Este sábado 6 de junio, el papa León XIV iniciará una intensa visita de seis días a España, en la que recorrerá Madrid, Barcelona y las Islas Canarias, siendo su primer gran viaje a un país europeo desde el inicio de su pontificado en mayo de 2025.
Como es habitual, cada paso de esta gira papal –algo que no ocurría desde la tercera y última visita apostólica de Benedicto XVI a España en agosto de 2011– está cuidadosamente calculado y busca transmitir un mensaje del jefe de la Iglesia católica, quien en los últimos meses se ha convertido en una voz contra los conflictos internacionales.
Esto le ha valido un enfrentamiento directo con el presidente Donald Trump por su rechazo a la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán, pero no ha condicionado sus llamados a la paz y el desarme, que se espera que repita en su recorrido por España.
Pero en el país ibérico, además, mantendrá en cada parada encuentros con los sectores más vulnerables; protagonizará baños de masas en espacios abiertos y estadios; y ofrecerá discursos en dos de los núcleos del poder político español: el Palacio Real y el Congreso.
Será el primer papa en dirigirse a las Cortes Generales, con un mensaje que –según explicó el miércoles el portavoz del Vaticano, Matteo Bruni– apuntará a la necesidad de superar la polarización mediante el diálogo y la cultura "sin encerrarse en las diferencias".
Los más vulnerables, en el centro del viaje del Papa a España
"Alzad la mirada" es el lema de la visita papal a España. La frase inunda las calles del centro de Madrid, donde se ultiman los preparativos para la primera y más extensa parada de la ruta de León XIV.
Son tres palabras que tienen su origen bíblico en el Evangelio de Juan, pero que, en el marco de este viaje, han dado lugar a múltiples interpretaciones. En el sentido estrictamente religioso, se asocia a levantar la mirada hacia Dios y, según la Conferencia Episcopal Española (CEE), es una "llamada a la esperanza y a la renovación del corazón cristiano".
Pero también se ha considerado un levantar la mirada hacia el otro y, en el contexto de esta visita, hacia los más vulnerables. De ahí que la agenda del Papa contemple encuentros de carácter social en cada una de las ciudades.

En Madrid, después del recibimiento protocolar de los reyes, León XIV visitará un centro de Cáritas para la acogida de personas sin hogar; en Barcelona, recorrerá la cárcel de Brians, siguiendo con un gesto habitual del papa Francisco, de acercarse a los presos; y en las Islas Canarias, un destino que su antecesor quiso pero no pudo visitar, mantendrá varios encuentros con personas migrantes y organizaciones cristianas que les asisten, y realizará una ceremonia en el puerto de Arguineguín, emblema de las peligrosas rutas de la inmigración irregular.
Allí entregará una ofrenda floral en honor a las víctimas y se espera que ponga de relieve la dignidad de la acogida y la empatía frente al drama humano de estas travesías.
"El Papa va a entrar en España por el mundo de la fragilidad, el mundo de las víctimas y el mundo de los heridos", explicó el cardenal José Cobo Cano, arzobispo de Madrid.
Durante la presentación de la agenda de la visita, Cobo subrayó que, al programar el recorrido por las instalaciones de Cáritas para los 'sin techo' como su primera actividad, León XIV ha decidido que esa será "la puerta de entrada de sus discursos" y "el lugar de mira de absolutamente todo".
"No es inocuo que la puerta de entrada a toda la visita sea también el lugar de los más pobres, donde la Iglesia está trabajando con los más pobres. Porque es una toma de postura, pero una toma discursiva también", insistió.
Pero "alzar la mirada" puede entenderse en el sentido más estricto en Barcelona, donde el papa León XIV bendecirá en la tarde-noche del 10 de junio la recientemente instalada Torre de Jesucristo en la Basílica de la Sagrada Familia, el icónico monumento inacabado de Antoni Gaudí que, habiendo alcanzado su pico de 172,5 metros, ya es la iglesia más alta del mundo.
En la Ciudad Condal, la altura marcará la recorrida papal con otros eventos como la vigilia del 9 de junio en el estadio Olímpico de Montjuic (a 177 metros sobre el nivel del mar) o la oración en la Abadía de Montserrat, la icónica montaña barcelonesa que es corazón espiritual y cultural de Cataluña.
Dentro de la agenda, por supuesto, hay previstas cuatro misas: en Madrid, se espera una multitudinaria celebración religiosa en la icónica Plaza de Cibeles, el 7 de junio; en Barcelona, la hará en la Sagrada Familia (10); y las restantes se realizarán en Gran Canaria (11) y Tenerife (12).
Además, dos escenarios habituados a grandes eventos deportivos y culturales acogerán encuentros del Papa con la sociedad civil en la capital española: en el Movistar Arena dialogará con miembros del mundo de la empresa, el deporte y la cultura; y en el estadio Santiago Bernabéu se dirigirá a familias cristianas.

