actualmente en la Casa Blanca", se apresuró a declarar el propio interesado en la red Truth Social.

Esto da argumentos a sus partidarios, empezando por el representante republicano de Florida Randy Fine, quien advirtió que "ya nadie tiene motivos para quejarse de su salón de baile en la Casa Blanca". Lo mismo opinan la expresentadora de 'Fox News' Meghan McCain y varias cuentas de TikTok de extrema derecha.

Otras teorías se han centrado en las fallas del protocolo de seguridad, que habrían permitido que un hombre en posesión de varias armas de fuego y diversos cuchillos se acercara tanto a los invitados, teniendo en cuenta el precedente de Butler.

"Se oyen disparos, llega el Servicio Secreto y no evacúa a Trump de inmediato", se sorprende un usuario de X. Otro destaca que el vicepresidente J.D. Vance fue evacuado antes que Trump, lo que supone una violación del protocolo del Servicio Secreto.

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Una "incompetencia demencial"

Incluso el propio sospechoso principal se sorprendió de la facilidad con la que pudo acceder al recinto. En un manifiesto que habría enviado a sus allegados, y que el 'New York Times' obtuvo a través de una fuente cercana al caso, Cole Thomas Allen describe así la "demencial" falta de medidas de seguridad en el hotel Hilton de Washington, según un funcionario citado por Reuters.

Ironía de la historia, fue precisamente frente a ese mismo hotel donde Ronald Reagan fue víctima de un intento de asesinato en 1981.

"Lo primero que noté al entrar en el hotel fue esa sensación de arrogancia. Llevaba varias armas de fuego y nadie siquiera consideró que eso pudiera suponer un peligro", escribe.

El manifiesto del agresor, publicado por el 'New York Post', presenta a su autor como un "asesino federal amistoso" y explica que su objetivo eran miembros de la Administración Trump, con la excepción de Kash Patel, director del FBI.

"¿Por qué lo hice? Soy ciudadano de los Estados Unidos. Lo que hacen mis representantes políticos me afecta. Y ya no puedo aceptar que un pedófilo, ladrón y traidor me manche las manos con sus crímenes", añade.

Cole Thomas Allen también evoca los principios cristianos, al considerar que actúa en nombre de aquellos a quienes la administración Trump oprime. "Poner la otra mejilla cuando alguien más está siendo oprimido no es un comportamiento cristiano: es complicidad con los crímenes del opresor".

Donald Trump ha solicitado que se fije una nueva fecha para la cena de corresponsales en un plazo de 30 días. Weijia Jiang, presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, que organiza esta gala anual, ha indicado, por su parte, que la junta directiva decidirá si se celebra el evento y cuándo.

Adaptado de su versión original en inglés

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