En tanto, los jóvenes también serán un grupo al que el Papa se dirigirá con mayor atención, sobre todo durante una vigilia en la Plaza de Lima de Madrid, el mismo día de su llegada a España.
Y es que, según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el segmento de jóvenes de entre 18 y 29 años, si bien sigue siendo el más alejado de la religión, es el único que ha protagonizado un tibio repunte en su identificación con el catolicismo, en el marco de una sociedad española que, de su tradición cristiana, ha virado a una fuerte secularización.
"No es un fenómeno exclusivo católico, pero sí es verdad que en las sociedades católicas, entre la Generación Z (los nacidos entre 1997 y 2012) está habiendo un retorno a la fe", explica Narciso Michavila, sociólogo y presidente de la consultora de investigación social GAD3.
Los factores que influyen en esta leve tendencia son variados, afirman los expertos, pero se pueden mencionar que el acercamiento a la religión ya no es, en muchos casos, impuesto sino que se da por elección y de manera mucho más híbrida, menos dogmática y mezclando creencias; o que los jóvenes pueden verse atraídos por la pertenencia a un grupo, en medio de la incertidumbre económica y el aislamiento social actuales.
"Vivimos una sociedad cada vez más secularizada, la España de ahora mismo no es la de hace 50 años ni la de hace 15, pero también es verdad que los jóvenes de hoy tienen una aproximación hacia la espiritualidad, hacia la religión, hacia la fe muy diferente a la que han tenido sus padres", añade Michavila.

El discurso del Papa ante la España polarizada
En el ámbito político, como se ha mencionado, lo más sobresaliente será el inédito discurso en el Congreso, gracias a una invitación cursada por senadores y diputados. Es uno de los elementos que le otorga a este viaje el estatus de visita de Estado, algo que no ocurría en España desde el viaje de Juan Pablo II en 1982.
Si bien las Mesas de ambas cámaras –órganos rectores de los cuerpos legislativos, que cuentan con representación plural pero no reúnen a todos los partidos políticos del Senado y el Congreso– aprobaron por unanimidad la convocatoria al Papa, hasta ahí llegan los entendimientos en un contexto convulso y polarizado de la política española.
Para el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, la visita de León XIV se presenta como un respiro, en medio de varias investigaciones judiciales que involucran a su partido PSOE, a correligionarios o exmiembros de su Ejecutivo y a familiares. Estos hechos han sido motivo de un incremento de los llamados de la oposición a la convocatoria de elecciones anticipadas, algo que Sánchez ha rechazado y que, de momento, le permite seguir en el poder con el respaldo de varios socios parlamentarios minoritarios.

Es en este contexto que Sánchez ha buscado mostrar sintonía con el sumo pontífice, a quien describió como una "brújula moral contra la injusticia" tras su reciente encuentro en el Vaticano el 27 de mayo pasado, reunión que se vio opacada porque esa misma mañana, agentes de la Guardia Civil realizaron un requerimiento de documentación en la sede del PSOE, en el marco de una investigación por posible corrupción.
Sin embargo, Sánchez y León XIV han mostrado visiones compartidas sobre asuntos como la inmigración, la justicia social o la gestión humana de la inteligencia artificial (algo que el Papa recogió en su primera encíclica, publicada la semana pasada y elogiada por Sánchez) y se han posicionado como voces contrarias a los conflictos bélicos y a las políticas de Donald Trump.
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Esa imagen internacional, en contraste con su desgaste a nivel interno, es algo que expertos consideran que el jefe del gobierno español va a intentar proyectar con su participación en la mayor cantidad posible de eventos junto al Papa. De hecho, esto le ha valido cierta sorna de medios y políticos opositores, que han subrayado que Sánchez participará por primera vez de ceremonias religiosas.
Existe, no obstante, cierta preocupación sobre la instrumentalización política de la Iglesia. Sea de Sánchez, de la ultraconservadora presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, o de la formación de extrema derecha Vox, que se erige como defensora de los valores católicos aunque su líder Santiago Abascal ha mantenido regularmente choques con la mirada social de los obispos, llegando incluso a acusar a la CEE de "hacer negocio con la inmigración ilegal".
En una audiencia con la Comisión Ejecutiva de la CEE el pasado 17 de noviembre, León XIV "reflexionó, entre otras cosas, sobre los riesgos de someter la fe a las ideologías, sin mencionar a ningún grupo concreto", reveló la propia Conferencia Episcopal en una nota de prensa.
Para Rafael Domingo Oslé, catedrático de Derecho Romano en la Universidad de Navarra, es "inevitable" que la visita papal se vea inmersa en el clima de polarización. "Algún partido subrayará lo que le conviene y silenciará el resto; otro intentará lo contrario", indicó en declaraciones al medio católico ACI Prensa.
Según el jurista, "España vive un momento de profunda fragmentación social, agravada por una clase política incapaz de bajar el tono" y, aunque destaca que "una visita papal no resuelve, por sí sola, una crisis de esa naturaleza", sí "puede hacer algo que la política, por su propia lógica, ya no consigue: ofrecer un marco común y un lenguaje compartido".
Las víctimas de abusos, incluidas a último minuto en la agenda papal
En el marco de la visita papal, la Asociación Nacional Infancia Robada (ANIR), que reúne a víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia en España, presentó una petición para ser recibidos por León XIV durante su visita al país.
Según explicó a la agencia EFE su presidente Juan Cuatrecasas, esa solicitud seguía sin respuesta hasta las primeras horas de este viernes. "Nos tratan como a un despojo. Qué se puede esperar de la Iglesia", había lamentado el titular de la organización, que ha estado involucrada en el proceso en marcha entre el Gobierno español, la Iglesia y el Defensor del Pueblo para reparar a las miles de víctimas de casos de abusos, aún cuando hayan prescrito.
Sin embargo, a última hora de este viernes 5 de junio, la oficina de prensa del Vaticano confirmó que León XIV mantendrá un encuentro privado con víctimas de abusos sexuales, sin especificar qué día será, en qué lugar o quiénes participarán. Algunos detalles se darán a conocer recién después de que se produzca la reunión, siempre bajo el "el respecto de su voluntad y privacidad", indicaron desde la Santa Sede.
La reunión ha sido organizada por la Iglesia española y, entre los participantes, podrían estar integrantes de la asociación Repara, un proyecto de la archidiócesis de Madrid para la atención a víctimas y la prevención de abusos sexuales, espirituales y de conciencia en su entorno eclesial.

Habrá que ver si este anuncio es considerado suficiente por los afectados y si calma el malestar de varias asociaciones, que habían amenazado con movilizarse el lunes 8 de junio a las inmediaciones de la Nunciatura, la embajada del Vaticano en Madrid, que alojará a León XIV, coincidiendo con la reunión que mantendrá con Pedro Sánchez.
"Resulta indignante comprobar cómo mientras el papa mantiene una política de puertas abiertas para políticos, empresarios y diversos poderes fácticos españoles, adopta simultáneamente una postura de puertas cerradas a cal y canto para los supervivientes de pederastia clerical", lamentó en un comunicado Miguel Hurtado, portavoz de Reparación Integral Ya (RIYA) y primer denunciante de un caso de abuso en la abadía de Montserrat, en Barcelona, sitio que el pontífice visitará el 10 de junio.
En su declaración, difundida antes del anuncio del Vaticano, Hurtado había señalado que aunque se convocara un encuentro "en el último minuto", eso implicaría que muchas víctimas no podrían desplazarse para participar, "una intolerable discriminación en función de la geografía".
Las víctimas de los ultrajes de la pederastia no son los únicos que marcan distancias con una visita papal que, más allá de despertar gran interés mediático y fervor entre los religiosos, está lejos de despertar un entusiasmo unánime.
Para muchos ciudadanos, los cortes de tráfico y las alteraciones en el transporte suponen un dolor de cabeza, más allá de que la Alcaldía de Madrid haya recomendado a las empresas disponer de teletrabajo durante este periodo. "No se puede paralizar toda una ciudad por la visita de un papa", se queja una mujer de mediana edad a la salida del metro de Sol, en un centro de la capital española absorbido por los preparativos.

También, dos partidos políticos de izquierda, Podemos y el Nacionalista Gallego, han rechazado participar del discurso del Papa en el Parlamento.
El portavoz de Podemos, Pablo Fernández, explicó el lunes que su rechazo a participar se debe a que no han recibido respuesta a una carta en la que pedían al Papa que colabore en la "verdad, justicia y reparación de las víctimas de la Iglesia española", tanto en los casos de abusos como en cuestiones vinculadas a la dictadura de Francisco Franco.
Fernández subrayó que "un Estado aconfesional no debe recibir con honores al máximo dirigente de la Iglesia" mientras esta "no colabore con la verdad, la justicia y la reparación en relación con los bebés robados" durante el franquismo.
Más amplio es el repudio de diversas organizaciones que defienden la laicidad del Estado y su separación de la Iglesia, quienes rechazan la recepción al Papa en las Cortes Generales y reclaman la derogación de acuerdos entre el Estado español y el Vaticano, que se traducen, señalan, en beneficios fiscales y económicos para la Iglesia católica.
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